Almagesto: Libro I - Capítulo 12

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{Sobre el arco entre los Solsticios}[editar]

[1]

Ahora que hemos tabulado las cuerdas, nuestra primer tarea, como dijimos, es determinar la inclinación de la Eclíptica con respecto al Ecuador, esto es, la razón del gran círculo a través de ambos polos con el arco comprendido entre los polos. Es obvio que es igual a la distancia desde el Ecuador hasta cualquiera de los puntos Solsticiales. Esta cantidad puede ser determinada directamente por un método instrumental, utilizando el siguiente aparato sencillo [2] [Ver Fig. C.].

Fig. C
Fig. C

Construimos un aro de bronce del tamaño adecuado, vuelto alrededor tanto que su superficie esté exactamente en escuadra [por ej. tiene una sección transversal rectangular (base)]. Lo utilizamos como círculo meridiano (ver Esfera Armilar), dividiéndolo en 360º de un gran círculo, y subdividiendo cada grado dentro de varias partes como [el tamaño del instrumento] lo permita. Luego tomamos otro pequeño aro, y lo ajustamos dentro del primero de tal manera que las caras laterales de ambos estén sobre el mismo plano, mientras el aro más pequeño pueda girar dentro del más grande, con un movimiento Norte-Sur, [siempre] sobre el mismo plano. En los dos puntos diametralmente opuestos sobre una de las caras laterales del aro más pequeño fijamos [dos] pequeñas planchuelas, de igual tamaño, apuntando cada una y hacia el centro de los aros, y exactamente en el medio de la longitud de cada planchuela fijamos unos pequeños punteros, que rozan la superficie del aro más grande y graduado. Para servir a todos los propósitos necesarios fijamos aquel aro firmemente sobre un pilar de tamaño apropiado, y lo ubicamos en un lugar abierto, tanto que la base del pilar esté sobre una explanada la cual no esté inclinada al plano del Horizonte. Tendremos cuidado de que el plano [lateral] de los aros sea perpendicular al plano del horizonte y paralelo al plano del meridiano. Lo primero [deseado] en esto, es tratar de suspender una línea a plomo (perpendicular) desde un punto [sobre el aro externo] elegido como Cenit, y ajustando los elementos del soporte [3] hasta que la línea de plomo apunte hacia el [otro] punto diametralmente opuesto [al punto del Cenit]. Lo segundo [por hacer] es conseguir marcar la línea meridiana [4] tan claramente en el plano por debajo del pilar y moviendo los aros lateralmente hasta que uno pueda ver su plano [lateral] paralelo a aquella línea. [Ya] habiendo ubicado el instrumento de este modo, observamos el movimiento del Sol hasta el Norte y hasta el Sur girando el aro interno en el mediodía hasta que la planchuela de abajo esté completamente bajo la sombra de la [planchuela] de arriba. Cuando éste sea el caso, los extremos de los punteros nos indican (a nosotros) la distancia del Sol desde el Cenit en grados [5], medidos a lo largo del meridiano.

Fig. D
Fig. D

Encontramos, incluso, una manera más práctica de hacer estas clases de observaciones construyendo, en cambio de los aros, una plaqueta [ver Fig. D] de piedra o madera, en escuadra y rígida, con una de sus caras lisas y en escuadrada de manera precisa. Sobre ésta [cara] dibujamos un cuadrante, utilizando como centro un punto cerca de una de las esquinas, y dibujando desde el centro hacia el arco grabado, las líneas dentro de un ángulo recto formando el cuadrante. Dividimos el arco, como lo hicimos [con el otro instrumento], [aquí] en 90 grados y subdivisiones de estos grados. Seguidamente, sobre la línea que hemos elegido ser perpendicular al plano del horizonte y hacia el Sur, fijamos dos pequeñas clavijas cilíndricas, con sus lados en ángulo recto respecto de sus bases y exactamente circulares, siendo clavadas en tamaños iguales: una de ellas está fijada en el punto central propiamente dicho [vértice del ángulo recto] posicionando un punto medio de la clavija precisamente sobre él, y la otra por debajo al fin de la línea. Luego situamos la cara graduada de la placa a lo largo de la línea meridiana que hemos dibujado sobre el plano de la base, siendo [la cara graduada] paralela al plano meridiano, y, utilizando una línea a plomo suspendida entre las clavijas, establecemos la línea entre ellas, precisamente en ángulos rectos hacia el plano del horizonte, nuevamente corrigiendo alguna deficiencia mediante el ajuste de los delgados elementos de apoyo de debajo. Del mismo modo como [hicimos] antes, observamos la sombra proyectada al mediodía por la clavija [que está] en el centro [(vértice del ángulo recto)]. En orden de determinar su posición más precisamente, emplazamos algún objeto sobre el arco inscripto [por donde la sombra lo cruce]. Marcando el punto medio de la sombra, tomamos esta división del cuadrante indicando la posición del Sol en el meridiano en dirección Norte-Sur [6].

