Lazare Carnot (Juicios)

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Nota: En esta transcripción se ha mantenido la ortografía original.


CARNOT, (el Conde) General de división del cuerpo de Ingenieros. [1]


Carnot entró muy jóven al cuerpo de Ingenieros, y sostuvo en él el sistema de Montalembert. Se le tenía por original entre sus camaradas, y cuando la revolución era ya caballero de San Luis, y la abrazó con entusiasmo. Fue nombrado para la convención, y miembro de la junta de salud pública. Manifestó una gran exaltación contra los nobles, lo que le ocasionó varias querellas con Robespierre, que en los últimos tiempos protegía a muchos de ellos. Carnot era trabajador, sincero en todo; pero sin intriga y fácil de engañar. Fue empleado cerca de Jourdan como comisario de la convención, en el sitio de Maubeuge, donde hizo servicios. En la junta de salud pública dirigió las operaciones de la guerra, parte en que tambien fue muy útil, sin tener ni experiencia ni la habitud necesarias. Sus ideas eran falsas sobre todas las partes del arte militar; aun sobre el ataque y defensa de las plazas, y sobre los principios de fortificación que había estudiado desde su infancia. Siempre manifestó un gran valor moral. Después de Thermidor, cuando la convención puso en arresto a todos los miembros de la junta de salud pública, excepto él, Carnot quiso participar de su suerte. Esta conducta fue tanto más noble, cuanto la opinion pública estaba violentamente pronunciada contra la junta. Fue nombrado miembro del Directorio, después de Vendemiaire; pero después del 9 Thermidor, tenía el alma despedazada por los reproches que se hacían a la junta, de toda la sangre que había corrido sobre los cadalsos. Sentía la necesidad de adquirir estimación, y creyendo dirigir el mismo, se dejó arrastrar por las amenazas del partido extrangero. Entonces se le levantó hasta las nubes; pero no mereció los elogios de los enemigos de la patria; se encontraba colocado en una falsa posición, y sucumbió en fructidor. Después del 18 brumario, Carnot fue llamado, y puesto en el ministerio de la guerra, que dejó persuadido que no podía obrar ya por falta de dinero. Miembro del tribunado, habló y votó contra el imperio; pero su conducta, siempre recta, no hizo sombra. Más tarde fue inspector en las revistas, con una pensión de veinte mil francos. Mientras las cosas prosperaron, no he oido hablar de él; pero después de la campaña de Rusia, cuando los desastres de la Francia, Carnot pidió el servir. La ciudad de Anveres le fue confiada, se comportó bien. A la vuelta de 1815, después de alguna hesitacion, le nombré Ministro del interior, y no he tenido motivo para quejarme. Le encontré fiel, probido, trabajador y siempre veraz. Nombrado para la comisión del gobierno provisorio en el mes de Junio, y poco apto para esta función, fue burlado. Este era el hombre más honrado de los que han figurado en la revolución. Ha dejado la Francia sin un sueldo. L. C. — M. — O.


  1. Desterrado de Francia, se refugió en Hamburgo, donde ha terminado su honorable carrera a la edad de 60 años, en 1823.