Diccionario etimológico de las voces chilenas derivadas de lenguas indígenas americanas/Anexo

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ANEXO

Juicios de la prensa científica sobre la primera mitad del Diccionario Etimolójico.

La España Moderna, 1.° de agosto de 1907. Año 19, tomo 224. pájs. 11 i 12.

Bibliografía sobre el Castellano de América

Sobre palabras de oríjen indíjena hai dos obras notables: Estudios Etimolójicos de las palabras de oríjen indíjena usadas en el lenguaje vulgar que se habla en Chile, por A. Cañas Pinochet. Santiago, 1902. Pero este trabajo es mui reducido e incompleto, si se compara con el Diccionario etimolójico de las voces chilenas derivadas de lenguas indíjenas americanas, por Rodolfo Lenz, cuya primera entrega de 448 pájinas, salió en Santiago, 1904-1905.

El Sr. Lenz es profesor del Instituto Pedagójico de Chile, verdadero lingüísta que está al tanto de cuanto se publica en Europa i sigue los métodos exactos de la ciencia moderna. Su Diccionario será el primero i único en su jénero. Cita los autores donde se halla cada voz, aunque por su mayor parte las ha ido él mismo a buscar entre las jentes del pueblo. En las etimolojías aduce las de otros, criticándolas, i añade la suya propia, que en jeneral es la verdadera. Cuando la Academia Española trate de incluir en su Diccionario los vocablos americanos de oríjen indio, lo cual debe hacer cuanto a los comunes a toda la América por lo ménos i otros mui jeneralizados, el primer libro que habrá de consultar es el de Lenz, con lo que borrará muchas definiciones que da de los pocos incluidos hasta hoi, jeneralmente falsas, por haberse fiado de autores de menor cuantía.

Julio Cejador

Archiv für das Studium der neueren Sprachen und Literaturen Band 117, p. 240. (Archivo para "el estudio de las lenguas i literaturas modernas, tomo 117, páj. 240) Lenz, Rodolfo. Los elementos indios del Castellano de Chile...] (Traduccion.) "La primera entrega de esta importante publicacion abarca en unos 850 números las palabras desde achau hasta llauque, mas o ménos la mitad del material.

No pocos de estos números son estensas investigaciones sobre la historia de las palabras correspondientes, con abundancia de materiales presentados claramente en órden sistemático. Se abarcan en esta obra todas las esferas de la vida del lenguaje. La enseñanza de la historia de la civilizacion sigue una marcha paralela con la enseñanza lingüística: se puede decir que Lenz deduce en su estudio el resultado final de la lucha secular entre las nacionalidades española i araucana. No sin sorpresa vemos p. ej., que el chileno no ha recibido del español el arte del telar, sino del indio.

En una introduccion detallada (páj. 1 a 117) L. trata cuestiones cuyo alcance pasa mucho mas allá del lenguaje chileno: son argumentos de importancia fundamental para la ciencia (p. ej. la mezcla de idiomas,) la suerte del castellano en América en jeneral; presenta ademas una bibliografía crítica de la literatura acerca de los americanismos de la lengua castellana, etc. Los que solo se interesan por el castellano del viejo mundo, encontrarán tambien muchas enseñanzas en el libro de Lenz. Esta obra honra al autor tanto como a la Institucion en cuyos Anales se publica.

Dr. H. Morf,
Prof. de la Academia de Frankfurt,
ahora profesor en la Universidad de Berlin
Zentralolatt für Anthropologie, herausgeg. von G. Buschan. XI, 1906 p. 293. (Revista crítica de Antropolojía.) Esta obra laboriosa i digna de encomio se funda en materiales abundantes que se encuentran dispersos en una larga serie de obras la mayoria de las cuales apénas es accesible a la jeneralidad de los lectores europeos. (Véase la lista pájs. 102 a 115).

No solo comprende las voces chilenas de oríjen indijena en cuanto estén en uso hoi dia, sino tambien aquellas que se encuentran en los escritores nacionales desde el tiempo de la conquista.

Despues de una reseña crítica de la literatura correspondiente, en la cual tambien se toman en cuenta los demas paises hispano-americanos (p. ej. Centroamérica pájs. 82 a 88) el autor trata en la introduccion de una serie de cuestiones de fonética i de la dificultad que ofrece la trascripcion de los sonidos.

