La Ilíada de Homero (García Malo)/Tomo I/Discurso preliminar

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La Ilíada de Homero (1788) de Homero
traducción de Ignacio García Malo
Discurso preliminar
Libro I


DISCURSO PRELIMINAR.

Mucho tiempo hace que exercitandome en la lectura de Homero, por curiosidad, comencé á traducir en prosa algunos pasages de la Iliada. Juzgué que la locucion prosáyca carecía de fuerza para exprimir la maravillosa armonía de su versificacion, su hermosura, grandeza y sublimidad, y me dediqué á traducir el Libro primero en verso endecasílabo. Aun entonces conocí muy bien lo inferior que quedaba al original, y la suma dificultad de acercarme á una version literal y exâcta; asi por la diferencia de los Dialéctos de que usa Homero, como por la oscuridad y neutral interpretacion de sus expresiones tan vivas, animadas y armoniosas, que no tienen equivalentes en los idiomas modernos. Acobardado de estas y otras muchas dificultades insuperables á mi corto talento, desistí de la empresa, hasta que viendo este primer Libro algunos amigos inteligentes y aficionados á la Poesía, me estimularon con la mayor viveza á que continuase la traduccion, respecto de no haberse publicado ninguna en nuestro idioma (no obstante las muchas que se han hecho en casi todas las Naciones de la Europa), persuadiendose que aunque tuviese varios defectos, no dexaría de ser util á los que ignoran la lengua Griega, y en algun modo disculpables, por ser la primera que salia á luz.

 Animada algun tanto mi cobardía con estas y otras reflexiones: sintiendo vivamente, que entre tantos como ahora escriben, ninguno emprendiese la traduccion de una Obra tan recomendable, que es la mas antigua despues de los Libros Santos; y deseando dar en nuestra lengua á lo menos una idéa de esta maravillosa produccion del Padre de la Poesía Epica, junté los mejores comentarios y traducciones de diferentes idiomas, y aprovechandome de sus observaciones y trabajo, y consultando á algunos sugetos hábiles en la materia, me resolví á continuar en verso mi traduccion, arreglandome en lo posible al original, y conservando, en quanto mi talento poético ha alcanzado, su magestad, grandeza y naturalidad; persuadido de que mis sabios compatriotas no me graduarán de temerario por no haber traducido con perfeccion una Obra tan intrincada y dificultosa, quando no tenga otro mérito que el de ser el primero que la ha expuesto á la censura pública, y el de dar ocasion á otro talento superior para que se aníme á mejorarla.

 No es empresa tan facil como algunos creerán la traduccion de los Poëmas de Homero, quando el mismo Virgilio, que supo aprovecharse tanto de los principios de este hombre célebre: que imitó tan diestramente la Ulisea en los seis primeros cántos de su Eneyda, y en los otros seis la Iliada; y que finalmente, es innegable que le escogió por su maestro, dice: Facilius esse Herculi clavam, quam Homero versum subripere, no obstante la mayor conexion de la lengua Latina con la Griega, la disposicion y licencias del verso de aquella, y la magestad, energía y hermosura que se descubre no solo en su Eneyda, sino en otros Poëmas Latinos.

 Sin embárgo de ser la lengua Latina mucho menos embarazosa que la Griega, se sabe que es sumamente dificil hacer pasar sus bellezas á nuestro idioma, y á los demás modernos; y por lo mismo se sabe tambien la variedad con que se explican los Traductores de la Eneyda de Virgilio. La traduccion en prosa atribuída á nuestro docto P. Fr. Luis de Leon, la hecha en verso por Gregorio Hernandez de Velasco, y la de D. Juan Francisco Enciso Monzón, cotejadas una con otra presentan al entendimiento menos ilustrado una prueba incontrastable de lo dificil que es traducir las Obras de los dos grandes Poëtas, que florecieron en Grecia y en Roma; sin embárgo de no ser dudable que estos Traductores sabían bien la lengua Latina, y que pudieron hallar, y seguramente hallarían mayores auxilios para penetrar el sublíme espíritu de Virgilio, que los que yo he podido encontrar para percibir enteramente el de Homero. La Ulisea traducida en verso Castellano por Gonzalo Perez, tambien puede deponer en mi favor; y finalmente, no hay mas que ver las diversas traducciones, antiguas y modernas, de la Iliada y Ulisea, hechas en Latin, Italiano, Francés, Inglés y otros idiomas, y no dudo que qualquiera que tenga esta curiosidad, hallará que no obstante están la mayor parte en prosa, hay entre ellas una notable diferencia. Esto nace, segun reflexion de muchos Erudítos, de ser imposible trasladar á ningun idioma moderno el valor de las expresiones Griegas, que pintan de un solo rasgo lo que exige muchas palabras en los de todos los demás Pueblos. Un término basta para representar un monte cubierto de árboles cargados de hojas, ó un Dios que lanza á lo lexos sus flechas, ó las cimas de los peñas cos heridas de los rayos. No solo esta lengua tiene la ventaja de llenar la imaginacion con una sola voz, como el epiteto merops, que son dos simples sílabas, dado por Homero en el v. 250 del Libro primero de la Iliada á los hombres que hablan con voz articulada; sino que cada palabra tiene cierta particular melodía, que encanta el oído , al paso que enriquece el espíritu con magníficas pinturas; y por esto qualquiera traduccion poética será debil y pobre, como si con pedernales y adobes, quisiesemos imitar los palacios de Porphyro. Además de esto tiene la lengua Griega otras muchas ventajas, ya por la abundancia de frases y de construcciones, ya por la variedad y multitud de sus Dialéctos, y ya por la facilidad de adaptarse á toda especie de composicion , y á todos los genios y caractéres.

 Para prueba irrefragable de esta verdad, aunque tan notoria, pondré aqui un solo exemplo corto (con el fin de no molestar demasiado á mis Lectores), que creo será suficiente para aquietar algunos espíritus, mal contentos de las producciones agenas, muy satisfechos de las suyas, y que tienen fluxo de criticar aun lo que no entienden, sin reflexionar que: Il est bien aisè de reprendre, mais mal aisè de faire mieux. Este será los versos 528, 529 y 530 del Libro primero de la Iliada, imitados por los mejores Poëtas, como diré mas adelante. Pondré el texto en carácter vulgar, para que los que tengan buen oído, aunque no sepan el Griego, puedan percibir alguna cosa de su magestad y nobleza.

„E', cę cyaneisin ep' ophrysi neuse Cronion:
„Ambrosię d' arà chętę eperrosanto anactos
„Cratos ap athanatio, megan d' elelixen
 „Olympon.

Traduccion literal.


 Dixo, y con sus ceruleas cejas hizo una señal Saturnio: los cabellos de ambrosía se agitaron en la inmortal cabeza del Rey, é hizo temblar el grande Olympo.


Traduccion del célebre Cunichio.


Sic ait, & capite atque oculis pater annuit: almam.
Ambrosius fluxit per frontem, & regia crinis
Tempora: contremuere arces, & culmina Olympi.


La del Mexicano Alégre.


Sic ait, & quassans caput immortale, per ora,
Perque humeros fluxere comae, & tremit altus Olympus.


La del Pope.


He spoke, and awful bends his sable browns,
Skakes ambrosial curs, and gives the nod,
The estamp of fate, and santion of the God:
High heav' n with trembling the dread signal took,
And all' Olympus to the cenne shook.


