Traducciones (MAQ)

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


TRADUCCIONES.[editar]

Y lo mismo harán todos aquellos que los libros de verso quisieren volver en otra lengua, que por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamas llegarán al punto que ellos tienen en su primer nacimiento.

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Me parece que el traductor de una lengua en otra, como no sea de las reinas de las lenguas griega y latina, es como quien mira los tapices flamencos por el reves, que aunque se ven las figuras son llenas de hilos que las escurecen, y no se ven con la lisura y tez de la haz; y el traducir de lenguas fáciles, ni arguye ingenio ni elocucion, como no le arguye el que traslada, ni el que copia un papel de otro papel: y no por esto quiero inferir que no sea loable este egercicio del traducir, porque en otras cosas peores se podia ocupar el hombre, y que menos provecho le trujesen. [1] Fuera de esta cuenta van los dos famosos traductores, el uno el doctor Cristobal de Figueroa en su Pastor Fido, y el otro don Juan de Jáuregui en su Aminta, [2] donde felizmente ponen en duda cuál es la traduccion, ó cuál el original.

  1. Esta sentencia y de tal autoridad como la de Cervantes debiera contener el atrevimiento del enjambre de traductores que nos inunda. Pero ya se ve: la literatura ha venido á convertirse en un recurso de pane lucrando, y no bien un joven aprende los rudimentos del idioma frances, cuando armado del primer diccionario que se le depara se pone á traducir á roso y velloso, y como no conoce la lengua que traduce ni aquella á la que traduce, maltrata á entrambas miserablemente. Las traducciones que en estos últimos años se han hecho, particularmente de novelas; han abierto una llaga insanable a nuestro idioma, contribuyendo a debilitar su magestad con jiros que no le son propios, desnudándole de la gala abundante de sus voces, ignoradas de los mas de los traductores, para reemplazarlas con otras que no pueden compensarlas, y dando margen á que se vaya perdiendo el concepto que algunos sabios estrangeros, que la conocen mejor que tales traductores, tienen hecho de su espresion y armonia.
  2. Los ejemplos que pone Cervantes de estas dos traducciones se acreditan mas y mas cuantas veces se leen; y en ser tan pocos se confirma la dificultad que pondera en el principio de este articulo de la traduccion de obras en verso.
    La lengua castellana, rica, sonora, espresiva, va decayendo espantosamente, porque los noveles escritores y traductores empapados mas bien en la literatura estrangera que en la nacional; van tomando de ésta, palabras, frases y aun giros enteros, creyendo que no tiene el castellano equivalentes que los sustituyan. Adopto las modificaciones hechas hasta ahora en la ortografia; pero me cansa un sentimiento, y se me cae de las manos la obra en que miro invadidas atrevidamente nuestra sintaxis y nomenclatura. Aun con la supresion que ha padecido el diccionario de nuestra lengua, es tan rico, que son poquisimos aquellos á quienes la mayor parte de sus voces, y no de las antiguadas, no aparecen nuevas. El poco manejo de este tesoro de nuestra lengua, y de nuestros autores, juntamente con la aficion á la literatura estrangera ha producido un abandono del estudio de nuestra lengua; y de este abandono el que sea tan poco conocida, y por lo mismo menos apreciada. Mengua es por cierto que los estrangeros conozcan mas en el dia las galas de idioma y los hermosos periodos y voces de nuestros ingenios, cuyas ohras reimprimen, al paso que nosotros prohijamos locuciones y palabras, verdaderamente inútiles y sin comparacion menos espresivas que las que procuramos olvidar, ó no queremos aprender. Muchas veces me ha ocurrido lo provechoso que seria para la juventud una simple lectura diaria de una columna del diccionario de la lengua castellana con la aplicacion de las voces que en cada una se encuentran á un egemplo puesto por escrito, si no se quiere que absolutamente se haga supérfluo este depósito de signos vocales con que esplicar nuestras ideas en el idioma de los Cervantes, Marianas, Saavedras, Solíses, Granadas y Jovellanos.