En cuanto a las etimolojías del Diccionario, para esplicar el oríjen de las voces indias se cita un número considerable de lenguas.

Aunque en el Norte naturalmente prevalece el quechua i el araucano (mapuche) en el sur, el autor por razones que espone p. 49 se dedica de preferencia a estas últimas.

El Diccionario se ocupa principalmente en el lenguaje del Centro i del Sur, incluyendo la isla de Chiloé.

En cuanto a detalles tengo que observar que la etimolojía de chocolate del mejicano xoco - atl [propuesta por Molina, nó por el autor (nota del Traductor)] es arbitraria e inexacta. Si bien es seguro que entra en la palabra el mejicano atl "agua, líquido," yo no sé esplicar el significado de chocol (chocolli.) En todo caso existe lingüísticamente una diferencia entre xoco - tl i chocol - li. Talvez no es mas que una corrupcion de cacau - atl "agua de cocoa". En cuanto a la variante caníbal por caribe ("antropófago")—que, dicho sea de paso, parece encontrarse por primera vez en los escritos del cardenal Bembo,— la fusion con can, lat. canis me parece poco probable. Es interesante la forma intermedia caríbal.

Dr. W. Lehnmann. Berlin [1]
Literaturblatt für germanische und romanische Philologie 1908. N.° 1. p. 25 - 28 (Revista crítica para los estudios de filolojía jermánica i románica, 1908. núm. 1 pájs. 25 a 28).

(Traduccion.) Al Sr. R. Lenz ya le debemos una serie de estudios importantes acerca de la relacion que hai entre el castellano en América i las lenguas de los indíjenas. Ahora el autor ha reunido los resultados de largos años de estudios i los publica desde luego bajo la forma de un Diccionario de los elementos indios del Castellano de Chile.

Respecto al contenido material, es decir a la correccion de las etimolojías propuestas, no puedo presumir tener competencia suficiente para juzgarla, pero, ya que la mayoria de los romanistas probablemente se encuentran en la misma situacion, desearía junto con un breve resúmen del contenido de esta obra que tambien para los romanistas es de importancia, esponer algunas ideas jenerales. Sin embargo no puedo ocultar, que unas cuantas de las etimolojías propuestas ofrecen,—en cuanto se puede juzgar comparándolas unas con otras—ciertas dificultades fonéticas i semánticas.

Un estudio detallado de las relaciones fonéticas, tanto de las lenguas indíjenas como del castellano chileno talvez permitirian algunas objeciones; pero, como ya lo dije, esto excede los límites de mi competencia.

En una introduccion el autor espone los principios que lo han guiado en la composicion de su diccionario. Huelga decir que son en absoluto los principios modernos de la ciencia. Despues de las reseña crítica de los trabajos de sus predecesores, que casi sin escepcion han sido meros aficionados i no filólogos, Lenz da un resúmen interesante de las particularidades del castellano americano, el que, aparte de hechos ya conocidos, da una serie de noticias nuevas e interesantes sobre todo referentes a la lexicolojía. Se promete para la segunda parte de esta obra, una esposicion detallada.

El material reunido en el diccionaria está en su mayor parte comprobado por información personal del autor i, de consiguiente, es enteramente seguro i fidedigno.

Es de importancia la advertencia (p. 41) de que los que usan el lenguaje presentado en el diccionario, lingüísticamente son "españoles;" no se trata de lenguaje "criollo." [2]

De los resúmenes dados (páj. 32) se desprende que fuera de las voces oriundas de las Antillas, como maíz, tabaco, canoa, etc., que tambien han pasado a España i de allí han entrado en todas las lenguas civilizadas, solo pocas palabras tomadas de lenguas indíjenas se usan en toda la América (p. ej. papa, china, galpon.) Pero en jeneral cada república sudamericana tiene su fuente especial para los empréstitos lingüísticos; así Chile toma sus voces del mapuche. Un estudio de las influencias étnicas en el desarrollo de las lenguas lo promete el autor para la continuacion de su obra, i seguramente será mui interesante.

