Mucho ruido por nada (fragmento)
El tiempo anda de distinto modo con cada mortal. Us diré con quién vá á paso de andadura, con quién trota, con quién vá á galope y con quién se mantiene estacionario.
Trota, en verdad, de firme, con una doncella, desde la hora en que se conviene su matrimonio hasta el instante en que éste se verifica. Aunque el intervalo fuese tan solo de siete dias, es tan crudo el trote del tiempo, que parece durar siete años.
Vá á paso de andadura con un clérigo que no sabe latin y con un ricacho que no padece gota; pues el uno duerme como un liron, á causa de su repugnancia al estudio, y el otro goza de la vida porque desconoce el dolor: sobre el primero no pesa la destructiva y abrumadora carga del saber y el segundo se vé libre de la tiránica y enojosa carga de la penuria.
Vá el tiempo á galope con un ladron que se dirije á la horca; pues aunque acorte el paso cuanto pueda, se imagina llegar al sitio demasiado pronto.
Se mantiene, en fin, estacionario, con los abogados durante la vacacion, porque duermen de término en término, y no advierten en tanto como vuelan los dias. — Mucho ruido por nada: Acto 3.°, esc. 2.ª, final.