Los césares de la decadencia:002

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PRELIMINAR[editar]

La fuerza de un Escritor, no reside en su talento, sino, en su carácter...

es la unidad de una Vida, lo que hace la grandeza de ella;

no se ejerce una vasta dominación sobre su tiempo, sin haber ejercido primero una alta dominación sobre sí mismo; es poseyendo una gran conciencia, que se llega a dirigir la conciencia de los otros;

la influencia de un Escritor sobre su época, marca, no los grados de su talento, sino los grados de su virtud;

la Humanidad, no quiere ser defendida, sino por almas dignas de ella;

y sólo los grandes caracteres son dignos de servir a la Libertad

el carácter, gana las batallas que el talento compromete o el miedo entrega;

el verdadero carácter, es aquel que no tiembla nunca, aquel que no cae jamás;

el talento en una alma sin carácter, es como la hermosura, en una mujer sin virtud: un elemento más de prostitución;

cuando la Naturaleza quiere hacer un conductor de hombres, lo hace completo: une a un talento enorme, un carácter inflexible, y la creación del Apóstol queda hecha;

el Verbo tiene ya cima de donde bajar sobre las almas;

y las tablas de la Ley, tienen ya un brazo fuerte, que en lo alto del monte las sostenga contra la tempestad;

ese hombre, dominará, no esclavizará;

esclavizar es función de déspotas; dominar es función de Apóstoles;

Faraón, es un lado de la cadena humana, aquel que entra y arraiga en la tierra;

Moisés, es el otro, aquel que vuela iniiy alio, y va hacia el cielo;

el Poder Intelectual, no pertenece sino a los grandes hombres; el Poder Material, pertenece a todos;

sólo las almas privilegiadas llegan a la autoridad de conducir;

cualquier ser, por abyecto que sea, tiene la fuerza de oprimir;

al Poder Material, se llega;

para el Poder Intelectual, se nace;

al Déspota, lo hacen los hombres;

al Apóstol, lo hacen los dioses;

la estrella de Belén, anuncia la aparición de un Conductor;

el relincho del caballo de Darío, no anuncia sino la victoria de un Conquistador...

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

No hay rebelión posible contra los guiadores de conciencias: ellos son: la Rebelión;

el Verbo de sus labios, no es tangible;

se les puede cortar la lengua, y, ellos, continúan en hablar...

la cabeza cortada del Bautista, habla en manos de Salomé; habla con palabras espirituales, que hacen palidecer a Herodes;

esa Omnipotencia de la Palabra, hace temblar la Tierra;

el fulgor del Verbo, hace el furor del bruto;

porque el bruto manda; pero, solo el Verbo, reina;

el reinado del Verbo, es el único digno de ser sufrido por los hombres.

* * *

Un Escritor honrado, es toda la conciencia de su época;

el furor de una época, puede refugiarse todo, en la espada de un Conquistador;

pero, el alma de una época, no se refugia, sino en la pluma de un Escritor;

Tucídides, es toda el alma de Grecia;

Tácito, es toda el alma de Roma;

Hugo, fue por veinte años, toda el alma de Francia;

el día que murió Martí, el alma de Cuba murió con él; después, no se arrastró sobre su tumba, sino la sombra de un pueblo...

Kosiutsko, se llevó consigo, toda el alma de Polonia;

Poetefti, fue el último canto de la Ungría;

el alma de Colombia, duerme en Quito, bajo la tumba sin cruz, de Juan de D. Uribe;

ser el alma de su época, es el Destino de ciertos hombres;

cumplir ese Destino, es su Deber...

* * *

Un hombre libre, no es el cortesano de su época: es su Juez;

ser el cortesano de los pueblos, es aún más vil, que ser el cortesano de los reyes;

el escritor verdadero, no sigue la opinión pública: la guía;

los que son incapaces de tener una opinión, tienen la opinión pública;

eso, puede ser cómodo, pero, eso no es digno;

el verdadero Escritor, debe aspirará conducir, no a seguir;

¿qué diríais de un pastor, que se pusiese en cuatro pies, a seguimiento del rebaño?...