En efecto, el valor principal de la obra para los estudios románicos me parece consistir en el hecho de que en Chile podemos observar en sus comienzos un desarrollo que en época pasada, durante la romanizacion, tambien debe haberse verificado en Europa; pues el nacimiento de las lenguas románicas es, sin duda, debido a una influencia mutua. No solo las naciones no románicas han aceptado i alterado de diverso modo la lengua latina, sino que tambien los colonos romanos han sufrido con seguridad influencia de parte de los indíjenas.

Esta faz de la mezcla lingüística es la que podemos estudiar en el lenguaje de Chile. Sin embargo, por grande que sea la semejanza de los fenómenos fundamentales, tambien hai diferencias palmarias. Ante todo no se debe olvidar que en la Europa romanizada las condiciones de la naturaleza eran aproximadamente iguales, o al ménos poco diferentes, en tanto que en América los españoles se vieron de hecho frente a un mundo nuevo, con plantas i animales desconocidos; no alcanzaba el vocabulario que traian, habia que amoldarlo o—lo que sucedió con mayor frecuencia—habia que ensancharlo aceptando para estas cosas nuevas los términos de las lenguas indíjenas. Así se esplica que mas de la mitad de las palabras de la primera entrega, que alcanza hasta la palabra llauque, sean voces que designan objetos de historia natural, es decir, plantas i animales.

Del mismo modo se comprende que tambien una serie de términos de la economia doméstica i de la cocina se hayan tomado de las lenguas indíjenas.

Prescindiendo de estas particularidades debidas a las relaciones naturales, encontramos comprobado un fenómeno que tambien podemos observar en Europa: la mayor parte de las voces adoptadas pertenecen a la esfera cultural, contándose entre los mas importantes los nombres de vestimentas i de utensilios.

Es notable el número de términos aceptados que se refieren a la alfarería i a la minería; su existencia tambien ha de esplicarse por las relaciones culturales.

En tercer lugar vienen por su número las palabras que se relacionan con los niños i la esfera sexual; ambos grupos pueden unirse bajo la denominacion de la influencia del elemento femenino.

Permítanseme aquí por via de digresion algunas observaciones jenerales referentes a la importancia de las voces de esta categoria.

Entre los conquistadores, al ménos en los primeros tiempos de la conquista, los soldados, es decir, los varones, formaban con mucho la mayoria, i se mezclaron poco a poco con las mujeres de la nacion subyugada. La diferencia entre estos dos elementos, por supuesto, se refleja visiblemente en el lenguaje mezclado. Esta observacion no es de ningun modo nueva. Ya en el siglo XVIII Sulzer, en su "Historia de la Dacia transalpina" (Viena 1781, p. 60) opina que la mezcla entre los romanos i los habitantes eslavos de la Dacia se habria operado mediante el matrimonio de los varones romanos con mujeres eslavas. Habiendo sido romanos los hombres, la nacion, no obstante la mezcla, conservó el nombre de Rumuny.

Como segunda prueba Sulzer considera el hecho de haberse perdido por completo i sustituido por voces eslavas las palabras amare i amor; lo que probaria que los romanos declararan a las mujeres eslavas su amor, usando la lengua de ellas. Aun mas, llega a la conclusion final de que "la lengua valaca tal como la conocemos hoi dia (por desgracia solo insuficientemente) adornada de voces eslavas no debe su oríjen a ninguna otra causa sino al amor." La misma observacion un tanto grotesca, ha sido repetida por Roesler en sus "Estudios Rumanos" (Leipzig 1871, páj. 144,) aunque éste (no dudo que solo debido a alguna inadvertencia) no cita a su predecesor. A Lenz no se le escapó este fenómeno característico de la mezcla de idiomas. Dice, por ejemplo, en la páj. 18: "Las relaciones de los soldados del rei de España con los indios, i mas particularmente con las indias, les imponian numerosos términos de cocina i de vida doméstica e íntima." Véanse en el Diccionario los artículos china ( = "sirvienta," en lengua india; "mujer de clase baja," en chileno) i huahua ("nene, niño chico," es el término con que la madre india designa a sus hijos, miéntras el padre dice churi al hijo varon i usuri a la hija).

