Almagesto: Libro I - Capítulo 01

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{Prefacio de Ptolomeo}

[1]

Los verdaderos filósofos, Syrus [2], estaban, pienso, más acertados en distinguir la parte teórica de la filosofía desde la práctica. Incluso si la filosofía práctica, antes de ser práctica, resulta ser teórica [3], sin embargo uno puede observar que hay una gran diferencia entre las dos: en primer lugar, es posible que muchas personas tengan alguna virtud moral, incluso sin ser enseñados, mientras les sea imposible lograr un entendimiento teórico del Universo sin instrucción; además, en el primer caso [de la filosofía práctica] uno manipula muchos beneficios desde las prácticas contínuas en las cuestiones actuales, aunque en el otro [caso de la filosofía teórica] haciendo progresos en la teoría. Por lo tanto pensamos guiar nuestras acciones (bajo el impulso de nuestras ideas presentes [de lo que se debe hacer]) en tal sentido para nunca olvidar, incluso en los asuntos comunes, para esforzarse hacia una disposición noble y disciplinada, pero dedicando bastante de nuestro tiempo en temas intelectuales, con el fin de enseñar teorías, que son muchas y hermosas, y especialmente aquellas en las que el epíteto “matemática” es particularmente aplicado.

Aristóteles divide también la filosofía teórica, de manera personal, dentro de tres categorías primarias: la física, la matemática y la teología [4]. Para toda cosa que exista, ésta está compuesta de materia, forma y movimiento, ningunas de éstas [tres] pueden ser observadas en su medio por sí mismas sin las otras: sólo pueden ser imaginadas.

Ahora, la primera causa del primer movimiento del Universo, si uno la considera simple, puede ser pensada como una deidad invisible y sin movimiento, la división [de la teoría filosófica] preocupada con su investigación [puede ser llamada] “teología”, dado que éste tipo de actividad, en algún lugar en los confines más altos del Universo, solamente puede ser imaginada, y completamente separada de la realidad perceptible. La división [de la filosofía teórica] que investiga la materia y el movimiento natural continuo, y se refiere a sí mismo con [las palabras] “blanca”, “caliente”, “dulce”, “blando” y tales cualidades que uno podría llamar “físicas”, en tal orden de estar ubicadas (en su mayoría) entre los cuerpos corruptibles y debajo de la esfera lunar. Esta división [de la teoría filosófica] es la que determina la naturaleza involucrada en formas y en movimientos de lugar en lugar, y las que sirven para investigar la forma, número, tamaño y lugar, tiempo y lo parecido a ello, uno la puede definir como “matemáticas”. Esta materia subjetiva cae como si estuviera en medio de las otras dos, dado que, puede ser concebida en principio desde ambas con o sin la ayuda de los sentidos, y, segundo, es un atributo de todas las cosas existentes sin excepción, ambas mortales e inmortales: aquellas cosas que cambian constantemente en sus formas inseparables, ésta cambia con ellas, mientras que para las cosas eternas las que tienen una naturaleza no etérea [5], ésta mantiene su forma inmutable sin cambios.

De todo esto concluimos: [6] que la primera de las dos divisiones de la filosofía teórica podría más bien ser llamada "trabajo de adivinos" que del conocimiento, teología debido a su completa invisibilidad y naturaleza intocable, física por lo inestable y la no clara naturaleza de la materia, por lo tanto aquí no existe alguna esperanza donde los filósofos estuvieran siempre de acuerdo acerca de ellas, y que sólo las matemáticas puedan brindar seguridad y conocimiento inquebrantable para sus devotos, proveyendo una aproximación rigurosa a ello. En este tipo de prueba se procede por medio de un indisputable método, llamado geométrico y aritmético. Por lo tanto hemos esbozado la investigación de esta parte de la filosofía teórica, tan bien como hemos podido hacerlo en su totalidad, pero especialmente para la teoría divina concerniente y para las cosas divinas. Para ello solamente está dedicada la investigación de lo eternamente inmutable. Por esta razón también ella puede ser eterna e inmutable (que es un atributo propio del conocimiento) en su dominio propio, el cuál ni es tan claro como desordenado. Más tarde esto puede trabajar en los dominios de las otras [dos divisiones de la filosofía teórica] no menos tanto como ellas lo hacen. Para ello esta es la mejor ciencia para ayudar a la teología a lo largo de su camino, dado que es la única que puede hacer un mejor desempeño sobre [la naturaleza de] aquella actividad la cuál es inamovible e inseparable; [puede hacer esto porque] le es familiar con los atributos de estas cosas [7] las que están sobre el lado perceptible, moviéndose y siendo movidas, aunque por el otro lado eterno e inmutable [me refiero a los atributos] teniéndolo que hacer con los movimientos y los arreglos de los movimientos. Como la física, las matemáticas pueden hacer una contribución significativa. Un atributo casi peculiar de la naturaleza de la materia se convierte en aparente de las peculiaridades de su movimiento de lugar en lugar. [Por lo tanto uno puede distinguir] lo corruptible de lo incorruptible por [si se somete a] un movimiento en línea recta o de un círculo, y lo pesado de lo liviano, y lo pasivo de lo activo, por [sí ésta materia se moviera] hacia el centro o hacia otro lugar desde el centro. Con respecto a la conducta virtuosa en acciones prácticas y características, ésta ciencia, por sobre todas las cosas, podría hacer que el hombre viera claramente; desde la constancia, orden, simetría y calma, las cuáles están asociadas con lo divino, que hace que sus amantes seguidores de esta divina belleza, se acostumbren a ellas y reformando sus naturalezas, como si fuera, hacia un similar estado espiritual.