seguir la corriente del río humano, como un leño arrancado de la orilla, en vez de henderlo y contrariarlo como la quilla de un navio, es cosa vil de almas sin fuerza, hechas a la domesticidad y fáciles al halago;

el alma de los mediocres, es así;

madera para esclavos;

el hombre superior, va fuera de su tiempo, y, sobre su tiempo;

guía su tiempo, no como un cayado, sino como una estrella;

es por él que se orientan, y, hacia él, que se orientan las multitudes;

para amar lo que todos aman; para odiar lo que todos odian, adorar lo que todos adoran e insultar lo que todos insultan, para doblar la rodilla ante los ídolos y bajar en silencio la cabeza, ¿qué necesidad hay del talento? ¿cuál del Genio? la esclavitud no requiere grandeza alguna, antes las proscribe todas;

la Mansedumbre, es la virtud de los rebaños; no es el distintivo de los leones;

la Naturaleza, ha hecho las ovejas desarmadas, como para la obediencia;

y, ha dado garras a los tigres y a las águilas; seres de combate y resistencia;

las gacelas, corren la llanura, en busca de los grandes pajonales, para ocultarse en ellos;

el león, rompe la selva virgen, sin temor a las espinas del zarzal, que hacen corona inofensiva a sus melenas hirsutas;

no esperéis nada de las almas pasivas: son materia de sacrificio;

esperadlo todo de las almas agresivas: almas de soledad: ésas son las grandes combatientes;

el peligro no dice nada a esas almas; y el Miedo, no tiene el poder de estremecerlas;

desafiarán la Muerte, como han desafiado la Vida;

nada las hará retroceder, ni el encuentro con el sepulcro;

son toda la Virilidad de su época;

y toda la Verdad.

su corazón, llena un mundo que no pueden amar;

y, su Genio, ilumina una época que no pueden salvar;

¿qué más puede pedirse a los hombres de la Verdad?

¿qué más?...

que sus labios la digan toda;

y toda será dicha;

y, ella caerá como una lluvia de fuego, sobre esa tierra calcinada, huérfana de la Verdad;

y, sobre esa época menguada, que entre todas sus bajezas, se distinguió por su odio a la Verdad;

y sobre el mundo miserable y los hombres miserables, que apostataron de la Verdad;

la Verdad, mata;

pero, la Verdad, salva;

salvar el mundo por la Verdad; he ahí el privilegio de los labios que no mienten, y de los corazones que no tiemblan;

tal es el deber de una Vida, consagrada a la Verdad;

vivir para Ella;

y, morir por Ella;

la Verdad es imperiosa, como la Muerte;

como el ídolo del Canjes, ella devora por igual, la víctima del Sacrificio y el Sacerdote que la ofrece;

digamos la Verdad;

y, palabras de Libertad, y, voces de Verdad, sean el homenaje y el castigo de un mundo y de una época, que vivieron del Servilismo y se nutrieron de la Mentira;

no dejemos cá la Verdad, perecer víctima de sus vencedores;

antes bien, apresurémonos a entregar a éstos, al veredicto implacable de la Posteridad, clavándolos en el pilori de la Infamia, bajo el ojo inclemente de la Historia;

que la Verdad, sea dicha;

y, la Libertad, sea vengada;

he ahí una misión, digna de encarnar una Vida;

cumplirla, es vivirla;

cumplámosla.

* * *

Seamos sin Piedad para los enemigos de la Libertad;

no pactemos con el Éxito, cuando este, no es el de la Virtud;

y, rompamos nuestra pluma, antes de envilecerla, si la mengua de nuestra época, no nos permite esgrimirla con Honor;

si nuestra pluma no es bastante a salvar la Independencia de esos pueblos, que sea capaz de denunciar a aquellos que la comprometieron y a aquellos que la entregaron;

tengamos el valor de marcar, la hora del desastre, ya que no tuvimos la fuerza de evitarlo;

si no podemos salvar la Libertad, denunciemos siquiera sus verdugos;

si no nos es posible dar a esas generaciones decaídas, el alma ya extinta de la Libertad, démosles siquiera el sentido profundo y victorioso de ella;

y, si no podemos mostrarles ya la Libertad, como un ejemplo, evoquémosla ante ellas, siquiera sea como un remordimiento;

ya que no pueden ejercer el honor de ser libres, que conozcan, al menos, todo el oprobio de ser esclavas;

si no se puede contener la desaparición de esos pueblos, al menos cumplamos el deber de gritarla al mundo;

