Comedia (MAQ)

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


COMEDIA.

Con la cual quiero, Sancho, que estés bien teniéndola en tu gracia, y por el mismo consiguiente á los que las representan y á los que las componen, porque todos son instrumentos de hacer un gran bien á la república, poniéndonos un espejo á cada paso delante, donde se ven al vivo las acciones de la vida humana, y ninguna comparacion hay que mas al vivo nos represente lo que somos y lo que habemos de ser como la comedia y los comediantes.


Aunque algunas veces he procurado persuadir á los autores, que se engañan en tener la opinion que tienen, y que mas gente atraerán y mas fama cobrarán representando comedias que sigan el arte que no con las disparatadas, ya estan tan asidos y encorporados en su parecer, que no hay razon ni evidencia que de él los saque. Acuérdome que un día dije á uno de estos pertinaces: decidme, ¿no os acordais que ha pocos años que se representaron en España tres tragedias que compuso un famoso poeta de estos reinos, las cuales fueron tales que admiraron, alegraron y suspendieron á todos cuantos las oyeron, asi simples como prudentes, asi del vulgo como de los escogidos, y dieron mas dinero á los representantes ellas tres solas, que treinta de las mejores que despues acá se han hecho? ¿Sin duda, respondió el autor que digo, que debe de decir vuestra merced por la Isabela, la Filis y la Alejandra? Por esas digo, le repliqué yo, y mirad si guardaban bien los preceptos del arte, y si por guardarlos dejaron de perecer lo que eran y de agradar á todo el mundo: asi que no está la falta en el vulgo, que pide disparates, sino en aquellos que no saben representar otra cosa. [1] Si que no fue disparate la Ingratitud vengada, ni le tuvo la Numancia, ni se le halló en la del Mercader amante, ni menos en la Enemiga favorable, ni en otras algunas que de algunos entendidos poetas han sido compuestas para fama y renombre suyo, y para ganancia de los que las han representado; y otras cosas añadí á estas con que á mi parecer lo dejé algo confuso, pero no satisfecho ni convencido de su errado pensamiento.


Porque habiendo de ser la comedia, según le parece á Tulio, espejo de la vida humana, ejemplo de las costumbres, é imagen de la verdad, las que ahora se representan son espejos de disparates, ejemplos de necedades é imágenes de lascivia: porque ¿qué mayor disparate puede ser en el sujeto que tratamos que salir un niño en mantillas en la primera escena del primer acto, y en la segunda salir ya hecho hombre barbado? Y ¿qué mayor que pintarnos un viejo valiente, y un mozo cobarde, un lacayo retórico, un page consejero, un rey ganapan, y una princesa fregona? ¿Que diré pues de la observancia que guardan en los tiempos en que pueden ó podian suceder las acciones que representan, sino que he visto comedia que la primera jornada comenzó en Europa, la segunda en Asia, la tercera se acabó en Africa y aun si fuera de cuatro jornadas, la cuarta acabára en América, y asi se hubiera hecho en todas las cuatro partes del mundo? Y si es que la imitacion es lo principal que ha de tener la comedia, ¿cómo es posible que satisfaga á ningun mediano entendimiento que fingiendo una accion que pasa en tiempo del rey Pepino y Carlo Magno, al mismo que en ella hace la persona principal le atribuyan que fue el emperador Heraclio, que entró con la cruz en Jerusalen, y el que ganó la casa santa como Godotre de Bullon, habiendo infinitos años de lo uno á lo otro; y fundándose la comedia sobre cosa fingida, atribuirle verdades de historia, y mezclar pedazos de otras sucedidas á diferentes personas y tiempos, y esto no con trazas verisímiles, sino con patentes errores de todo punto inexcusables? [2] ¿Pues que si venimos á las comedias divinas? ¡Que de milagros fingen en ellas, que de cosas apocrifas y mal entendidas, atribuyendo á un santo los milagros de otros! y aun en las humanas se atreven á hacer milagros sin mas respeto ni consideracion que parecerles que alli estará bien el tal milagro y apariencia como ellos llaman, para que gente ignorante se admire y venga á la comedia. [3]