La del Rochefort.


Il dit, & fait mouvoir ses sourcils redoutables,
Ses cheveux ondoyans en replis innombrables
Se dressent lentement sur son front radieux,
Il ebranle l' Olympe, & fait trembler les Dieux.


La de prosa de Madama Dacier.


En méme temps fit un signe de ses noirs
sourcils: les sacrès cheveux furent agitès sur
la tête immortelle du Dieu, & il ebranla tout l' Olympe.


La del Salvini.


Disse: e la prole di Saturno fece
Dal suo ceruleo sopracciglio cenno.
Crollo l' immortal testa, e le divine
Chiome dell' alto Sir diero una scossa,
Onde tutto tremonne il vasto Olympo.


Otra Italiana anónima.


Disse: e col nero sopracciglio Giove
Fe cenno; e nel crollar l' augusto capo
Le immortali sue chiome s' agitaro:
Onde tutto si scos se il grande Olympo.


La de Mr. Bitaubé.


 Il incline á ces mots son front auguste. Sa divine chevelure s' agite sur sa tête immortelle; tout l' Olympe s' émeut & tremble.


La de Mr. Gin.


Il dit: éleve & baisse ses noirs sourcils;
la chevelure du Maitre des dieux, flotant sur
sa tête immortelle, repand au loin une odeur
d' ambroisie; le vaste Olympe est ébranlé.


La del famoso Abate Cesarotti.


.................................Ei disse,
E già declina maestosamente
L' imperiose ciglia: alto squassarsi
Le stillanti d' ambrosia auguste chiome
Su la testa immortal: sentì l' Olympo
Il cenno onnipossente, e traballò.


La mia.


Dixo asi; y el Saturnio mover hace
Sus formidables cejas. Los cabellos
Que ambrosía destilan, se estremecen
En la inmortal cabeza del Tonante,
Y hace tiemble el Olympo en este instante.

 Yo he traducido este pasage no en todo conforme al original, porque el epiteto formidables del Rochefort, da una idéa mas clara y característica de la divinidad que el cyaneisin (ceruleas) del texto; y en lugar del eperrosanto, he puesto se estremecen, por parecerme el verbo mas significativo en nuestro idioma, para exprimir el movimiento impetuoso de los cabellos, aunque tenemos agitar, conmover, sacudir, &c. de que echar mano. Tambien he puesto hace tiemble el Olympo, por que el elelixen del texto es verbo activo, y el tremit del Alégre, es neutro; y por consecuencia, de aquel modo la imagen poética, que representa la accion del Numen, se expresa mucho mejor con el verbo activo, que con el neutro.

 Tambien me parece oportuno poner aqui unos versos de la Ulisea, notados por su mecanismo expresivo, y traducidos por nuestro Gonzalo Perez, para que los inteligentes y curiosos cotejen la armonía de unos versos con otros, y perciban mas bien lo sumamente dificil ó imposible, que es imitar la del texto; y por la razon que antes he dicho los pondré con caractéres vulgares.

„Cę men Sysiphon isidon crater' alge' echonta
„Laan bastazonta pelorion amphoteresin.
„Eti o men scheriptomenos chersinte posinte,
„Laan ano othesce Iophon. All' ote melli
„Acron hyperbalein, tot' epistrepsasce cratę'is,
„Autis epita pedonde cylindeto laas anedes.

 Traducidos en prosa vienen á decir asi:

Y aqui vi á Sísyfo que padecia ásperos trabajos, llevando un enorme peñasco con ambos brazos; alli con todo el esfuerzo de las manos y de los pies empujaba la piedra ácia la cima ; pero quando estaba para superar la cumbre, la rechazaba una extraordinaria fuerza, y de nuevo rodaba al suelo el peñasco importuno.

 Traduccion en verso de Gonzalo Perez.

 A Sísyfo vi alli, que padecia
 Un inmortal trabajo, que llevando
 Con ambas manos un peñasco grande
 Por un monte enriscado, forcejaba

 Con manos y con pies, por allegarle
 A la mas alta cumbre; y quando estaba
 Muy cerca de llegar, se le caía
 Con una furia grande al desdichado
 Al pie de la montaña á lo mas llano.

 Estos exemplos confirman palpablemente lo que llevo manifestado, pues cotejadas todas las referidas traducciones con el original, se hallará la notabilísima diferencia de la armonía del verso, y la variedad con que traducen uncs y otros; ya valiendose de la licencia poética, y ya queriendo imitar la expresion armoniosa del texto. Todos estos Traductores son muy respetados por mí, para atreverme á criticarlos, y dexo esta empresa á los inteligentes; pues confieso con sinceridad que desearía fuese mi traduccion tan apreciable como la de menos mérito de las que he citado. Solo sí diré que en ninguna me parece se halla la armonía imitativa del eperrosanto anactos Cratos ap' athanatio, que tanto brilla en el original. Si bien se considera no debe causar admiracion, porque de una lengua tan magestuosa, armoniosa, significativa, abundante, hecha casi á propósito para la Poesía, y manejada por el primero y el mayor de todos los Poetas, es quasi imposible, ó imposible del todo, trasladar á otro idioma su elevacion, hermosura, expresion y grandeza ; pues aunque el de los antiguos Romanos es magestuosísimo, elocuente, expresivo y conciso, no le iguala ni en hermosura, ni en abundancia, ni en precision, ni en entusiasmo, ni en significacion, y mucho menos el Italiano, Inglés, Francés ó Español.

 Estoy muy lexos de pensar que haya llegado yo á imitar la armonía del texto en alguno de mis versos, aunque he procurado hacerlo, porque sé que no hay poesía sin pintura y sin música; y creo que debe reputarse por el mas célebre Traductor de Homero el que alcance á imitar mejor su expresion armoniosa, que es lo que hace mas admirables sus versos. Pero ¿cómo es posible imitar en otro idioma el mecanismo expresivo: v. gr. de los versos citados de la Ulisea, el 34 del Libro primero de la Iliada, quando Chryséo va magestuosamente por la costa del mar estrepitoso: el 43 y siguientes del mismo Libro, quando Apolo baxa irritado desde las cumbres del Cielo: el 101, quando pinta á Agamenón que se levanta enfurecido contra Aquiles: el 188, quando Aquiles fluctúa entre la razon y el furor: el 247, quando pinta la agradable y rápida elocuencia de Nestor: el rododatylos Eos del verso 476: el 481, en que describe la navegacion velóz y próspera de Ulises: el 490, donde pinta á Aquiles retirado, y lléno de íra en sus naves: el 87 del Libro segundo, en que compara con las Abejas á los Griegos saliendo de sus naves: el 311, quando el Dragon devora los paxarillos; y asi otros infinitos que sería largo referir? Estos versos 311 y siguientes tienen el mas expresivo y natural artificio. Las dos voces petalis hypopepteotes del verso 312, son de una viveza y armonía inimitable. El sonido de las tres p, que tropiezan una con otra, representa vivísimamente el embarazo de los pobres paxarillos, que queriendo echará volar, vuelven á caer en el nido. El tetrigòtas, hace percibir á un mismo tiempo el pio pio de los paxarillos, y el rechinamento de los dientes del Dragon al devorarlos. El meter d' amphepotàto odyromene phila tecna, pinta con el primer emistichio el vuelo al rededor, y con el segundo el gemido y agonía de la madre; y el 316, Tend' elelixamenos pterygos laben amphiachyan, representa á lo vivo la accion del Dragon al volverse á la Páxara, que piaba como lamentandose, y al cogerla de la ala. Qualquiera que haga estas observaciones con exáctitud en Homero, hallará en muchos de sus versos aquella armonía sensible, y expresion pictoresca que habla á un mismo tiempo al oído, al corazon, y al espíritu; y conocerá quanta viveza, expresion y gracia prestará al estílo poëtico una lengua tan compendiosa, expedita y agradable, como la Griega.