Este es el amor de la contemplación de lo eterno e inmutable con el que constantemente nos esforzamos para crecer, estudiando aquellas partes de estas ciencias que siempre han sido dueñas de aquellos quienes se aproximaron a [las mismas] en un genuino espíritu de consulta, y por nosotros mismos tratando de contribuir con el mayor avance posible gracias al tiempo adicional entre esas personas y nosotros mismos. [8]. Trataremos de anotar [9] toda cosa que pensamos haber descubierto en el tiempo presente, lo haremos tan consistentemente como sea posible y de una manera que pueda ser seguida por todos aquellos quienes ya hayan realizado algún progreso en el campo [10].

En aras de la integridad en nuestro tratamiento será puesto en orden apropiado toda cosa útil para la teoría de los cielos, pero para evitar una indebida extensión, meramente tomaremos en cuenta que esto ha sido establecido adecuadamente por los antiguos pensadores. Sin embargo, estos temas no han sido tratados en su totalidad [por nuestros predecesores], o no como usualmente ellos podrían haberlo hecho, [y] será discutido más adelante, con lo mejor de nuestra capacidad.

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Notas de referencia

  1. Este prefacio “filosófico” y su relación con la posición de Ptolomeo en la filosofía, son discutidos por Boll, “Studien” 68-76, donde el lector podrá investigar los pasajes relevantes de la literatura antigua. El punto de partida es generalmente Aristotélico.
  2. Syrus también es el destinatario de otros numerosos trabajos de Ptolomeo (ver Toomer [5] 187). Nada es conocido acerca de él. El nombre es muy común en el Egipto grecorromano (pero no confinado a ese lugar). La declaración en una interpretación del Tetrabiblos (llamado por Boll, “Studien” 67, n.2), dice que esta era una persona ficticia, otras que fue un doctor, meramente revela que fue desconocido igualmente en los últimos días de la antigüedad. Ver desambiguación: Syrus.
  3. Teón en su comentario (Roma II 320, 13-14) da  Es una paráfrasis en lugar de una lectura diferente, aunque demuestra que entiende el texto tal como yo lo he traducido. Esta expresión oscura la tomo de Ptolomeo para darle un significado [válido], antes de practicar virtudes en realidad uno debe tener algún concepto de ella (a pesar que esto es innato mas bien que enseñado).
  4. Ej.: Metafísica E I, 1026 a 1 8 ff., 
  5. “No etéreo” () tiene un significado preciso en la física Aristotélica: cada cosa por encima de la esfera de la Luna está compuesta de una sustancia “incorruptible”, no como todo aquello conocido en la Tierra sobre su consistencia (muy delgada) y en su movimiento natural (circular). Ver Libro I Capítulo 3. Uno de los nombres de esta sustancia es “no etérea”, la otra es “la quinta esencia”. Ver Campanus IV n. 56, pp. 394-5.
  6. En esta exaltación de las matemáticas por encima de las otras dos divisiones de la filosofía, Ptolomeo comienza en compañía de Aristóteles, para quien la teología fue el más noble propósito para la mente humana.
  7. Los cuerpos celestiales.
  8. Esta noción sobre el avance de la ciencia, y particularmente la astronomía, por un tiempo adicional disponible, es el que Ptolomeo recurre en el epílogo (Libro XIII Capítulo 11), y también específicamente en un contexto astronómico, en el Libro VII Capítulo 1 y en el Libro VII Capítulo 3.
  9.  Una  es un “memorando”, normalmente implicando un breve sumario. Ptolomeo también recurre a ello en el epílogo (Libro XIII Capítulo 11).
  10. Ptolomeo asume que sus lectores tendrán cierta capacitación. Ver Introducción.