América tambien es el pais en que hasta hoi en ciertos casos varones i mujeres de una misma tribu hablan un lenguaje distinto, fenómeno que se esplica lo suficiente por la historia (guerra, robo de mujeres) i que nos muestra los dos elementos, por decirlo así, sin mezcla, separados. Indudablemente se podrá tambien en las lenguas neolatinas reconocer vestijios de la diferencia nacional entre hombres i mujeres, principalmente en las voces que se refieren a la esfera sexual. Supongo, por ejemplo, que así se esplique el hecho de que falta una denominacion pan-románica para "penis," a miéntras que "cunnus" existe en todas partes, con la única escepcion—i bien característica—del rumano que sustituyó la palabra eslava pijda (ignoro si falta tambien en el rético).

Seria seguramente tarea grata investigar este problema de la influencia femenina en la mezcla de idiomas.

Tambien en los detalles suministra Lenz muchas noticias importantes o interesantes para la lingüística románica. Así encontramos pormenores nuevos referentes a ciertos vocablos culturales que por el intermedio del castellano han sido traidos de América. Nos prueba, p. ej., que la etimolojía corriente en nuestros diccionarios de chocolate (del mejicano choco + latl) es falsa; que cast. hamaca, frances hamac no se derivan del aleman hangmat (Körting), sino que son de oríjen americano, etc. Se rectifican unas cuantas etimolojías i acepciones del Diccionario de la Academia, el cual en jeneral queda bastante mal parado.

El Diccionario de Lenz es una obra sólida que merece plena confianza i compromete nuestra gratitud. Es indispensable para cualquiera que se ocupe en el estudio del castellano americano.

Dr. Adolfo Zauner,
Profesor de la Universidad de Viena.

PUBLICACION PRIVADA DEL AUTOR

ANEXO SEGUNDO AL
Diccionario Etimolójico de Voces Chilenas derivadas de lenguas indíjenas americanas

Juicio de «La Revista Católica»

Periódico quincenario publicado bajo la direccion del clero de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, 4 de Noviembre de 1905, pájs. 633 a 636.

Doi en las pájinas que siguen un estracto de los párrafos mas importantes de esta crítica anónima, agregando algunas observaciones mias en notas al pié. Respecto al autor, véase tambien el § 77 A en el Suplemento III de mi libro (páj. 915).

Bibliografia

"Siempre hemos tenido un alto concepto de la ciencia lingüística i filolójica, como que es el estudio de uno de los dones mas grandes que el Criador ha otorgado a su criatura, cual es el lenguaje, i estudio, al mismo tiempo, del pensamiento humano en todas sus manifestaciones por medio de la palabra hablada i de la escrita. Por esta razon hemos creido i creemos que todo el que se dedique al estudio del lenguaje tiene la noble mision de encauzarlo en las leyes de la gramática, desbastándolo, puliéndolo i limpiándolo segun las exijencias de la civilizacion i de la simple educacion. Si así no fuera, la ciencia del lenguaje no seria ciencia sino mero inventario de palabras, desde la que estropea con su mala pronunciación el último patan, hasta las que profieren con cínica desvergüenza el borracho en la taberna i el frecuentador de burdeles. [3] Un frio apunte o catálogo de esta naturaleza, formado sin criterio alguno lingüístico i, ántes por el contrario, despreciando todo criterio, no es ciencia, ni es arte, ni es nada: [4] será a lo sumo un inventario de voces, que bien puede ser hecho por un simple escribiente o por un alumno de escuela primaria.

"Duro será quizas para algunos este juicio, pero es el que nos hemos formado al leer desapasionadamente i por entero la obra del doctor Lenz." [Siguen algunas otras calumnias i ofensas gratuitas.]

"Sin duda que lo primero que debe exijirse a un profesor de castellano la un tratadista de chilenismos, es que sepa el castellano; si no lo sabe bien, no podrá enseñarlo como es debido i en muchos casos se pondrá sencillamente en ridículo. Así le pasa al Dr Lenz." [5] [En seguida el crítico da como ejemplos ocho frases de mi libro (naturalmente sin citar las pájinas en que se encuentran). En algunas de ellas se trata en efecto de descuidos que son fáciles de correjir, pero otras son meras erratas como p. ej. No pude averiguarse por no pude averiguar. Despues de esto pasa mi censor a probar que desconozco "la propiedad de los términos."]

