Lord Castlereagh (Juicios)

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Nota: En esta transcripción se ha mantenido la ortografía original.


CASTLEREAGH (Roberto Stewart Lord), Ministro inglés. [1]


Con gran detrimento de su nación, Castlereagh se adquirió el título de gran hombre; ha sacrificado a su país por fraternizar con los grandes del continente, y desde entonces unió los vicios del salón con la avaricia del comercio, la duplicidad, las arterias de un cortesano a la inflexibilidad e insolencia de un hombre de fortuna.... Aquel es el que gobierna a todo lo demás, y domina hasta el mismo Príncipe, al amparo de sus intrigas y de su audacia; dueño de una mayoría que ha compuesto, está siempre dispuesto, con la mayor audacia, a sacar la espada en el Parlamento contra la razón, el derecho, la justicia, la verdad; nada le cuesta mentir, nada le detiene, todo le es igual; él sabe que allí los votos constantemente son para aplaudir y legitimar todo. Ha sacrificado enteramente a su país, y lo deprime de día en día conduciéndole en pos de su política, de sus doctrinas, de sus intereses; le entrega completamente al continente. Su posición a cada instante se violenta más. Sabe Dios como saldrá de ella!.... Empezó por una apostasía política, que aunque común en su país, deja una mancha indeleble. Entró en la carrera bajo los estandartes del pueblo, y se convirtió en el hombre del poder y de lo arbitrario. Si se le hace justicia, debe ser execrado de los irlandeses, sus compatriotas, y de los ingleses, cuyas libertades ha destruido en su país, y los intereses fuera de él.... Castlereagh, discípulo de Pitt, a quien tal vez se considera igual, apenas puede ser su mono; no ha cesado de seguir los planes y los complot de su maestro contra la Francia; y en esto su tenacidad, su obstinación, han sido, tal vez, sus verdaderas y únicas calidades. Pero Pitt tenía grandes miras; en él el interés de su patria se anteponía a todo; tenía genio, y creaba; y desde su isla como, punto de apoyo, gobernaba y hacía obrar, a su voluntad a los reyes del continente. Castlereagh al contraria, substituyen la intriga a la creación, los subsidios a genio, importándole muy poco su país, no ha cesado de emplear el crédito y la influencia de los Reyes del Continente, para consolidar y perpetuar su poder en su isla. Y no obstante, ¡lo que es el curso de las cosas en este mundo! Pitt con todo su genio no dejo de caer; y Castlereagh inepto logró sus miras completamente. ¡O ceguedad de la fortuna!.... Se mostró inmediatamente como el hombre del Continente, señor de la Europa, ha satisfecho a todo el mundo, y no ha olvidado sino a su país. Sus actos herían de tal modo los intereses nacionales, estaban tan en contradicción de las doctrinas de su país, marcaban de tal modo el carácter de la inconsecuencia, que no puede comprenderse como, una nación sabia se haya dejado gobernar por un loco de esta clase. L. C.


  1. Este diplomático se asesino en 1822, por el remordimiento que experimentó, según se dice, de haber manejado mal los negocios de su patria.