 Si yo hubiese hecho la traduccion de la Iliada para mí solo, ó para algunos amigos, tal vez me hubiera acercado mas á la armonía imitativa del texto; pero, aunque no ignóro que el Traductor en prosa debe ser un fiel copiante del texto, y que el Traductor en verso es émulo del original, sin embárgo como mi trabajo es para el Público, entre cuya multitud de Individuos, la mayor parte no se contenta de las traducciones, si carecen de fidelidad; me ha parecido mas conveniente acercarme á lo literal, en quanto lo ha permitido la medida y colocacion del verso, sujetando á veces mi imaginacion, inflamada porla expresion armoniosa del texto. Esto ha sido causa de que algunos versos sean algo prosáycos, ó mas lánguidos que otros, á lo queno ha contribuido poco la necesidad indispensable de ocupar mucho tiempo en esta traduccion, y la molestia de registrar con frecuencia las traducciones y comentarios, que á vecesimprime cierta lasitud en el ánimo, ya porel fastídio que causa la continuacion de un mismo trabajo, y ya porque no siempre estamosexéntos de dolencias é indisposiciones, que adormecen el espíritu, y hacen que el numen poëtico no esté unas veces tan expedíto como otras,y que se le resista la viva expresion de las imagenes. Por lo mismo no hay Obra larga enque no se encuentre bueno, mediocre y malo; y en la que no se verifique que aliquando bonus dormitat Homerus. A esto se añade la contraposicion de los usos y costumbresmodernas con las antiguas, en cuya referencia no sentimos un deleyte tan vivo, mayormente leyendolas en nuestro idioma; porque muchas veces nos olvidamos de transportar la imaginacion á los siglos en que eran cultas y comunes, lo que no sucede quando se leen en el texto original, porque la misma lengua nos recuerda que se habla de las costumbres de los Griegos, y no nos parecen baxas, nigroseras, como suelen parecernos leyendolas en nuestro idioma.

 Por estas y otras muchas razones que sería largo referir, ninguno pierde mas en las traducciones que Homero; pues todo es tan vivo y animado en sus Poesías, que Aristóteles dixo: Que éste era el único Poëta que supo inventar nombres y palabras, que tuviesen vida y movimiento. La dulce, suave y armoniosa melodía de sus versos, la conglobacion de epitetos graciosísimos, inimitables en qualquiera otra lengua; y finalmente, otras muchas cosas admirables, oscuras y dudosas, que se hallan en sus versos, hacen sumamente dificil su traduccion; y sin disputa alguna, aun el mismo Homero, si hubiese traducido sus Poëmas en algun otro idioma, hubiera quedado muy inferior al original, como le sucedería á un buen Poeta que traduxese algunos versos suyos Latinos en lengua vulgar, pues sin embárgo de penetrar todo el espíritu de los primeros, no hallaría expresiones tan vivas y armoniosas, para trasladar su sentido y hermosura en los segundos.

 Todas las lenguas tienen sus frases peculiares, y su respectiva armonía (particular mente la Griega y la Latina), y el copiar sus primores en otra, y mas siendo de verso á verso, es la empresa mas dificil aun para los mayores ingenios, pues no es posible tasar las sílabas de unos versos con otros, ni por mas cuidado que se ponga, coger un verso de una lengua, y mucho menos de la Griega y Latina, y trasplantarlo en otra con su misma cadencia, expresion y armonía, como se trasplanta una mata de Claveles desde un Jardin á otro. El que dude de esta verdad no tiene mas que hacer la prueba, y hallará inmediatamente su certeza. No lo digo yo esto, pues el docto P. Isla en su Prólogo á la traduccion del Compendio de la Historia de España, lo explica difusamente, y en él encontrará todo curioso razones tan poderosas, que convencen al entendimiento mas obstinado. Si asi se explica, tratandose de traducir la lengua Francesa, cuya expresion, fuerza, frases y armonía conocia y conocen muchos perfectamente, ¿qué hubiera dicho de la lengua Griega, de las Poesías de Homero, en cuya inteligencia han variado y varían tanto los intérpretes?

 A esto se me dirá, que cómo, conociendo yo todas estas gravísimas dificultades, insuperables á mi talento y luces, me he determinado á traducir la Iliada de Homero, Obra, sin disputa, mas dificil de traducir que ninguna otra ? pero responderé, para excusar ésta que algunos juzgarán temeridad, con varias razones. La primera, porque no habiendo traduccion alguna de la Iliada en nuestro idioma, quando en otros se han hecho muchas, me persuadí que por defectuosa que estuviese la mia, no dexaría de ser util á los aficionados que no se hallan en estado de leer el original: la segunda, porque sería mucha extravagancia, que los Pintores, porque no pueden llegar á la perfeccion que Rafaél ó Miguél Angel, no se determinasen á copiar sus pinturas, en que saben positivamente que han de quedar muy inferiores á los originales: la tercera, porque en las grandes empresas, aunque falten las fuerzas, es loable la osadía quando no resulta, ni puede resultar perjuicio ni á la Religion, ni á las Leyes, ni á las costumbres, ni al buen gusto, ni á la razon: la quarta, porque nunca me propuse hacer un Poëma como el de Homero, sino dar una idéa de su Iliada , en quanto es subsceptible nuestro idioma, manejado por mi corto talento poético: la quinta, porque viendo algunos de superior erudicion y talentos, los defectos de mi traduccion, tal vez se animarán á corregirlos, y á publicar otra, que haga honor á la nacion, y que nos descubra mas la maravillosa hermosura de este preciosísimo monumento de la antigüedad, que en su original es conocido de pocos, porque el mayor número de erudítos, aunque tengan buenos deseos y aplicacion, tal vez no tienen proporcion ó tiempo, para estudiar la lengua Griega; y no pudiendo leer el original, ninguna utilidad se les sigue de que Homero haya ya sido un Poëta divino; y la sexta, porque al tiempo de emprender esta traduccion, hice entre mí esta reflexion: ¿No se contentan los Pintores y los hombres curiosos, que no han visto el Vaticano, con las láminas del célebre Volpato, que representan le Logge de Rafaél de Urbino; aunque saben que el buríl no puede dar á sus Obras tanta elegancia ni hermosura, como el pincel y vivo colorido á las pinturas de un Artífice tan célebre, y admirado justamente de todos los hombres de buen gusto? ¿Se dirá que Volpato es un temerario por querer imitar con el buríl, lo que Rafaél hizo con sus colores y pincel? me parece que sería esta objeccion la mas extravagante y temeraria. ¿Dexará de agradar su vista á los inteligentes, sin embárgo de que están persuadidos de que es una copia muy inferior ? no hay la menor duda en que se aprecian mucho sus láminas, á pesar de la diferencia. Pues por la misma razon, los que no entiendan á Homero en su original, podrán hacer este paralelo, y sacar por mi poesía lánguida y fria, en comparacion de la de este hombre admirable, lo maravilloso y característico de las suyas, pues los que puedan leer con fruto el original, no necesitan de mi traduccion, ni les aconsejo que ocupen el tiempo en leerla quando pueden emplearlo con mucha mayor utilidad en la fuente abundante de donde los Poëtas, Historiadores, Oradores y aun Filosofos han bebido el arte necesario para ser grandes y sublimes cada uno en su genero.

