Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos: Capítulo VII

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos
Capítulo VII: Terminación femenina de los sustantivos
 de Andrés Bello

134 (77). Los sustantivos que significan seres vivientes, varían a menudo de terminación para significar el sexo femenino. Los ejemplos que siguen manifiestan las inflexiones más usuales:

Ciudadano, ciudadana.
Señor, señora; cantor, cantora; marqués, marquesa; león, leona.
Barón, baronesa; abad, abadesa; alcalde, alcaldesa; príncipe, princesa.
Poeta, poetisa; profeta, profetisa; sacerdote, sacerdotisa.
Emperador, emperatriz; actor, actriz; cantor, cantatriz.
Czar, czarina; cantor, cantarina; rey, reina; gallo, gallina.

135 (a). No varían ordinariamente los en a, como el patriota, la patriota; el persa, la persa; el escita, la escita; un númida, una númida; ni los graves terminados en consonante, como el mártir, la mártir; el virgen, la virgen; ni por lo común los en e, como intérprete, caribe, ateniense; ni los en i aguda como marroquí, guaraní; pero varían los en ante, ente, como gigante, giganta; elefante, elefanta; pariente, parienta; y los en ete, ote, como alcahuete, alcahueta; hotentote, hotentota.

136. Los apellidos de familia no varían de terminación para los diferentes sexos; y así se dice «don Pablo Herrera», «doña Juana Hurtado», «doña Isabel Donoso».

137 (b). En los sustantivos que significan empleos o cargos públicos, la terminación femenina se suele dar a la mujer del que los ejerce; y en este sentido se usan presidenta, regenta, almiranta; y si el cargo es de aquellos que pueden conferirse a mujeres, la desinencia femenina significa también o únicamente el cargo, como reina, priora, abadesa. Mas a veces se distingue: la regente es la que ejerce por sí la regencia, la regenta la mujer del regente.

138 (c). El femenino de hijodalgo, hijosdalgo, es hijadalgo, hijasdalgo.

139 (d). Hay sustantivos (aun de los terminados en a, o, desinencias tan fáciles de convertirse una en otra para distinguir el sexo), los cuales con una misma terminación se aplican a los varios sexos, y por lo tanto pertenecen a la clase de los comunes o a la de los epicenos; verbigracia juez, testigo (comunes); abeja, hormiga, avestruz, pez, insecto, gusano (epicenos).

140 (e). El sustantivo epiceno a que se sigue en aposición uno de los sustantivos macho, hembra, se puede decir que pasa a la clase de los ambiguos, si son de diferente género los dos sustantivos. Cuando se dice, por ejemplo, la rana macho, tenemos en esta frase dos sustantivos; rana, femenino, macho, masculina; podremos, pues, emplearla como sustantivo ambiguo, diciendo la rana macho es más corpulenta o corpulento que la hembra. Con todo eso, los adjetivos que preceden al epiceno se conforman siempre con éste en el género; no podría decirse el liebre macho, ni una gusano hembra; bien que no faltan ejemplos de lo contrario, como la escorpión hembra en fray Luis de Granada.

141 (f). Finalmente, hay varias especies en que los nombres peculiares de los sexos no tienen una raíz común, verbigracia buey, toro, vaca; carnero, oveja; caballo, yegua.

142 (g). Cuando hay dos formas para los dos sexos, nos valemos de la masculina para designar la especie, prescindiendo del sexo; así hombre, autor, poeta, león, se adaptan a todos los casos en que se habla de cosas que no conciernen particularmente a la mujer o a la hembra, verbigracia «el hombre es el más digno estudio de los hombres», «no se tolera la mediocridad en los poetas», «el león habita las regiones más ardientes del Asia y del África». Pero esta regla no es universal, pues a veces se prefiere la forma femenina para la designación de la especie, como en paloma, gallina, oveja. Fuera de eso, cuando se habla de personas apareadas, lo más usual es juntar ambas formas para la designación del par: el presidente y la presidenta, el regidor y la regidora; bien que se dice los padres por el padre y la madre, los reyes por el rey y la reina, los abuelos paternos o maternos por el abuelo y la abuela en una de las dos líneas, los esposos por el esposo y la esposa. Muchas otras observaciones pudieran hacerse sobre esta materia; pero los ejemplos anteriores darán alguna luz para facilitar el estudio del uso, que es en ella bastante vario y caprichoso.