eso, hago yo;

testigo entristecido y encolerizado de las torturas que martirizan la Libertad y deshonran a los pueblos de América,, vengo a hablar de ellas, con Cólera, pero con Justicia;

nada debo a los hombres que describo en este libro: ni persecuciones, ni mercedes;

mi ausencia, me ha mantenido lejos de las unas;

mi independencia, me ha mantenido lejos de las otras;

es verdad, que todos ellos, me han hecho insultar, por los plumitivos de sus diarismos, siervos hechos escribas, por las necesidades del momento; es verdad, que el dicterio contra mí, ha llenado esas hojas inmundas, donde la adulación más venenosa, se une a la delación más tenebrosa, y donde el gesto festivo del mono, no logra ocultar la ferocidad nativa del tigre;

yo, no guardo reacor a esa turba de abyectos icoglanes, que cuando cesan de gritar contraía Libertad, se vuelven para aullar contra el Genio;

sus diatribas espeluznantes contra aquellos que tienen, a sus ojos, el crimen de resistir, se disuelven de tal manera en la Infamia, que se vacila en pisar esa saliva de energúmenos, arrojada a los pies del Talento altivo y solitario, que para no envilecer nada, no los castiga siquiera con su desprecio;

¡tristes entes de animalidad, que incapaces de ningún respeto, disparan contra el Imperio de la Libertad, desde la triste demagogia de su Esclavitud!

a esas almas de cieno, almas de mercenarios del Éxito, nada dicen, esos grandes soldados del Insuceso, que se llaman los Mártires, y los Pueblos;

defenderlos, es a sus ojos un delito, porque si tuvieron la gloria de combatir, no tuvieron la fortuna de vencer;

solo el Triunfo es sagrado a los ojos de aquellos pretorianos de la Victoria;

¡doctrina de lacayos, feroz y ruin, como el alma de un eunuco!

para ellos, toda Rebelión, les es odiosa, porque solo el Poder les es querido;

ellos, no saben, que oprimir u un pueblo, puede ser tarea de un lacayo afortunado; mientras que libertar a un pueblo, sólo es sueño y es acción de un Héroe Inmaculado;

para amar la Libertad, como para morir por ella, se necesita cierta talla de alma, que ellos no tienen; en cambio, para traicionarla, para degollarla, sólo basta tener una alma de siervo, y un puño de Verdugo;

lo primero no lo hacen ellos, porque no son grandes;

incapaces de alzarse hasta el Sacrificio, se abajan hasta el Crimen;

oprimen la Libertad, porque no son dignos de servirla;

incapaces de comprenderla, no les queda otro camino que calumniarla:

y, no pudiendo comprar sus defensores, se encarnizan en deshonrarlos;

facciones del Terror, en el Poder, que se hacen facciones del insulto en el diarismo; y, no pudiendo alcanzar la Gloria, se conforman con denigrarla;

son la flecha de la Impotencia, persiguiendo el vuelo del Orgullo...

su cólera haría reir, si su bajeza no hiciera enrojecer;

no alcanzando a deshonrar la Intelectualidad, porque están fuera de ella, se conforman con deshonrar la Humanidad, diciendo pertenecer a ella;

no pudiendo ser la vergüenza de la Historia, se conforman con ser la vergüenza de su época;

y, no pudiendo salvar la Posteridad, se encargan de hacerla enrojecer.

* * *

Yo, no tengo el amor de los tiranos, ni siento el temor de ellos;

sordo soy a sus amenazas, como a sus halagos;

y frente a ellos, guardo el justo equilibrio, entre mi cólera y mi desdén;

mi indignación, no es, sino, la indignación de la Historia;

fuera de Cipriano Castro, a quien conocí en mi juventud, cuando él, era un Héroe cantipesino, libre de las mancillas del Poder, yo no conozco personalmente a los hombres de este libro (1);


en un salón parisiense, alcancé una vez, a ver la pálida faz patibularia de Rafel Reyes, y le volví la espalda, temeroso de tener que estrechar aquella mano de Asesino;

yo, hago violencia a mi corazón, hablando de algunos de ellos, porque hay en su vida, páginas de una grandeza casi igual a la grandeza de su Crimen (2);


el prestigio de la Gloria, no logra desarmar la Historia;