 Sirvanme estas reflexiones, con otras muchas que facilmente pudiera hacer, para disculpa de los defectos de mi traduccion, supliendo mi confesion ingenua la falta de mi talento, y las dificultades insuperables que trae consigo, no solamente la traduccion del verso Griego, sino la de otro mas inteligible y menos escabroso; y además puede considerarse la necesidad indispensable de acomodarse al estílo mas adaptado á la Nacion para quien se escribe: dificultad no pequeña para copiar un original tan antiguo. Por esto mismo, y porque estando nosotros acostumbrados á la rima, no nos llena enteramente el oído el verso blanco, especialmente en los finales, para dar alguna dulzura á mi traduccion, he puesto un dístico al fin de cada estrofa, con lo que cierran mas bien, y con mas suavidad, aunque muchas veces me he visto precisado á dar algun gíro á la expresion del texto, para acomodarlo á rima, y á tomarme en estos versos mas licencias poéticas que en los otros.

 Me parece que ya estoy oyendo á muchos presuntuosos ó superficiales decir que éste es solo un Prólogo Galeato, que conspira á mi justificacion, y á servirme de garante para la crítica. Muy diferente es á la verdad mi fin, y muy diverso mi modo de pensar; pues sería mucho amor propio, temeridad y locura, querer eximirme de la crítica, quando el mismo Homero, y los Escritores mas célebres de todos los tiempos y de todas las naciones, no se han podido libertar de ella, porque tanto como los hombres nos diferenciamos en la estructura del cuerpo y facciones del rostro, tanto nos diferenciamos en el gusto y en las idéas; y por lo mismo, lo que á unos agrada, suele repugnar á los otros ; y los defectos que á unos talentos son imperceptibles, son para otros mas iluminados, tan grandes y monstruosos, como el Caballo fabricado por los Griegos para introducirse en Troya. No es mi ánimo, y lo protexto con toda ingenuidad, desarmar la crítica juiciosa con este aparato, sí solo evitar la sátira que podria atraerme con razon la arrogancia de ostentar que mi traduccion era perfecta, que yo habia superado los inmensos obstáculos que han hallado otros gran des talentos; y que habia desempeñado este proyecto tan arduo, con tanto acierto y habilidad, que merecia la estimacion, aplausos y gratitud de mis patricios.

 No son estos baxos sentimientos los que hacen correr mi pluma, no es la aclamacion del Público la que busco, sino su utilidad, que me parece no dexará de sacarla (aunque á lo menos no haya conseguido mas que dar una idéa de este excelente Poëma), si procura extraer de sus fábulas y alegorías los documentos provechosos que encierra; y si se inflaman y fecundan las imaginaciones, á la vista de tan admirable modélo. Lexos de causarme disgusto, ni mortificar mi amor propio, la moderada censura que puedan hacer de mi traduccion, me será muy grato que con la prudencia debida, y propria entre personas de honor, me descubran sus defectos, asi para la mayor ilustracion del Público, como para la mia propia; pues solo los espíritus orgullosos se ofenden de que les hagan ver sus errores. Si la crítica que hagan de ella es por envidia ó torcida intencion, no será tan á sangre fria que dexen de conocerlo los sabios; y no gastaré jamás el tiempo en contextaciones de esta especie, sino en compadecerme del que lo pierda tan sin provecho suyo, ni del próximo: y si la hacen por ignorancia, tendré el gusto de ver que excitará el desprécio de los hombres de juicio, los que conocerán los defectos falsos ó aparentes que le atribuyan, y distinguirán sin necesidad de la crítica los que tenga efectivos, pues realmente entre los verdaderos sabios, ni se rebaxa ni aumenta el mérito de las Obras, porque quatro mal intencionados ó aduladores las depriman ó ensalcen.

 Basta á mi entender lo que hasta aqui he dicho respecto de mi traduccion. Ahora me parece oportuno tratar algo acerca de la naturaleza del Poèma del Padre de la Poesía, para transportar la imaginacion de mis Lectores á los siglos en que escribió; y para hacerles mas bien percibir su hermosura, magestad y grandeza. No es materia para ceñir la á pocas lineas; pero procurando no molestar, seré lo mas sucinto que me sea posible.

 No todos los hombres tienen una verdadera idéa del Poèma Epico; y corrompido el gusto y las costumbres por el amor, está predominante pasion tan agradable y seductora, no lo están menos los escritos; de manera, que siendo el alma de casi todas nuestras Poesías, apenas lisongea nuestra sensibilidad, sino la lectura de las vanas y frívolas. Es necesario, pues, formarnos el corazon y el gusto á las cosas sublimes; y la lectura de Homero puede contribuir mucho á uno y á otro, pues además de su energía, elevacion y decoro, encierra báxo de ficciones alegóricas las lecciones mas importantes, como lo afirma Horacio en el elogio que hace de los dos Poèmas de este hombre célebre, prefiriendolos para la instruccion á los Libros de los mas habiles Filósofos. Otros sabios posteriores le han elogiado á porfia del mismo modo, para ensalzar la excelencia de su Poesía; y aunque otros se han esmerado en oscurecer su mérito, no obstante lo que dice Quintiliano[1], siempre ha sido y será venerado de todos los sabios, como Padre de la Poesía Epica, como Pintor divino de la naturaleza, y como hombre de inimitable genio para la invencion. Oygamos lo que dice Mr. Pope en su Prólogo á la Iliada, confirmando lo que dicen la mayor parte de Autores Griegos, muchos Latinos; y particularmente el discretísimo Historiador Veleyo Patérculo, hablando de Homero y de Virgilio. Esta es su introduccion:

 „Convienen generalmente en que Home„ro tuvo por herencia el genio de la invencion en un grado mas eminente que ningun otro Escritor. Virgilio le disputó con justo título, la gloria de una sábia composicion[2], y otros pueden lisongearse de haber llegado á la perfeccion en algunos generos particulares. Pero en quanto á la invencion, nadie le ha igualado todavía. No debe, pues, causar admiracion que haya sido siempre con siderado como el mas grande de todos los Poëtas, supuesto que ha excedido á todos en lo que es el verdadero fundamento de la Poesía, &c.”

