Almagesto: Libro I - Capítulo 06

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{La Tierra tiene el tamaño de un punto en los Cielos}[editar]

[1]

Por otra parte, la Tierra tiene, para los sentidos, el tamaño de un punto a la distancia de la esfera de las llamadas estrellas fijas [2]. Un indicio firme de ello es el hecho de que el tamaño y distancias de las estrellas, en cualquier instante dado, parecen iguales y lo mismo [ocurre] en todas las partes de la Tierra, por donde sea, tanto como las observaciones de los mismos objetos [celestes] desde diferentes latitudes son halladas no tener la menor discrepancia en cada una. También uno debe considerar el hecho de que los relojes de Sol (gnomones) se instalan en cualquier parte de la Tierra sea donde fuere, e igualmente los centros de las Esferas Armilares [3], operan como el centro real de la Tierra; esto es, las líneas de la visión [hacia los cuerpos celestiales] y los recorridos de las sombras causadas por ellos están muy bien de acuerdo con las hipótesis [matemáticas] explicando el fenómeno tal como si ellas pasaran realmente a través del punto central real de la Tierra.

Otro claro indicio de que esto es así, es que los planos dibujados a través de las líneas de visión del observador [ubicado] en cualquier punto [de la Tierra], que llamamos “horizontes”, siempre bisecan [dividen en dos] la esfera celestial en su totalidad. Esto no sucedería si la Tierra fuera de tamaño perceptible en relación con la distancia de los cuerpos celestiales; en éste caso sólo el plano dibujado a través del centro de la Tierra podría bisecar [dividir en dos] la esfera, mientras que un plano a través de cualquier [otro] punto sobre la superficie de la Tierra siempre realizaría una mayor sección [de los cielos en tamaño] por debajo de la Tierra con respecto a la sección por encima de ella.

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Notas de referencia[editar]

  1. Ver Pedersen 42-3.
  2. Ptolomeo cualifica la terminología tradicional para las estrellas fijas como “llamadas” () dado que éstas tienen de hecho, y acordando con ellas, un movimiento (el término moderno “precesión” [de los Equinoccios y Solsticios]). Más adelante éste desarrolla el tema en el Libro VII Capítulo 1, q.v. En general, de cualquier modo, utiliza la terminología tradicional sin cualificarla.
  3. Un ejemplo de la Esfera Armilar () es el “astrolabio” descrito en el Libro V Capítulo 1. Por referencias de éste término en otros trabajos, ver LSJ s.v. .