es, sólo, amando con violencia la Justicia, que se llega a tener un corazón digno de ejercerla;

arrancarse las entrañas por miedo de enternecerse, qs mejor que enternecerse;

el Historiador que se deja corromper por el prestigio de la Gloria, es tan vil, como el que se deja corromper por el poder del oro;

seamos implacables para la Gloria, cuando la Gloria no está al servicio de la Libertad;

sólo las almas débiles se dejan corromper por el Éxito: las grandes almas, no se rinden sino al Mérito;

escribiendo fuera de la América y casi fuera de mi época, ninguna pasión que no sea la de la Justicia, alcanza a mover mi pluma;

las pasiones de Partido, no tenderían sino a desarmarla;

la pasión de la Libertad, ha devorado mi vida;

la defensa de las Ideas Liberales, consumió mi juventud;

y, hoy, el Partido Liberal, vendido, donde no vencido (1), yendo a busca de un Amo, donde no ha caído bajo él, no pediría a mi pluma sino el homenaje del Silencio, como un Epitafio sobre su deshonra;


para callarme, no tendría sino que dejarme conmover por el sofisma;

bastaría dejar a la Mentira, el cuidado de enternecerme, porque muchos de los déspotas descritos en este libro, se han dicho liberales y ha sido con el patrocinio y la merced del Partido Liberal, que han desgarrado las entrañas sagradas de la Democracia, deseosos, como Nerón, de ver el vientre ubérrimo en que fueron concebidos;

liberal era Porfirio Díaz, del Partido Liberal salió, con él ha dominado y, ha sido con la espada de Juárez, robada de su tumba, que el Bárbaro Azteca ha degollado al pueblo, que otros habían libertado;

liberal, se ha dicho Estrada Cabrera, y, es con la espada de Justo Rufino Barrios, que ha flagelado las espaldas desnudas de Guatemala, y, ha cortado la cabeza, de todos aquellos que no han querido doblarla ante su sanguinaria Incapacidad (1);


liberal, se dijo Castro, y, fue arrojando lejos la espada conservadora, que había ceñido antes, que se lanzó al asalto del Poder; y, fue con una vieja espada liberal, hallada en Tocuyito, que expulsó de bajo el solio el fantasma de la Legalidad, y, venció al Liberalismo, sobre esos nuevos (pampos de Farsalia, donde el heroico Nicolás Rolando, rompió, antes que entregarla, su gloriosa espada oriental, que no habiendo podido salvar la Libertad, resolvió perecer con ella;

Reyes, es conservador, pero vino al poder, traído por el voto de unos liberales se ha mantenido en el Poder, por ellos, y, es, con la espada de esos mercenarios del liberalismo, que él, ha degollado la República;

para venderme a ese sofisma de liberalismo y desarmarme ante él, yo, no tendría que hacer violencia sino a mi conciencia, porque las apariencias todas estarían allí, para cubrirme, y embellecer con un manto de oro, mi infame Claudicación;...

¡lejos de mí, esa teoría de los venales, que si basta a satisfacer su hambre, no alcanza a desarmar mi Indignación!

y, es, para vengar al Partido Liberal, y, en nombre de las Ideas Liberales, que yo denuncio a esos hombres, que en nombre del liberalismo han matado la Libertad;

yo, el Escritor Liberal, acuso en nombre de las IdeasLiberales, a esos degolladores del Ideal Liberal;

su primer pecado, es, la Traición;

el segundo, es, la Profanación;

abandonar las ideas liberales no les bastaba;...

¡era necesario deshonrarlas!...

y, ¡las deshonraron!

hicieron de ellas una hacha de verdugo, y, con esa hacha decapitaron a los pueblos;

¡Salvaje Horror!

es para vengar las Ideas Liberales, que escribo este libro;

y, para vengar la Libertad.

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. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

...Es necesario también vengar la Historia;

el Despotismo, se empeña en hacer sufrir a la Historia la fascinación del Crimen, y, se hace el erudito de su propia Infamia, creyendo corromper al porvenir, porque habla con arrogancia a las miserias del presente;

la Historia, no es en manos de los déspotas, sino un instrumento más de asesinato: el cadalso de la Verdad...