 Muchos Escritores han criticado á Homero sobre el plan de la Iliada, sobre los personages introducidos en ella, sobre sus respectivos caractéres, sobre las costumbres de los Héroes, sobre el modo con que hace hablar á los Dioses, y sobre otras diferentes cosas; pero no ha habido hasta ahora Crítico alguno, por mas opuesto que fuese al partido Homérico, que no haya admirado la rapidéz, la viveza, el fuego y movimiento del estílo, la pintura de las imagenes, los pasages magestuosos, sublimes y enérgicos, y la armonía y variedad expresiva de la versificacion; pero sin embárgo de lo mucho que se ha elogiado á Homero, por infinitos hombres sabios, no se debe juzgar en todo perfecto. Es preciso que yo confiese de buena fé, aunque le soy apasionadísimo, que se encuentran en este Poëta algunos pasages floxos y defectuosos, algunas harengas demasiado prolixas, descripciones sobradamente circunstanciadas, repeticiones que no son muy agradables, y comparaciones muy seguidas y frecuentes, que no parecen siempre tan nobles y magníficas, como otras. Pero todos estos defectos están como ocultos y anegados en una multitud de gracias admirables, de bellezas inimitables, que elevan y encantan ; y comparado lo defectuoso y lánguido con lo vivo y excelente, verá todo juicioso que no se debe negará Homero el título de hombre grande, ni á sus Obras los mayores encómios y alabanzas, segun lo que dice Horacio de Art. Poet.

 Veriùm ubi plura nitent in carmine, non ego paucis

 Offendar maculis, quas aut incuria fudit,
 Aut humana parum cavit natura.

 Pero asi como confieso estos pequeños defectos ó descuidos, tambien prevengo, que muchos de los que le imputan solo existen en la alucinada imaginacion de algunos Críticos preocupados ó ignorantes, que censuran y reprueban varias palabras, como grasa, intestinos y otras de esta clase. Con dos sólidas razones verán mis Lectores disipada esta injusta impugnacion. La primera, con saber que estas palabras no son baxas ni groseras en el idioma Griego, y que se hallan empleadas en los lugares mas magníficos; y la segunda, con considerar que las mismas costumbres de los Griegos (en parte exéntas de varias preocupaciones que tenemos ahora) hacian estas palabras de un uso familiar y culto: sobre lo que puede verse á Mr. Despreaux, Reflex. 9. sobre Longino; y á Madama Dacier, tomo primero, en el Prólogo de la Iliada: pues en toda la antigüedad no impugnaron á Homero sobre la baxeza de las palabras, ni se debe juzgar que lo sean en su idioma, porque en el nuestro lo parezcan. Aun los mismos adversarios de Homero se ven obligados á confesarlo asi; pues Mr. de la Motta, uno de los mas acerrimos, dice: „Se debe suponer, segun el testimonio de la Grecia floreciente, que las frases y términos de Homero son casi siempre las mas hermosas de su lengua, en vez de que las frases y términos Franceses que corresponden á los suyos, no son del mismo modo los mas bellos de la nuestra.”

 Otras críticas aun mas injustas y menos disculpables se han hecho contra este Poëta sobre las costumbres que describe en sus Poëmas, que sin embárgo de ser mas sencillas, y conformes á la naturaleza de los hombres, que las nuestras, las consideran algunos como impropias, baxas y groseras. No hay cosa mas descabellada ni irracional, que comparar nuestro siglo, con aquellos en que aun habia entre los hombres algunos vestigios preciosos de la edad de oro. Parece mal ver en Homero á los grandes Reyes guardar sus rebaños, á las Princesas lavar la ropa en los rios, y llevar agua de las fuentes. Pero como sábiamente nota Madama Dacier, ¿no se vé en la Escritura Santa á Saúl y David, despues de ser ungidos Reyes, ocuparse aún en apacentar los ganados? ¿á Abrahám, amo de un número infinito de domésticos, ir él mismo al establo? ¿á Sara, que tenia tantas criadas, amasar con sus mismas manos el pan? ¿á Rebecca y Raquél, no obstante la delicadeza de su sexô, llevar al hombro una hidria llena de agua, y conducir sus rebaños á la fuente? ¿en Fabio Pictor á Rhea, ir por sí misma á tomar el agua? ¿en Tito-Livio, hacer lo mismo la hija de Tarpeyo, y otros exemplares semejantes? Pues estas costumbres, estos usos, esta felíz simplicidad propia de la inocencia, que no pueden dexar de admirarnos y confundirnos á vista de la pompa y magnificencia, del luxo excesivo, de la vanidad y del orgullo, en que al presente vivimos sumergidos y obcecados, son los que describe Homero con su noble naturalidad.

 El mismo Mr. de la Motta, hablando de las costumbres de los Griegos que explica Homero, de la pintura que hace de los Dioses, y de las virtudes que elogia en sus Héroes, dice asi: „La venganza y el orgullo eran entonces pasiones honrosas, y Homero las dexó en la misma estimacion en que estaban, sin que repugnase á su siglo el representarlas con rasgos que confirmaban su modo de pensar.” En otra parte dice tambien: „Generalmente hablando, Homero no podia desviarse de las idéas comunmente adoptadas, ni pintar sino lo que veía. Sus Dioses, por mas despreciables que son, sin embárgo son los que adoraban: sus Héroes, por mas groseros que parezcan, no obstante eran los Héroes de aquel tiempo: la fuerza del cuerpo se reputaba como el mayor mérito, y Homero habla casi siempre de ella, con mas admiracion que de la virtud... No se ofen dian de las injurias groseras, que pone en boca de sus Héroes, porque de parte de aquellos hombres robustos y respetables por su vigor, solo tenian entonces estas injurias un ayre noble de superioridad, al paso que nosotros les atribuímos la idéa de una baxeza indecorosa.”

 Las luces de la razon, el juicio exâcto y el discernimiento equitativo, exigen indispensablemente que quando leamos los Autores antiguos, transportemos nuestra imaginacion á los siglos en que escribieron y países de que hablan, sin dexarnos preocupar injustamente contra las costumbres y usos antiguos, porque son opuestos á los nuestros. Asi lo advierte Cornelio Nepote en su pequeño Prólogo á las vidas de los grandes Capitanes de la Grecia; y asi debo yo advertirlo en éste, para que el Lector no se dexe arrastrar al leer mi traduccion, de una idéa ó preocupacion tan extravagante.

 Por lo que respecta á los defectos que Platón imputó á Homero en el Libro tercero de su Republica, que los mas principales son seis, me parece que no se puede hacer ver mas juiciosamente la equivocacion de este Filósofo, que con las razones de Madama Dacier; por lo que, y no pudiendo yo decir mas en su abóno, las copiaré aqui á la letra. Todas sus reflexiones son muy exâctas, sutiles y curiosas, y contribuyen mucho á la inteligencia de este excelente Poëta, á quien, sin embárgo de desterrar Platón de su Republica, le destierra coronado. Veamos cómo se explica sobre este punto aquella sábia Traductora.

 „Proclo escribió un Libro entero para defenderle contra las reprehensiones de este Filósofo. Trató esta materia con mucha profundidad, y puede sacarse grande provecho de la lectura de esta Obra. Yo no le seguiré en todos sus razonamientos; pues me harían extender demasiado. Además, como el origen de la verdadera Teología era incógnito á este Filósofo Pagano, no podia tan bien como nosotros defender á este Poeta sobre lo que dixo de la Divinidad. Procuraré, pues, responder aqui á las reprehensiones mas importantes de Platón. Estas son seis:

 „I. Homero no ha fundado Republica alguna; tampoco ha conducido felizmente exércitos, ni enseñado á conducirlos; ni menos ha instituído Secta alguna.

 „II. Introduce unos Dioses que se consideran infelices, que se lamentan, se quexan, se arrepienten, pelean entre sí y se encolerizan.