"Usa, sin señal alguna de provincialismo, de voces que nunca han sido castizas, como acápite, papa (por bulbo), corriones, tranques, entretencion, mujerero, leso, pastear, azulejo (adjetivo), dialéctico por dialectal... [6]

Sigue la crítica: "Confunde frecuentemente la forma debe ser con debe de ser, que es mui distinta, [7] el verbo estilar con destilar, de etimolojía i significado enteramente diversos; [8] escribe junto demas cuando deberia ser aparte; [9] pone h al sustantivo ortiga i se la quita a la interjeccion ¡hola! concuerda a cualquier con bolas, etc., etc. [10] ¿Es posible que pueda desbarrar mas todo un profesor de castellano, traido espresamente (ya se ve que de Alemania) para enseñar el castellano en ésta bendita tierra? [11]

Pero, ¿siquiera el fondo de la obrea será digno de su autor? Mucha erudicion hallamos en ella, mucha ,lectura; [12] pero nada que distinga al especialista en lenguas americanas, a pesar de ser eso precisamente lo que se anuncia en la portada i en la introduccion de la obrea. Fuera de la esplicacion del arjentinismo vidalita, del araucano huinca i de alguna otra voz, puede decirse que no hai en todo este tomo nada que ya no esté en los autores que anteriormente han tratado de estas materias, i con la desventaja, para el señor Lenz, de que los demas han empleado un lenguaje mas conecto i elegante i dándonos por lo jeneral las voces correspondientes en castellano, que es para nosotros lo mas interesante en este jénero de estudios. Porque, a la verdad, ¿de qué nos serviria conocer un provincialismo, hacer anatomía de sus sílabas, araucanas, quichuas, o guaraníes, si no sabemos a qué voz española corresponde?..." [Así sigue el crítico confundiendo la enseñanza de la gramática i del estilo españoles, con la inverstigacion lingüística i etnolójica que naturalmente no se ha escrito para niños chicos, ni para maestros de escuela que sólo enseñan ortografía castellana a los "penecas", ni siquiera para un maestre-escuela, sicut exemplum docet. Concluye el párrafo;]

"Hasta ahora todos habíamos creido que la enseñanza de la gramática era para habla i escribir correctamente, como la jente educada; pero ahora el Dr. Lenz nos dice que estábamos profundamente equivocados i que la gramática, por lo ménos en Chile, es para hablar i escribir "a lengua huasa".[13] I el Consejo de Instruccion i el Ministro de Instrucción se quedan mui tranquilos.[14]

"Vengamos ahora a la parte mas divertida de la obra. Dejando a un lado los innumerables términos obscenos, que segun el Dr. Lenz son una ganancia para la ciencia i han hecho mal los autores que no los han incluido en sus vocabularios, i muchos de los cuales no son voces especiales ni acepciones de ellas, sino simples aplicaciones de las que suelen hacer en su buen humor nuestros rotos; dejando a un lado estos términos i las muchas acepciones falsas que de ellos se dan, [15] no queremos fijarnos sino en la ignorancia con que están tratados muchos de los llamados chilenismos, i si nó, juzguen los lectores. Alicurco está derivado del quichua (por los cabellos se entiende), cuando la simple malicia natural, la cita que se aduce de don Daniel Barros i la analojía con otras voces de nuestro pueblo (asosiégate, abarbechar), están diciendo claramente que procede del nombre propio Licurgo [16].—Arcuviña; no lo conoce ni atinó con su etimolojía, que son las voces araucanas anca (cuerpo humano) i huiñan (estirarse) [17].—Cancho escribe por cancheo [18].—En clonqui [19] i en condor [20] hai varios errores.—Cuspe i cuspar hacen reir a cualquier chileno, porque las definiciones... tiran, pero no apuntan, [21] i así mismo chamanto, timbal (confundido con pesa) i patacones en el artículo Lauca [22].—Chuchi da grima, porque ninguna de las cuatro acepciones que le pone da la verdadera nocion del vocablo [23].—Churin (así, cuando todo chileno dice churrin) es incompleto [24].—Huiña (en Chile dice el pueblo huina o juina) es el castellano fuina, derivado del frances, i nó "evidentemente mapuche", como dice con toda suficiencia el autor [25].—Queso Chanco: no hai tal, sino queso de Chanco, o a lo sumo, queso (d)e Chanco, como pronuncia el pueblo. Se ve que el Dr. quiere estremar la pobre "lengua huasa"; así en otra parte dice canchibola por cancha (d)e bolas, que es pronunciación plebeya [26].—El verbo relauchear está escrito relauchar; por lo cual tendria que conjugarse; relaucho, relauchas, etc. cosa que jamas dice el pueblo.[27]

