Bien y Mal (MAQ)

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


BIEN Y MAL.

No es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aqui se sigue que habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.


Ningun mal puede fatigar tanto, ni llegar tan al estremo de serlo, mientras no acaba la vida, que rehuya de no escuchar siquiera el consejo que con buena intencion se le da al que lo padece.


El intentar las cosas, de las cuales antes nos puede suceder daño que provecho, es de juicios sin discurso y temerarios, y mas cuando quieran intentar aquellas á que no son forzados ni competidos, y que de muy lejos traen descubierto que el intentarlas es manifiesta locura. En los casos inremediables es suma cordura, forzándose y venciéndose á sí mismo, mostrar un generoso pecho.


Pocas veces ó nunca viene el bien puro y sencillo sin ser acompañado ó seguido de algun mal que le turbe ó sobresalte.


Venturoso aquel á quien el cielo dió un pedazo de pan, sin que le quede obligacion de agradecerlo á otro que al mismo cíelo.


El cielo por estraños y nunca vistos rodeos, de los hombres no imaginados, suele levantar los caidos y enriquecer los pobres. [1]

  1. Por las máximas de todo este artículo, máximas dignas de que las encomienden á la memoria toda clase de gentes y con particularidad aquellos mas acosados de desgracias, se echa bien de ver que su autor aprendió esta filosofía práctica en la escuela del infortunio. Todas fundan el consuelo en el curso natural de las cosas que no pueden ser durables, y dan siempre lugar á la esperanza.