De las observaciones de este tipo, y específicamente desde las observaciones comparadas cerca de los solsticios actuales, las cuales revelan que, sobre un número de vueltas [del Sol], la distancia desde el cenit es en general, el mismo número de grados del círculo meridiano sobre el [mismo] solsticio, siendo de verano o de invierno, hallamos que el arco entre el punto más al Norte y el punto más al Sur, el arco entre los puntos solsticiales, es siempre mayor que 47 ⅔º y menor que 47 ⅔º. De esto derivamos en buena medida el mismo valor tal como el de Eratóstenes, que también utilizó Hiparco. [Acordando según esto] el arco entre los solsticios es aproximadamente 11 partes donde el meridiano es de 83 [7].

De los tipos de observaciones precedentes inmediatamente es fácil derivar la latitud de la región desde la cual la observación fue realizada, por donde fuera: uno toma el punto medio entre los dos extremos; éste punto se ubica en el Ecuador: entonces, uno toma la distancia entre estos puntos y el Cenit, siendo la misma, obviamente, como la distancia a los polos desde el horizonte.

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Notas de referencia[editar]

  1. Ver Britton [2], para la determinación de la oblicuidad de la eclíptica [realizada] por Ptolomeo.
  2. Sobre los instrumentos descritos aquí por Ptolomeo ver Price, “Precision Instruments”, 587-9. Allí hay una descripción detallada muy antigua de la construcción y uso de este aro (instrumento) por Proclus, “Hypotyposis” III 5-27 (ed. Manitius pp. 42-52).
  3. Leer  (en el manuscrito D) en cambio de  en H65,13. Cf. H67,7. Ambas lecturas se encuentran en los manuscritos de Proclus, “Hypotyposis” p. 50,10.
  4. Ptolomeo asume que uno puede dibujar la línea meridiana, sin explicar cómo. Diodorus de Alejandría (primera centuria a. C.) en su tratado “Analemma”, da un método ingenioso para determinar la línea meridiana desde alguna de las tres sombras del Gnomon (ver HAMA II 841-2). Ver: trazado de la línea meridiana
  5. , literalmente “divisiones”, y aquí puede ser interpretado [como] (“divisiones del arco graduado”), cf. p. 61. Pero en el Almagesto hay muchos lugares donde esto significa simplemente “grados”.
  6. , literalmente “en latitud”. Ptolomeo, siguiendo un uso del griego común, utiliza  para alguna dirección “vertical”, incluyendo el Ecuador, como [lo hace] aquí. Ver Introducción.
  7. 11/83 de 360º ≈ 47;42,39,2º = 2ε, por lo tanto ε ≈ 23;51,20º, que es el [valor] que Ptolomeo adopta actualmente (su 2ε se ubica entre 47;40º y 47;45º, aunque éste no es el valor medio).
    El texto podría igualmente decir, no que Eratóstenes ni Hiparco utilizaron la relación de 11/83, sino la relación de 11/83 que utilizó Ptolomeo, que es la más cercana a la razón utilizada por aquellos [nominalmente 2/15, por ej. ε = 24º]. Esta interpretación tiene una ventaja de acuerdo con el único valor, por otro lado declarado por Eratóstenes (en su “Geografía”, ver Berger Frg. II B 23, Strabo 2.5.7) e Hiparco (en su “Geography” y en su “Commentario sobre Aratus”, ed. Manitius p. 96,20; cf. HAMA 303, 335). Esto fue propuesto por Berger, “Eratóstenes” 131, seguido por Heath, “Aristarchus” 131 n. 4. Prefiero la interpretación tradicional, dado que encontré increíble lo que no menciona Ptolomeo respecto de que su longitud propia no era la más cercana. La proporción peculiar de Eratóstenes no es debida a una mala división del circulo dentro 83 partes, como Teón suponía (Roma II 529), sino por una derivación pre-trigonométrica de las mediciones de un gnomon, como lo haré en otro lugar.