"En fin, no queremos cansar al lector como nos cansó a nosotros la obra del Dr. Lenz, que ojalá no prosiga con ella, porque hace un verdadero i funestísimo mal al país: estravía i corrompe la enseñanza del castellano, hace perder todo criterio lingüístico, nos desacredita aquí i en el estranjero, i, finalmente, malgasta los dineros de la nacion publicando a costa de ella estas obras, haciéndose comprar del Fisco quizas cuántos ejemplares [28] i exijiendo que se le aumente el sueldo i se le reconozcan no sabemos cuántos años de servicio por cada tomo o entrega de este famoso diccionario. [29]. Concrétese, cuanto mas, a la fonética del castellano, que es su especialidad, pero no venga a echarnos a perder lo poco que nos queda de la lengua que tanto nos enseño, corrijió i purificó el filólogo verdadero i consumado gramático don Andres Bello. [30]"


  1. El crítico es especialista en etnolojía centroamericana.
  2. Por "criollo" (kreolisch) se entiende en lingüística un lenguaje formado mas o ménos con palabras europeas, pero estropeadas i combinadas con sintáxis imposible i medio indíjena por algun negro o indio. Criollas son frases que en la Frontera se oyen en boca de indios que chapurrean el castellano, como; "Nielai plata, no comprantu" ( = no hai plata, no comprando = no puedo comprar nada porque no tengo plata.) Criolla es la jerga de algunos chinos en Santiago i el Pidgin - English en los puertos del Celeste Imperio. [Nota del traductor].
  3. Esta definicion del estudio del lenguaje (digamos de la lingüística) es tan correcta como si se dijera que la botánica tiene por objeto producir hermosas flores, peras dulces i papas grandes. La confusion entre retórica i lingüística es a lo ménos falta tan grave como si se declarara que horticultura i botánica son una misma cosa. La mala pronunciación del último patan puede tener para la lingüística el mismo interes que un cultivo de bacilos de la peste bubónica para la biolojía i medicina.
  4. Para decidir si el crítico o el criticado posee mas criterio lingüístico se puede esperar el fallo de jueces imparciales i competentes.
  5. Si yo fuera profesor de estilo o de retórica podria tener razon el crítico; pero nadie negará que pan hacer estudios filolójicos no es indispensable siquiera hablar i escribir la lengua correspondiente. Si no fuera así dónde quedaria la filolojía comparada, para no hablar de la ejiptolojía i otros ramos parecidos. Si no creyera hacer un servicio al pais donde resido ¡al cual sirvo desde veinte años, habria escrito mi libro en aleman. Lectores intelijentes no le habrian faltado. No he presumido nunca de "hablista"; pero el reprobarme erratas que saltan a la vista no es, que digamos, procedimiento mui honroso para una polémica. En el libro del señor Roman tambien abundan erratas i errores, aun fuera del medio ciento que se corrijen en la fé de erratas. Las imprentas en Chile no trabajan con el mismo cuidado que en Alemania o Francia.
  6. Casi no vale la pena hablar de la mayor parte de estas palabras. Acápite, pastear, dialéctico, entretencion, son palabras que usan muchos autores americanos i españoles, no obstante la crítica de ciertos profesores i literatos; azulejo (no sé dónde usé la palabra) estará copiado de algun libro de botánica; mujerero (por mujeriego), leso (tonto, lelo) i tranque, (dique de represa, represa de agua) serán verdaderos chilenismos, i son de los que cualquiera en este pais (menos los "academizantes") dice i escribe sin escrúpulo. Corrion, la única de estas palabras que no es "literaria", la doi espresamente entre comillas en la definicion de la chalala (páj. 241) como denominacion vulgar, pues los literatos no usan chalalas. Respecto a papa véase mi articulo, páj. 557.
  7. Sí, las confundo, señor crítico, como lo hacen todos los americanos i españoles, con escepcion de algunos literatos quisquillosos. La llamada confusion está autorizada hasta por autores clásicos.
  8. Ha de ser errata; no sé dónde se encuentra la palabra.
  9. Como no sé a qué pasaje del libro se refiere, no puedo decir si es errata o alguno de los casos dudosos de ortografía.
  10. Estas tres últimas ortografías se encontrarán probablemente en citas. Febrés construye a menudo cualquier con un sustantivo en plural.
  11. Fui contratado como profesor de frances e ingles, i durante unos cuatro años he hecho las clases de lingüística castellana sin recibir sueldo. En 1902 en una renovacion de contrato se me dió nombramiento por este ramo, en vez del ingles. Mi tarea no es enseñar el uso de la lengua castellana sino el estudio científico de la misma.
  12. Por eso dice el crítico que un simple escribiente o alumno de escuela primaria habría podido escribir ese frío apunte (1).
  13. Verdad es que he sido el primero que ha dado a conocer a los hombres de ciencia las particularidades del lenguaje vulgar de Chile. Los ro- manistas europeos conocen mis Chilenische Studien (en Phonetische Studien ed. Vietor. tomo V i VI).