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he ahí por qué nosotros, no tenemos Historia;

los anales de esas dictaduras, escritos por los mercenarios de ellas, como el relato de un saqueo, hecho a la luz del vivac, en un campamento de bárbaros, eso no es la Historia;

eso es una lenta conspiración de la barbarie contra la Verdad: un asesinato del Honor;

páginas de un serrallo, escritas por los eunucos, eso no es la Historia; esa es la impudicicia del mono, agravada por la malicia del esclavo;

eso, no hace fe, entre los pueblos, ni entre los hombres libres;

no es la fascinación que el oro de la Dictadura, ejerce sobre sus siervos, lo que hace más mal a la Verdad y a la Historia;

esas crónicas de la servidumbre, escritas por los esclavos, al resplandor de un puñal, nadie las cree;

es, la corrupción que el oro de esas Dictaduras, siembra fuera de ellas, o mejor dicho, la explotación de los mercados de la pluma, en las prensas extranjeras, la que hace más mal a la Verdad, y, a la Historia de América;

el soborno de aquellos aventureros voraces, llenos del fanatismo del mendrugo, no alcanza a corromper el criterio del mundo, pero sí alcanza a deshonrarnos a nosotros;

recorred la Europa y la América; id a New-York, a París, a Londres, a Madrid (1), en todas esas ciudades hallaréis algún papel a sueldo de las dictaduras de América, un foco de putrefacción moral, donde los corsarios de la tipografía, se empeñan en defender esos despotismos, sin forma ninguna de pudor, antes bien, ostentando como un mérito, la plácida ignominia de su portentosa venalidad;


si sois enemigos de esos despotismos, puede que no encontréis en cada una de aquellas ciudades, el puñal de un asesino, o la espada de un rufián, para deteneros, pero estad seguros, de que en todas ellas, tras del ojo del espía, asomará la pluma del sicario, para insultaros.

la mendicidad mental de aquellos merodeadores de la prensa, falsea el criterio de la Europa y se empeña en hacer creer a ésta, en la existencia de un gobierno libre, dondequiera que hay la mano de un Amo que los pague;

las Embajadas de esas Dictaduras, son agencias de corrupción, que ejercen la trata de blancas, en las regiones de la más baja intelectualidad extranjera, y, reclutan su mercancía en las capas más abyectas del periodismo ocasional, entre aquellos cuya mentalidad de topos, está aún por debajo de su moralidad de esbirros;

y, esos escribidores paniaguados, extranjeros que todo lo ignoran de la América, hasta la Geografía, son los que informan el criterio del mundo sobre nosotros... ¡oh, mengua!...

y, esos proxenetas de la pluma, se encargan de corromper la Historia, calumniando con suceso la Libertad;

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

...Es necesario apagar los aullidos inusiladus de aquellos mercenarios, que han enarbolado el pabellón de su hambre como una bandera, y han proclamado la venalidad, como una virtud;

es necesario ir contra esos conspiradores, que así asesinan la Verdad, en las sombras de una emboscada;

es necesario abrir los ojos del mundo, sobre esta gran noche profunda, que es, la Tiranía, en América;

a esa misión va encaminado este libro, como han ido todos mis libros;

lleva la autoridad de la Verdad;

y, lleva la autoridad de un nombre, que no ha mentido jamás ante la Historia, ni ha calumniado jamás, ante la posteridad;

contra las adulaciones de la servidumbre, y las calumnias con que se agobia la Libertad, ha sido escrito este libro, con la conciencia de un hombre, que no tiene beneficios que agradecer, ni ultrajes que vengar;

el hombre verdaderamente incorruptible, lo es en todo: el Odio, mismo, no tiene el poder de corromperlo.

* * *

Nada se ha ahorrado para la vergüenza de esta época en América; traiciones y capitulaciones, juramentos y falsías; '

las violencias de la Tiranía, sólo igualan a la bajeza de sus fámulos;

y, la Insolencia de los de arriba, no tiene igual sino en la infame Mansedumbre de los de abajo;

nunca la Traición floreció en mas sectarios, ni tuvo la Dignidad, menos partidarios:

los amos halagan para reinar, y, los siervos engañan para medrar:

el Despotismo se hace un dios sin ateos: y, la Libertad se torna en una religión sin creyentes;

desnudos, como un salvaje, esos despotismos, cuasi analfabetos, se espantan de la Civilización, y, no alcanzan a encontrar seguridad sino en su propia barbarie;

se refugian en ella, como en una fortaleza, y, desde allí, siembran sobre los pueblos inermes, el espanto del Terror;

el puñal, reina como soberano, y el Verdugo, impera como un dios;

el Silencio inabarcable lo llena todo: el suspiro mismo, es una rebelión...