Los estrangeros, que con mucha puntualidad guardan las leyes de la comedia, nos tienen por bárbaros é ignorantes, viendo los absurdos y disparates de las que hacemos; y no seria bastante disculpa desto decir que el principal intento que las repúblicas bien ordenadas tienen permitiendo que se hagan públicas comedias, es para entretener la comunidad con alguna honesta recreacion, y divertirla á veces de los malos humores que suele engendrar la ociosidad; y que pues esto se consigue con cualquier comedia buena ó mala, no hay para que poner leyes, ni estrechar á los que las componen y representan á que las hagan como debian hacerse, pues como he dicho, con cualquiera se consigue lo que con ellas se pretende. A lo cual responderia yo, que este fin se conseguiria mucho mejor sin comparacion alguna con las comedias buenas que con las no tales, porque de haber oído la comedia artificiosa y bien ordenada saldria el oyente alegre con las burlas, enseñado con las veras, admirado de los sucesos, discreto con las razones, advertido con los embustes, sagaz con los ejemplos, airado contra el vicio y enamorado de la virtud: [4] que todos estos afectos ha de despertar la buena comedia en el ánimo del que la escuchare por rústico y torpe que sea; y de toda imposibilidad es imposible dejar de alegrar y entretener, satisfacer y contentar la comedia que todas estas partes tuviese, mucho mas que aquella que careciere dellas, como por la mayor parte carecen estas que de ordinario ahora se representan. Y no tienen la culpa desto los poetas que las componen, porque algunos hay del los que conocen muy bien en lo que yerran, y saben estremadamente lo que deben hacer; pero como las comedias se han hecho mercadería vendible, dicen, y dicen verdad, que los representantes no se las comprarian si no fuesen de aquel jaez; y asi el poeta procurará acomodarse con lo que el representante, que le ha de pagar su obra, le pide. [5] Y que esto sea verdad véase por muchas é infinitas comedias que ha compuesto un felicísimo ingenio de estos reinos con tanta gala, con tanto donaire, con tan elegante verso, con tan buenas razones, con tan graves sentencias, y finalmente tan llenas de elocucion y alteza de estilo, que tiene lleno el mundo de su fama; y por querer acomodarse al gusto de los representantes no han llegado todas, como han llegado algunas, al punto de la perfeccion que requiere.

  1. No llevaba Cervantes la opinion erijida en axioma dramático de que era preciso para contentar al vulgo
    Hablarle en necio para darle gusto,
    bien al contrario le defiende; y culpa antes á los que no saben representar otra cosa, probando con el ejemplo del éxito que tuvieron las representaciones de las piezas que cita, que no tiene el paladar tan estragado como se supone. Con este modo de pensar coincidió tambien posteriormente Iriarte diciendo, que si cuando le dan paja, come paja
    Tambien si le dan grano, come grano.
    El vulgo tiene el instinto de lo bueno y lo perfeccionaria por si mismo con sola la vista de buenos modelos. Aun en las comedias de nuestro antiguo teatro percibe los golpes cómicos y encomienda á la memoria trozos escogidos aun en piezas por otra parte llenas de despropósitos.
  2. No dejaban de conocer no, nuestros ingenios lo monstruoso de muchas piezas en que se faltaba en tanto grado á la verosimilitud pasando por encima de todos los preceptos del arte. El mismo Lope lo confiesa en su arte nuevo de hacer comedias, declarando que cuando iba a componer segun él, encerraba bajo de llave á los antiguos maestros para que no le diesen voces. De esta verdad no han querido convencerse los estrangeros que con tanto ahinco y virulencia han criticado las composiciones de nuestro antiguo teatro; pero que diria Boileau, el severo Boileau si presenciase la representacion de una pieza romántica. ¿Creeria que en el siglo del buen gusto se oyese una accion que dura treinta años?
  3. Las comedias de asuntos divinos ya solo han quedado afortunadamente como monumentos de la mal entendida piedad de nuestros mayores, aunque al mismo tiempo de archivos de trozos felices de su fantasia.
  4. De los efectos que produce en el oyente la buena comedia forma aqui Cervantes la verdadera definicion de ella; y sin hacer agravio á otros ingenios ¿quién en verdad no sale enseñado y cortesanamente instruido, y lleno de las disposiciones que en este pensamiento se espresan, del Sí de las niñas, de la Mogigata y del Viejo y la niña?
  5. El célebre Saint Pierre en sus Estudios de la naturaleza, deplora entre otros males autorizados en la sociedad, la ridícula dependencia que tienen ciertas profesiones de otras que verdaderamente les son subalternas, y pone el ejemplo de los médicos que para su opinion dependen de los boticarios, los abogados de los procuradores &c. El autor del Gil Blas satiriza tambien con su natural gracejo la arrogante vanidad de los comediantes en fallar del mérito de una pieza que se les presenta. A esta fatalidad tienen que rendirse los autores por la razon que da Cervantes, y acaso sacrificar su buen juicio á la imperiosa moda, déspota y tirana que se atreve á hollar todas las leyes de la racionalidad y buen gusto.