    En castellano hasta hoi no ue publicado casi nada sobre esta materia. En cambio he enseñado a algunos jóvenes chilenos que no necesitan avergonzarse de su lenguaje vulgar, que el cultivo poético del dialecto patrio es un título de gloria entre las naciones mas adelantadas del mundo. Fué una gran satisfacción para mi que poetas de talento como el jóven Antonio Orrego Baros, para solo nombrar al primero, me dedicaran sus primeras poesías escritas en lenguaje vulgar chilero. Pero nunca he fomentado entre mis alumnos la tendencia de mezclar el lenguaje vulgar con la lengua literaria castellana, aunque estoi léjos de recomendar el supuesto "casticismo académico" por el cual aboga el señor Roman. Creo no hacer mal servicio a Chile si continúo, en la Sociedad de Folklore chileno recien fundada por mí, enseñando a los chilenos el estudio del alma popular chilena en todas sus manifestaciones.

  14. Felizmente el honorable Consejo de Instruccion Pública i el Ministro del ramo han tenido mejor criterio que el autor de esas confusiones. En cambio ciertos honorables señores senadores, pertenecientes al partido clerical, han pedido en Enero de 1909 i 1910 mi destitución como profesor del Instituto Pedagójico por incompetente. No voi a repetir aquí con qué bromas baratas i espresiones no mui suaves trataron de convencer a sus colegas del absurdo de que un aleman enseñe lingüística, aun la aplicada al castellano, a los futuros profesores de los liceos chilenos.
  15. No dudo de que el crítico conozca estas palabras mejor que yo i que haya posiblemente algunos errores en mis apuntes, pues pocos son los términos de esta clase que yo mismo haya oido en boca de los rotos; la mayor parte de ellos me fueron comunicados por mis colaboradores chilenos que son todos personas respetables. Con respecto a la real importancia etnolójica de estos términos véase la crítica de mi libro escrita por el profesor Zauner de la Universidad de Viena en Behaghel i Neumann, Literaturblatt für germ. u. rom. Philologie 1908 páj. 26 a 28. Cp. tb. Palma, papeletas, páj. VII.
  16. alicurco. Doi la etimolojía solo como posible en ciertas condiciones. Véase N.° 17 i la nota del Suplemento II. Por lo demas la existencia de la voz "castellana" licurgo que se me habia escapado porque Ortúzar 198 da la palabra como chilenismo, no esplica ni el cambio de g en c, ni la a inicial. El crítico no se ha fijado en que el prefijo a se encuentra solo en verbos i participios, pero no en adjetivos.
  17. ancuviña, Véase Supl. II 32.
  18. cancho, Véase Supl. II 129.
  19. clonqui. Supongo que la falta que encontró el crítico es la cita literal de Febrés entre comillas: concùll: "sepa cavallo hierba". Si, señor crítico, así escribió Febrés, que era sin embargo un clérigo mui docto i concienzudo. Si se compara el artículo del señor Roman (clonqui, m. El nombre castizo en arzolla, f.) con el mio, se ve mui bien en qué se distingue el modo de escribir del crítico i del criticado.
  20. condor. Es electivo que se me escapó un error respecto al valor de a moneda chilena. Véase Supl. II 224.
  21. cuspe i cuspar eran incompletos, pera segun testimonio de otros chilenos, no eran falsos. El mismo Roman s. v. cuspetear confiesa que "algunos" (naturalmente, niños chilenos que no han consultado al señor Roman) confunden el cuspe con la perinola.