los cadalsos, se. suceden a los cadalsos, las prisiones rebosan de sombras, que no son ya hombres, porque el hambre y las torturas los han matado;

el Tormento, con sus más crueles aplicaciones, llena el aire de alaridos;

los bosques insalubres devoran los confinados, que las fieras desdeñan devorar;

el destierro, se puebla de espectros, que tiemblan bajo el puñal de los espías, y que no obtienen el derecho de la Vida, sino en cambio de devorar su propia lengua...

la infancia misma, no está segura, en la inocencia de vivir; los niños, que Estrada Cabrera azota en las prisiones de Guatemala, Reyes, los hace fusilar por sus soldados, en las colonias penales de Colombia...

la delación se hace una virtud de Eslado; se obliga álos nifios a denunciar a sus padres; y, se les inicia por el Delito en el culto de la Tiranía;

no hay refugio seguro contraía muerte, ni aun el vientre de la madre; los soldados de Estrada Cabrera, después de asesinar los salvadoreños prisioneros, violaron las mujeres en cinta y las asesinaron luego, rompiendo a bayonetazos, los vientres deshonrados por su contacto;

la muerte misma, no es un refugio: los sacerdotes de Colombia, desentierran en la noche, los cadáveres de aquellos que no han muerto en su fe y arrojan a la intemperie sus miembros putrefactos.


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

el espanto de los pueblos, no tiene otro monumento que los huesos desús mártires...

y, sobre esos valles sonrientes, antes pictóricos de Vida, no se extiende hoy, sino el sombrío, el dilatado, el pavoroso Imperio de la Muerte.


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Yo hubiera querido siquiera, encontrar grandes hombres, frente a esos grandes crímenes;

hubiera querido encontrar algo de majestad en esos tiranos, para disculpar siquiera a esos pueblos, de haber sucumbido al peso de alguna Gloria;

queda algo vivo en el honor de un pueblo cuando ha caído fascinado por un Héroe;

pero, estas tiranías del anonimato y la miseria, de la crápula y la selva, asombran y desconciertan...

¡cuan lejos se ven los tiempos —sin embargo tan cercanos— en que el despotismo, se llamaba Guzmán Blanco, y, recordaba el siglo de Augusto!

en que Rafael Núñez, hacía pensar en un Cromwell, impudoroso y letrado;

y, Balmaseda resucitaba el esplendor heroico de los Gracos;

y, todos: hasta los Ezetas, tenían más talla de hombres;

y, hasta el gesto de Lili, rugiendo en la selva profunda, tenía algo de grandeza, en su negrura siniestra;

pero. ¿hoy?...


¿qué nos da la Tiranía?


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


¡miseria y podredumbre!...

tiranos sin grandeza y pueblos sin honor;

los déspotas, se multiplican, y, los esclavos, fecundan;

estos últimos, carecen hasta de la dignidad del elefante, que no se reproduce en la servidumbre;

en esos pueblos, el honor, ha descendido tanto, que sufrir el poder, es menos mengua que ejercerlo;

ellos han olvidado, que la Rebelión, es una Virtud, allí donde la Libertad, es un Crimen;

que, frente al despotismo, no hay sino un delito: el de servirlo;

que, contra la Tiranía personal, toda acción, se hace un Derecho Social;

que, frente a la Omnipotencia de un hombre, se impone la Omnipotencia de Todos;

que toda violencia, adquiere las formas del derecho, allí, donde la Libertad, no es un hecho;

que nada, ni el amor sagrado de la Patria, debe sobreponerse al amor sagrado de la Libertad;

que, quien no tiene patria libre, no tiene patria;

que una patria esclava, no es una patria, es una vergüenza;

que donde la Libertad no existe, la Paz, no es un hecho, sino un sofisma: el sofisma de que se sirven todos los aventureros sin honor: los unos para ejercer la Tiranía, los otros para servirla;