 „III. Dice que los Dioses se dexan rendir, por los ruegos y sacrificios que les ofrecen.

 „IV. Asegura que Dios es la causa de los males, y pone por esta razon á los dos lados de su trono dos cubos llenos, el uno de males y el otro de bienes.

 „V. Hace que los Dioses se aparezcan á los hombres báxo una forma visible, y por consecuencia, falsa, supuesto que esta forma no es Dios.

 „VI. En fin, representa á Júpiter enviando á Agamenón un Sueño engañoso, y mandandole decir una mentira, lo que es indigno de Dios, que es la suma verdad.

 Homero no ha fundado Republica alguna, ni dado leyes, ni conducido guerras, ni fundado Secta. No diré como Proclo, que el tiempo ha podido ocultarnos el conocimien to de todo el bien que la sabiduría de Homero habia hecho á varias ciudades; pero diré solamente, que éste no es ni el objeto del Poéma, ni el fin de la Fábula. Ni uno ni otro se proponen, sino instruír á los hombres, y reformar las Ciudades y Estados con instrucciones disfrazadas báxo las alegorías de una accion, haciendolas de este modo mas agradables. Homero es, pues, util á los hombres, y mas util, que aquellos que han fundado Estados, porque se pueden fundar estos, sin pensar en instruír á los hombres, ni en formar sus costumbres. Homero no ha conducido felizmente guerras, ni enseñado á conducirlas. ¿Quién ha exîgido jamás esto de un Poëta? Ciertamente Homero no ha conducido exércitos, ni ha ganado batallas; pero sus poesías están llenas de excelentes preceptos para el arte militar. Este es el Poéta mas capáz de inspirar el valor, y ha formado grandes Capitanes. Alexandro y Cesar juzgaron mejor de este Poëta, que Platón. Cleomenes aún juzgó mejor, porque decia que Homero era el Poéta de los Lacedemonios, porque enseña como conviene hacer la guerra , y que Hésiodo era el Poëta de los Ilotas[3], porque escribe de la agricultura. Tambien puede decirse de Homero, que es el Poèta de los Reyes; porque enseña, que la fuerza y la justicia son las dos virtudes mas regias, y los dos mas grandes apoyos del trono. Por lo mismo hizo Porphirio un tratado que tenia por título de la utilidad que los Reyes pueden sacar de la lectura de Homero.

 „Este Poëta no ha fundado á la verdad Secta alguna, á la qual haya dado su nombre; pero se puede considerar como el Padre de casi todas las Sectas, porque se encuentran en sus escritos las semillas de la mayor parte de opiniones, que los Filósofos muy posteriores á él han abrazado. Además ¿no ha sido considerado como uno de los mas grandes Filósofos? y Horacio[4] no asegura que enseña mucho mejor que los mas sabios, lo que es honesto y deshonesto, util y pernicioso? El mismo Platón conviene en que Homero hace muy bien percibir la diferencia que hay entre la justicia é injusticia, y que muestra que las guerras que desolan el Universo, solo provienen de la ignorancia de los hombres sobre lo justo é injusto. Porphyrio escribió una Obra sobre la Filosofía de Homero[5], en donde probaba que no menos era gran Filósofo, que gran Poëta. Y Máxímo de Tyro en su disertacion XVI, le llama el Principe de los Filósofos, é igualmente á su Filosofía un instrumento de todo genero de armonías[6], para dará entender, segun mi dictamen, que se encontraban en ella los principios de todas las Sectas.”

 Sobre la segunda objeccion, basta oponer el juicio del docto Religioso, de quien ya he hablado[7], que mas sábio y mejor instruído en la ciencia de Dios, que Platón, y que todos los Paganos, no teme asegurar que las ficciones de Homero merecen mas alabanza que vituperio. ¿Se puede reprehenderle (dice) haber atribuído á los Dioses las pasiones de los hombres? ¿no pudo tambien hacerles combatir contra los hombres? ¿No tenemos exemplos de esta expresion y de estas figuras en los Libros Sacros, y en la verdadera Religion? y si es permitido hablar asi algunas veces de los Dioses, como Teólogo, hay mucha mas razon para usarlo del mismo modo en las ficciones de la Física y de la Moral.

 „Es preciso, ó prohibir á los Poëtas hablar de las acciones de los Dioses, ó permitirles explicarlas con expresiones prestadas de las acciones de los hombres; ésta es la única lengua que pueden hablar, y la única proporcionada á su inteligencia. Pueden, pues, atribuír á Dios la íra, el furor, el despecho, la tristeza, el arrepentimiento, la venganza, asi como le atribuyen boca , pies y brazos. No solamente ha sufrido que los Santos Profetas, y los demás Escritores sagrados , hablasen de él de esta manera, sino que tambien él mismo ha hablado asi, por que qualquiera otro lenguage no hubiera sido entendido: éste es el único medio de instruír á los hombres. Basta solo abrir los Libros de la Escritura Santa, y se verá en mil pasages que Dios dice, que se duele, que está colérico, que está ayrado, que se arrepiente, que va á vengarse, &c.

 „En quanto á los partidos y combates de los Dioses, puede decirse que Homero está tambien á cubierto de nuestras censuras, pues la Escritura Santa nos presenta exemplos que merecen todo nuestro respeto y veneracion. Vemos en el Génesis un Angel luchar con Jacob. El Profeta Daniél, mas de trescientos y cinquenta años despues de Homero, tiene las mismas idéas, pues nos hace ver el combate de unos Angeles, contra otros Angeles. En el Capítulo X el Angel Gabriél, que protegia á la Grecia, combate veinte y un dias contra el Angel que protegia á la Persia; y el Angel Miguél, que protegia á los Judios, viene á socorrerlos. En el Capítulo XII, los dos primeros Angeles combaten tambien en las orillas del Tigris, como para disputar su posesion. Advierto sobre esto, que el docto Grotio notó que en los primeros tiempos, es decir, báxo la ley, de los Angeles que presiden á las naciones, unos favorecian á los Persas , otros á los Griegos, y que la venida de nuestro Señor disipó este espíritu de partido, si es permitido servirse de esta expresion[8]: Omnes aliarum nationum praesides Angeli aut Persis favebant, aut Graecis, talia inter Angelos studia extinxit Christus. Déxo á los Teólogos que profundicen esta materia, y que juzguen de la nota de Grotio. Lo cierto es que en toda la Escritura Santa, no hay cosa mas comun que estas expresiones: Dominus pugnabii pro vobis, Dominus pugnat pro eis.

 „Se vé, pues, que Homero halló estas ideas ya radicadas, y que sus ficciones son sacadas del seno de la verdad, y esto es lo que Longino no habia podido conocer. Y asi Aristóteles dixo mas bien de lo que pensaba, quando profirió que se podia justificará Homero sobre lo que dixo de los Dioses, sosteniendo que no hizo mas que seguir la fama , y lo que se habia dicho antes que él.

 „Lo mismo puede asegurarse de las heridas, de los suplicios , de las prisiones de los Dioses, y de la caída de un Dios precipitado desde el Olympo; porque es necesario considerar, que Homero hablando asi de los Dioses, exceptúa siempre al Dios supremo, y no sujeta á estas flaquezas ni accidentes, sino á los Dioses inferiores; esto es, á los Angeles, que la Escritura Santa llama tambien Dioses.