  22. chamanto. Diga el crítico dónde está la falta, para poder discutir el asunto. No sé en qué parte está la confusion entre timbal i pesa (ámbas no son palabras de oríjen indio): es posible que yo o mi informante nos hayamos equivocado; es posible tb. que se equivoque el crítico; como cuando niega que el herpes tonsurans se llama a veces patacon.
  23. chuchi. Dos de los significados están tomados de las fuentes que cito, los otros dos los tengo de fuente oral localizada que estimo segura.
  24. churin está citado de Gay. Es efectivo que se pronuncia churrin, véase Supl. II 484 i 485.
  25. huiña. Se equivoca el crítico. 1. Se dice huiña; así o güiña escriben todos los autores que cito. 2. el castellano fuina (que si fuera popular en Chile se pronunciaria juina) no pudo fonéticamente pasar a huiña. 3. la fuina (Mustela foina) es un animal absolutamente diferente de la huiña (Felis pajeros i tigrina). Siendo estos últimos animales chilenos, i encontrándose el nombre en varios cronistas como denominacion chilena, creo "evidente" el oríjen mapuche.
  26. chanco como adjetivo lo doi con cita de Echeverria entre comillas, lo que indica que hai algo estraño i digo "es abreviado de queso de chanco", etc., véase N.° 340 i Supl. II 340. No hai, pues, lugar a las bromas del crítico. En cuanto cancha de bolas (N.° 128) doi espresamente canchibola como pronunciacion vulgar, y así lo he oido pronunciar, al lado de canchaebola i canchebola.
  27. relauchar. Cree tb. que la forma mas corriente es relauchear; yo mismo doi a renglon seguido el sust. relaucheo. Pero tengo el infinitivo relauchar confirmado en mis apuntes por un lector chileno cuidadoso.
  28. ¿No se diria en "castellano" mas bien "quién sabe cuántos", señor crítico? Consulte Ud. a la Academia.
  29. El Diccionario por órden del Consejo de Instruccion Pública se está imprimiendo como anexo a los Anales de la Universidad en mil ejemplares, de los cuales quinientos son para la Universidad i quinientos para el autor. De mis ejemplares he remitido unos doscientos a mis amigos i relaciones científicas i a bibliotecas o instituciones que no reciben el reparto de los Anales. Se entregan al comercio de consiguiente solo unos trescientos ejemplares con autorizacion mia. De modo que el Fisco no ha comprado ni comprará ningun ejemplar. Segun mi contrato actual no tengo derecho a premios por obras científicas, i años de servicio no los tengo en Chile ni mas ni ménos que los veinte efectivos. Por lo demas ya no se reconocen años de servicio como premio en la enseñanza superior.
  30. La crítica no lleva firma, pero se puede aplicar el adajio "ex ungue leonem". Sé que no soi el único a quien el señor Roman ha perseguido con su crítica virulenta: me encuentro en buena compañia con don Ricardo Palma i otros literatos de fama.

    Que en un libro como el mio haya mucho que correjir i añadir, no lo sabe nadie mejor que yo, i lo prueban los Suplementos I i II.

    No habria reproducido esta crítica de la Revista Católica, que no tiene ningun valor científico, si no tuviera yo interes en mostrar a mis amigos i al público científico que trabaja por el adelanto de la enseñanza pública, de parte de cierta jente que suele cubrir con un disfraz venerable el odio al estranjero i al progreso de la ciencia i de la instruccion del pueblo. Por supuesto que un diario político clerical ha reimpreso la crítica de la Revista Católica con algunas glosas amables.

    Dr. Rodolfo Lenz.
    Profesor del Instituto Pedagójico.