que no hay Legitimidad, fuera de la Libertad;

que, el Despotismo, matando todkas las leyes, no puede ampararse bajo ninguna;

que al colocarse contra la Ley, queda fuera de la Ley;

que, todo es permitido frente al despotismo; todo: menos, servirlo;

que frente a la Tiranía, no hay lugar a la vacilación; porque todo el que la ejerce es cruel, y, todo el que la sirve es vil;

la Tiranía, que mata todos los derechos, no cría sino un deber: el de combatirla;

todo el que combate la Tiranía, sin suceso, es un Mártir, cualquiera que haya sido la grandeza de su intento;

todo el que vence la Tiranía, es un Héroe, cualquiera que haya sido el gestp de su brazo;...


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

...Cuando los pueblos en hartazgo, han llegado a este caso miserable, de no tener por la cadena sino el temor de perderla;

cuando han llegado a mirar el Despotismo, como una cosa sin la cual serían desgraciados de vivir...

cuando han bajado a ese Infinito de la Infamia... i ¿de dónde puede venir la salvación?...

¿de dónde?...


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

... No desconfiéis;

el Bien, es más poderoso de lo que se cree;

la Libertad, tiene, como la Providencia de los creyentes, caminos ocultos para mostrarse;

cuando una Tiranía, ha dejado de tener enemigos, es cuando comienza a tener peligros;

cuando ha llegado al apogeo de su triunfo, es cuando está a dos dedos de su fracaso;

al hacerse omnipotente, se hace ciega;

¿qué mano ha de empujarla a la sombra?...

no os preocupéis...

esa mano, cualquiera que ella sea, no tiene sino un nombre: la Libertad;

ella, tiene, como el sol, una hora fija, para aparecer en el horizonte de los pueblos:

esperemos en la Libertad;

entretanto...

trabajemos por Ella.

* * *

No se trata de salvar el Presente; el Presente es inmundo;

su inmundicia, lo pone al abrigo de todo esfuerzo noble;

su bajeza, es aun mayor que esta palabra enorme, que lo abarca todo: el Perdón;

incapaz de hacer el gesto que liberta, es incapaz de comprender el Verbo que liberta;

el Presente, es, irredimible;

lo que se trata de salvar, es, el Porvenir;

¡tengamos Piedad, de los que no han nacido!...

ahorrémosles la Vida esclava, rompiendo su cuna esclava;

libertemos la Aurora, aun a despecho de la Noche;

sobre la Montaña de la Purificación, digamos Verbo de Redención;

el Trono de la Misericordia está muy alio, y, no se llega a él, sino por el camino de las caídas;

es, de los grandes vencidos, que el Deslino, hace los grandes vencedores;

el Sufrimiento, es, una Epifanía;

el Gran Dolor, es, una Purificación;

es la Enorme Indigencia, la que atrae la Suprema Clemencia;

estos pueblos, que han pecado lanto, ¿no tendrán mañana una hora de Redención?...

¿sus horizontes cerrados están al rayo de toda Alba?

¿su noche será eterna, y el reinado de sus tinieblas envolverá también sus descendientes?...

¿el Castigo, herirá los hijos, en el vientre de las madres esclavas?...

¿los cachorrillos de las tigresas prisioneras, nacerán también con la cadena al cuello?...

sus zarpas, que desgarran el claustro inalrilense;

sus jóvenes hocicos, que hacen sangre en el pezón materno, ¿cortadas serán y desdentados serán por el hacha del Amo?...

¿ellos también, consumirán su vida adolescente, entre los barrotes de la jaula?...

¡Maldición!


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

No, no;

que el Verbo de la Libertad, rescate el Mundo;

el Rescate, es, la Aurora del Pecado, sobre la Tierra;

todo lo que se ha hecho, puede ser rehecho; la Redención, se extiende, como un sendero blanco, infinito hacia el Oriente;

el Perdón se alza como un cáliz, al pie de los pueblos crucificados; y, recoge la sangre y las lágrimas mezcladas;

es el Ofertorio de la Misericordia;

¡la Misericordia del Destino!...