 „Y asi, bien lexos de que las ficciones de Homero deban hacerle despreciable, calificandole de impío y pernicioso, al contrario deben hacerle digno de aprécio, y que se mire como muy util, por la conformidad de sus idéas con estas verdades. Conformidad muy notable, de la que puede hacerse un grande uso en la explicacion de nuestros Libros Santos.

 „Homero hace percibir tanto la diferencia que pone entre el Dios soberano, y las Divinidades subalternas, que un Antiguo, penetrado de la sublimidad de sus idéas, le dió este grande elogio[9], de ser el único que ha visto, ó hecho ver á los Dioses.

 „Me parece, pues, que no tengo mucho que temer para mi designio de parte de las fábulas y alegorías; porque además de lo que acábo de decir sobre lo que han objectado mas fuertemente á Homero, no me falta sino hacer vér, y se verá en las notas, que como todo debe tener costumbres en el Poëma Epico, y ser viviente y animado para llegar á lo maravilloso, que le es tan necesario, Homero introduce unas divinidades que son todas alegóricas[10], y habla de ellas como Poëta físico , ó como Poëta moral.

 „Como Poëta Teólogo, dividió una idéa sola de la esencia simple, y única de Dios en varias personas, como otros tantos atributos de ella, báxo los diferentes nombres de Júpiter, de Juno, de Neptuno, &c. Nada dixo de estos Dioses, que no sea bueno, que no les convenga, y que no sea tambien conforme al idioma de la mas sana Teología.

 „Como Poëta físico hace de los Dioses unas causas naturales, y les atribuye costumbres, discursos y acciones, con referencia á la naturaleza de las cosas que estas Deydades representan.

 „En fin, como Poeta moral hace unos Dioses de nuestras virtudes y de nuestros vicios.

 „Si se toman el trabajo de exáminar segun estos tres diferentes objetos, todo lo que parece mas excesivo en Homero, no solo le salvarán sin dificultad, sino que desentrañarán con gusto todo lo que este gran Poëta ocultó báxo de sus alegorías y fábulas: se hallará que todas las censuras que le han hecho, son vanas, y se admirará la grandeza de sus ideas, las verdades en que se fundan, y la vasta extension de los conocimientos, de que estaba enriquecido el espíritu de este Poëta.

 „La tercera reprehension que Platón hace á Homero de haber dicho, que los Dioses se dexaban rendir por los ruegos y sacrificios que se les ofrecen, merece ser exàminada. Se funda sobre que en el Libro nono de la Iliada, Phenix dice á Aquiles: Que los mismos Dioses se deran rendir, y que siempre los hombres despues de haberlos ofendido por transgresiones criminales, llegan en fin á aplacarlos por votos, sacrificios, presentes, libaciones y ruegos. Platón pretende, que Phenix habla aqui segun la opinion dominante de aquellos tiempos tenebrosos, en que se creía que los Dioses ofendidos, se dexaban siempre rendir por sacrificios y presentes, como si fuesen unos usureros aváros, que hiciesen tráfico de sus dones y gracias; de manera , que los ricos estaban asegurados de obrar como quisiesen impunemente; pero me parece que el pasage de Homero no presenta este mal sentido, y lo que Phenix dice, lo contemplo muy conforme á lo que leemos en la Escritura Santa. Salomón, hablando del Templo que habia edificado, dice[11]: Quicumque oraverit in loco isto, exandi de habitaculo tuo, id est de Cœlis, & propitiare. A qualquiera que te dirija sus ruegos en este lugar, oyele desde tu santa morada, es decir, desde el Cielo, y aplacate. Los ruegos, los sacrificios, las ofrendas y libaciones, eran unos medios ordenados por Dios, para desarmar su íra, y atraer sus gracias, no por lo que son en sí mismos, sino como señales de la mutacion del corazon y de la voluntad; y de este modo debe entenderse este pasage de Homero. Llamando á los ruegos Hijos de Júpiter, bastante se explicó él mismo: los ruegos que Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/63 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/64 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/65 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/66 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/67 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/68 de la Poesía, es imitar, y su imitacion podrá ser tan viciosa en buena Política, como sería excelente en buena Poesía. Pero por desgracia de Platón, tampoco es contraria la imitacion de Homero á la buena Política, supuesto que es conforme á la verdad misma, como acábo de demostrar.”

 Hasta aqui Madama Dacier. De quanto llevo dicho, puede inferirse la excelencia de las Poesías de Homero, de las quales en pro y en contra se ha escrito tanto, quo no ha habido Escritor de quien mas se haya hablado, ni que haya ocupado mas la atencion de los hombres Erudítos. La historia de su reputacion es tan vasta, que ella sola es el mayor elogio. Muchos modernos se han dedicado á criticar, ó por mejor decir á satirizar sangrientamente sus Obras; pero lo cierto es, que los antiguos que entendian mejor que nosotros sus Poesías, hicieron de ellas los mayores elogios. La Jonia, la Bitinia, el Ponto, y hasta el frio Boristenes apreciaron infinito la efigie de Homero acuñada en medallas, y esculpida en láminas de bronce. Smirna le dedicó un Templo: en Chio le honraron con juegos públicos; y en Argos le invocaban, juntamente con Apolo, como segundo Numen de la Peosía.

 Los Escritores mas célebres que florecieron en Grecia, despues de Homero, se esmeraron en imitar sus Poesías, y enriquecida la lengua vulgar con las bellezas de la lengua poética, se fecundaron los talentos de Herodoto Padre de la Historia, de Tucídides, de Xenophonte, de Eschilo, de Sophocles, y de otros infinitos, cuyas Obras forman las delicias de los Literatos. Demócrito escribió tambien sobre el estílo de Homero, y no se detuvo en asegurar, que unos Poëmas tan admirables como los suyos, no podian haber sido compuestos sino por inspiracion de algun genio Divino. Anaxâgoras dice: Que el principal argumento de Homero era la verdad y la justicia. Arcesilao no le dexaba de la mano, aun quando estaba en la cama. Platón mismo imitó su estílo. Los Estoycos respetaron el estudio de Homero á lo sumo. Zenón, Perseo su díscipulo, y Crisippo, le defendieron de las contradicciones aparentes, y de sus Críticos. Aristóteles sacó su Poética casi enteramente Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/71 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/72 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/73 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/74 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/75 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/76 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/77 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/78 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/79 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/80 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/81 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/82 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/83 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/84 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/85 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/86 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/87 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/88 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/89 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/90 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/91 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/92 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/93 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/94 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/95 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/96 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/97 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/98 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/99 Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/100 que la pobreza viene de Dios, les hacía respetarla y ampararla. Los Reyes mismos trataban á los pobres con la mayor caridad, y no se desdeñaban de recibirlos en sus casas, y darles hospitalidad, como mas bien puede verse en la Ulisea, lib. I. v. 103. 121. lib. VI. v. 206. XVI. 41.45. VIII. v. 546. y aun con mas expresion lib. XIV. v. 51. 61. cuyas máxîmas caritativas se hallan tambien en la Iliada. Confundanse los grandes y ricos orgullosos é inhumanos, que se atreven á llamarse Christianos, y vengan á aprehender con rubor á la escuela de los Gentiles, á ser accesibles, humanos y benéficos.

