María Antonia de Austria (Juicios)

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Nota: En esta transcripción se ha mantenido la ortografía original.


MARIA ANTONIA DE AUSTRIA, Reina de Francia. [1]


Su ligereza, sus inconsecuencias, su poca capacidad, han contribuido bastante a provocar, a precipitar la catástrofe. Cambió enteramente las costumbres de Versailles; la antigua gravedad, la severa etiqueta, se hallaba transformada en un galanteo licencioso, en una verdadera charlatanería de retrete. Todo hombre sensato no podía escaparse de la pifia de las jóvenes cortesanas, cuya disposición a la burla estaba aguijoneada por los aplausos de una soberana joven y hermosa. L. C. — O.


  1. Nació en 1755. Condenada por unanimidad por la Convención Nacional, murió sobre el cadalso el 16 de Octubre de 1793. La Reina, según madama Campan, que fue su confidente, era una mujer hermosa; pero sin ninguna capacidad. Mas bien formada para los placeres que para la alta política. De muy buen corazón, nada pródiga, antes avara y de ningún modo al alcance de la crisis que la devoró. Estaba en inteligencia con las maquinaciones de afuera, y de ningún modo dudaba que había de ser librada por el extranjero hasta el último momento. Su catástrofe fue precisamente producido por las intrigas y las esperanzas mismas de la corte, que la impericia del Rey, y las inconsideraciones de todos los que le rodeaban, daban a conocer a todo el mundo.