Almagesto: Libro V - Capítulo 11

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{Sobre las Paralajes de la Luna}[editar]

[1]

Con lo [descrito más] arriba hemos dispuesto acerca de los [elementos] necesarios para encontrar las Posiciones Verdaderas de la Luna. No obstante, en el caso de la Luna hay un problema adicional, incluso a los sentidos, y es que su Posición Aparente no coincide con su Posición Verdadera . Como hemos explicado (al principio del Libro IV Capítulo 1), la Tierra no mantiene la proporción de un punto a la distancia de la Esfera de la Luna. Por lo tanto tanto es necesario y apropiado discutir las paralajes de la Luna, especialmente con el fin de hacer encarar la teoría de los Eclipses Solares, además de otros fenómenos. Por medio de las Paralajes lunares será posible, dada la Posición Verdadera [de la Luna], [por ej. su posición] con respecto al centro de la Tierra y de la Eclíptica, determinar su posición avistada desde el punto de vista del observador, que está [ubicado] en algún punto sobre la superficie de la Tierra, y, vice versa, determinar la Posición Verdadera desde la Posición Aparente. Ahora bien, ésta es una característica del tipo de investigación en la que uno no puede hallar la cantidad de la Paralaje en situaciones individuales a menos que se de primero una proporción de la distancia [del cuerpo al radio de la Tierra], tampoco uno no puede hallar la proporción de la distancia sin que la Paralaje sea dada en alguna situación en particular. Por lo tanto para estos cuerpos sin una paralaje perceptible, a saber, aquellos donde [la distancia] en la que la Tierra mantiene la proporción de un punto, entonces, obviamente, es imposible encontrar la proporción de la distancia. Pero en el caso de aquellos cuerpos, como [por ej.] la Luna, que exhiben una paralaje, el único procedimiento apropiado es, primero dadas algunas paralajes en particular, encontrar la proporción de la distancia. Para ello es posible hacer una observación de una paralaje [particular] de éste tipo por sí misma, aunque completamente imposible determinar la cantidad de la distancia [por sí misma].

Ahora Hiparco utilizó el Sol como base principal de su examen en éste problema. Dado que ello continúa ciertamente desde otras características del Sol y de la Luna (que se discutirán subsecuentemente), dada la distancia hasta una de las luminarias, también es dada la distancia hasta la otra, Hiparco trata de demostrar la distancia de la Luna suponiendo [(especulando)] la distancia del Sol. Primero supone que el Sol tiene la menor Paralaje perceptible, en orden de hallar su distancia, y luego utiliza un Eclipse Solar que él [mismo] cita; en un instante asume que el Sol no tiene una Paralaje notoria, en otro tiene una paralaje suficientemente grande [a ser observada]. Como resultado, la proporción de la distancia de la Luna le resulta diferente para cada una de las hipótesis que expone [más] adelante, para ello, en el caso del Sol es del todo incierto, no sólo respecto cuán grande sea su paralaje, sino incluso si éste absolutamente tiene alguna paralaje [2].

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Notas de referencia[editar]

  1. Sobre los capítulos 11 y 12 ver HAMA 100-1, Pedersen 203-4.
  2. Éste pasaje está dado por el comentario de Papo ad loc. (Rome [1] I 67-8), el cual extrae algunos detalles de los dos procedimientos de Hiparco de los Libros 1 y 2 respectivamente del tratado posterior "Sobre tamaños y distancias". Ver Toomer [9] por los detalles de las importantes consecuencias históricas que pueden ser esbozadas (mostrando que el Eclipse solar referido es aquel del 14 de Marzo de -189), siendo [base] del trabajo de Swerdlow, "Hiparco".