 Tambien se hallan explicadas en diferentes partes las qualidades de un buen Príncipe, entre ellas el amor á la piedad, rectitud y justicia, que son los mas seguros medios de hacer felices los Estados, de vér reynar la abundancia, la fecundidad, la paz y buen orden, efectos de un gobierno equitativo y justo: la prudencia y sabiduría, esta virtud tan necesaria á los Príncipes: la sinceridad, buena fé y verdad tan recomendables en los que han nacido para mandar á los demás hombres, y servirles de exemplo: la dulzura que retiene en un Príncipe los ímpetus de la íra, y no intimída al suplicante infelíz y miserable, antes le aníma para llegará exponerle su necesidad, é implorar su auxilio y ampáro: la docilidad que le hace no desdeñarse de tomar consejo, que mire sin afeccion sus propios pareceres, quando le manifiestan otros mejores, y que los siga sin rubor, ni mortificar su amor propio: la vigilancia en cuidar de su rebaño como Pastor del Pueblo, que asi le llama Homero, cuya qualidad le proporciona el interno é inalterable placer de hacer felices á los que viven báxo su imperio: estas y otras muchas qualidades de que debe estár adornado un buen Príncipe, se encuentran admirablemente sembradas en los dos Poëmas de este célebre Poëta.

 Aun con respecto á la religion Pagana se descubren en ellos unas ideas muy conformes á las verdades que nos enseña nuestra santa Fé Católica. A pesar de la multitud monstruosa de los Dioses que se hallan en Homero, se vé claramente, que este Poëta reconocia un soberano Dios, superior á los demás Dioses, á quien dá el nombre de Júpiter, el qual lo gobierna todo como supremo Señor de infinito poder y autoridad sobre los demás Inmortales, y con una sola palabra puede precipitarlos á todos desde el Cielo al fondo del Tártaro tenebroso, segun dice en la Iliada libro VIII. v. 13. quando los llama á una asambléa, y en otras diferentes partes. No menos se advierte que estaba persuadido de que una Providencia divina preside á todo, y arregla aun los mas pe queños acontecimientos, lo que no podia ser efecto sino de una tradicion tan antigua como el mundo, originada de la revelacion: aunque no siempre sostiene estos sentimientos, ni piensa del todo bien en este punto, pues su Júpiter no es capáz de una atencion contínua, ni de vér todo quanto pasa, como se nota en la Iliada lib. XIII. quando Neptuno se aprovecha para ayudar y proteger á los Griegos de un momento favorable en que Júpiter habia apartado su vista de los Troyanos: quando Juno encontró el medio de adormecerle (lib.XIV), para poder excitar una tempestad contra Hércules durante su sueño; y asi en otras ocasiones. Creía igualmente, que de Dios vienen todos los bienes, los talentos, las desgracias, los sucesos y las tribulaciones de los hombres, cuya verdad tan fundamental en la Religion, brilla por todas partes en Homero de un modo que no puede dexar de admirarnos; y finalmente, se conoce que la inmortalidad del alma era en su tiempo una opinion universal, dominante y antigua, como puede bastar para prueba incontrastable la baxada de Ulises á los Infiernos; y que además estaban persuadidos los Paganos de que las virtudes tenian en la otra vida su debida recompensa, y los delitos y maldades su castigo eterno, como dice en la Ulisea lib. XI. v.567. &c. quando representa á Minos juzgando á los muertos, y en la Iliada lib. III. v. 279. y lib.VIII. v. 13. 16. &c. Si estos hombres que caminaban erradamente y á ciegas, sin ser iluminados de la antorcha de la revelacion, ni conocer los fundamentos incontrastables del Christianismo, creían estas verdades infalibles, y les servian de estímulos para obrar bien, y aborrecer la iniquidad y el vicio, qué disculpa podrán tener de su locura y ceguedad los impíos é incrédulos que cierran los ojos á su soberana y clara luz, y viven deplorablemente alucinados, solo por saciar sus criminales pasiones!

 Otros diferentes documentos podrán sacarse de la lectura de Homero; pero su explicacion requería una prolixidad que temo fatigaría demasiado á mis Lectores; y por lo mismo omito pasar adelante, pareciendome suficiente lo que llevo ya dicho en este particular.

 No he formado este Discurso Preliminar, ni trazado este bosquexo de las Poesías de Homero, y particularmente de la Iliada como mi principal objeto, guiado por mi propio dictamen; sino por lo que han escrito muchos hombres sabios é instruídos en la materia, tanto antiguos, como modernos; pues querer yo añadir cosas nuevas sobre este Poeta, sería casi imposible, quando, como he indicado, apenas puede leerse lo que ya está escrito. Mi fin no ha sido otro que el de dar una idéa de este Poéma, á los que no la tengan formada, reuniendo aquellas opiniones que me han parecido mas imparciales y sólidas. Si he acertado á lograr este objeto con mi trabajo, que daré enteramente contento y satisfecho; y si mis sabios Lectores, hechos cargo de lo dificil de la empresa, disimulan los defectos de ésta traduccion, no menos quedaré agradecido á su bondad.

NOTA.

 Se advierte que en algunos nombres propios de hombres, de Provincias y de Ciudades, se hallarán algunas ligeras variaciones para acomodarlos al verso con mayor fluidéz; y que me he valído de algunas pocas voces, no muy usadas, inventando particularmente la palabra pipiantes, que se halla en la pág. 71, verso primero, pues no hallando voz alguna equivalente en nuestro idioma para exprimir la fuerza del tetrigotas del Libro segundo, verso 314. me determiné (siguiendo lo que dice Horacio en su Arte Poética: Si forte necesse est indiciis monstrare recentibus abdita rerum, &c.) á usar de este participio, que si no alcanza á demostrar el rechinamiento de los dientes del Dragon al devorarlos pararillos, hace percibir mas bien con el pi, pi, duplicado el pio, pio, de estos, y diciendo simplemente que piaban, no se exprimia en parte la maravillosa armonía del texto.


  1. Hunt nemo in magnis sublimitate, in parvis proprietate superaverit. Idem laetus ac pressus, jucundus & gravis, tum copiá, tum brevitate mirabilis. Quint. lib. 10, cap. 1.
  2. Tambien dice hablando de Virgilio: vtar verbis iisdem, quae ex Afro juvenis accepi: qui mibi interroganti, quem Homero crederet maximè accedere; secundus, inquit, est Virgilius, propior tamen primo quàm tertio. Ibid. Despues de estas palabras, forma en pocas lineas el juicio, á mi parecer, mas exácto del carácter respectivo de estos dos grandes Poëtas, reconociendo en Homero mas genio y naturalidad , y en Virgilio mas arte y estudio.
  3. Los Ilotas eran unos esclavos que cultivaban las tierras de los Lacedemonios.
  4. Epíst. 2. lib. I.
  5. Περὶ τῆς Ομήβγ Φιλοσυφίας.
  6. Παγαομόσςου τι οργαιου.
  7. El R.P. le Bossu tratado del Poëma Epico, lib. 5. cap. α.
  8. Grot. in Daniel. X. 21.
  9. Strabón refiere estas palabras en su lib. 8. sin nombrar el Autor de ellas: Ὁτάς νεῶγ είχόγαζ ῆ μόγος ίδώι ῆ μόγος δείξας.
  10. V. el R.P. le Bossu, lib. 5. cap. 1.2.
  11. Paralipom. VI. 19.