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Digamos Verbo de Libertad, y, haremos almas de Libertad;

denunciemos el Crimen, y, crearemos ol horror de él;

el Verbo, crea;

arrojemos la simiente de la Luz, en el surco abierto por la Sombra;

es sembrando en las tinieblas, que germinan las auroras;

el Esfuerzo, reanima el Mundo;

nuestro gesto de sembradores será augusto; erectos nos hallará el Alba; erectos y vencedores ante el Sol;

y, la proyección de nuestro gesto, será un horizonte de pueblos levantados tras de él...

altos, como montañas...


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Enseñemos a esos pueblos a amar la Libertad;

el amor es la fuente de la Fuerza;

amar la Libertad, es desear la Libertad;

y, he ahí, que el Deseo, también es una fuente de Fuerza;

aquel que ama, aspira a hacerse digno de la cosa amada;

y, cuando esos pueblos hayan llegado a amar la Libertad, se harán dignos de ella;

CONQUISTARÁN SU LIBERTAD;

por el hacha y por el fuego;

con una mano, arderán la Tiranía;

con la otra, decapitarán al Tirano;

la sangre de un Tirano, es el único abono, digno del árbol sagrado de la Libertad;

donde se ha alzado el patíbulo de un Déspota, el zarzal del Despotismo, no renace;

Cromwell, hizo a Inglaterra, libre, para siempre;

la Convención, decapitando a un Idiota, decapitó a un Sistema...


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muerto el Dictador, la Dictadura no retoña; ante el gesto indignado de la Justicia, los candidatos a la púrpura desertan de la aventura;

la espada, abre el camino de la audacia al Capitolio: el hacha puede cerrarlo;

la raza peligrosa de los Dictadores, que no retrocede ante la Derrota, sí capitula ante la Muerte;

bajo el brazo armado de Cacio, duerme la Uepública, más segura, que bajo la espada inútil de Pompeyo;

no fueron las legiones, las que cerraron a Julio César, el camino del Imperio: fue la mano de Bruto...

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...ese heroísmo, es el único desprovisto de toda ambición, desnudo de toda pompa, acre y solitario, como una cima;

el águila que de allí baja, va colérica a su fin, recta como una flecha: sus ojos fascinados por la Muerte, nada ven... nada... sino la sangre;... es el único alimento de esta águila, escapada como un rayo de las manos del Destino...

los pueblos, han perecido siempre, cuando han hecho abdicación del derecho sagrado de vengarse;

es más culpable el pueblo que sufre la Tiranía, que el hombre que la ejerce; es más vil, la debilidad del uno, que la audacia del otro;

un Tirano, no merece ejercer la Tiranía, sino en el pueblo que es capaz de soportarla;

la abdicación de todos, ¿no es más criminal que la usurpación de Uno?

lo más revoltante en la Dictadura, no es la insolencia con que se ejerce, sino la paciencia con que se sufre;

no es la audacia, de Calígula, lo que indigna, es la tardanza de Sabinus, lo que entristece...

¿qué culpa tiene la mano de Tiberio, en herir, si la sombra de Macrón, tarda en aparecer?...

hay más cantidad de crimen, en sufrirla Dictadura, que en ejercerla;

hay en la insolencia del Amo, por sangrienta que ella sea, menos cantidad de delito, que en la sumisión del esclavo, por forzada que aparezca;

no es amo, sino quien puede; y, no es siervo sino quien quiere;

toda servidumbre es voluntaria;

no es la grandeza de los tiranos lo que hace su fuerza, es la pequenez de los pueblos que dominan: su valor surge de la cobardía de los otros, como el pus que se escapa de una lepra;

yo, hallo, que todo despotismo, es demasiado benigno, para la infamia del pueblo que lo soporta...

sufrir la Tiranía, os la forma más vil de merecerla;


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En esta crisis de escepticismo, que nos ciega, es necesario no dejar cerrar los ojos de las multitudes, sobre los horizontes sin Esperanza;

no dejemos sentar los pueblos, como mendigos desencantados a la orilla del camino...

no descansemos, ¡oh, pensadores!...

azotemos el Monstruo, en presencia de los pueblos aterrorizados;

hagamos el gesto de degollarlo;

ellos, extenderán el brazo... y, la garganta de la Hidra, será cortada;

que nuestro Verbo sea Justicia;

que nuestro Verbo sea Venganza;

y, el hacha de nuestro Verbo, decapite la Iniquidad...



Los césares de la decadencia de José María Vargas Vila
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