Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos: Capítulo XVII

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Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos
Capítulo XVII: Los demostrativos tal, tanto, y los relativos cual, cuanto
de Andrés Bello


338 (175). Entre los pronombres demostrativos debemos contar a tal y a tanto. El primero es de una sola terminación para ambos géneros.

339 (176). Tal significa lo mismo que semejante, y tanto lo mismo que igual, refiriéndose uno y otro a lo que precede, o a lo que inmediatamente sigue; la demostración de tal recae sobre la cualidad, y la de tanto sobre la cantidad o el número.

«En llegando este lenguaje al vulgo de los soldados, como los tales de ordinario no miran más adelante que a su provecho, comenzaron a pensar» etc. (Coloma): los tales quiere decir los hombres semejantes a éstos, de esta cualidad, de esta clase.

«Ella (doña Violante, reina de Castilla) no estaba muy segura; en tanta manera pervierte todos los derechos la execrable codicia de reinar» (Mariana): en tanta manera quiere decir en una manera igual a esto que acaba de decirse, en la inseguridad de la reina se da la medida de la manera en que la codicia de reinar pervierte los derechos.

«A ruegos del rey de Castilla le envió (el de Aragón) diez galeras de socorro con el vicealmirante Mateo Mercero; y dende a algunos días le socorrió de otras tantas con el capitán Jaime Escrivá, ambos caballeros valencianos» (Mariana): tantas significa iguales en número a las antedichas.

340 (177). Tal y tanto son asimismo sustantivos neutros, como esto, eso y aquello; y carecen entonces de plural.

«Para destruir alguna ciudad o provincia no hay tal como sembrarla de pecados y vicios» (Rivadeneira): no hay cosa tal; la demostración recae sobre lo que va inmediatamente a decirse.

«Hizo el rey de Francia que debajo de juramento le prometiese (Beltrán de Got, después Clemente V) poner en ejecución las cosas siguientes: que condenaría y anatematizaría la memoria de Bonifacio octavo; que restituiría en su dignidad cardenalicia a Pedro y a Jacobo de Casa-Colona, que por Bonifacio fueron privados del capelo; que le concedería los diezmos de las iglesias por cinco años; y conforme a esto otras cosas feas y abominables para la dignidad pontifical; pero tanto puede el deseo de mandar» (Mariana): tanto es cosas iguales a éstas.

341 (178). Solemos a veces indicar bajo la imagen de semejanza o de igualdad el concepto de identidad (que es propio de los demostrativos este, ese, aquel); pero con cierta énfasis sobre la cualidad o sobre la cantidad o número de las cosas.

«La salutación que el mejor maestro enseñó a sus favorecidos, fue que cuando entrasen en alguna casa dijesen, paz sea en esta casa; y otras muchas veces les dijo, mi paz os doy, mi paz os dejo, paz sea con vosotros, bien como joya y prenda de tal mano» (Cervantes): de tal mano es de aquella mano, de una mano divina. «El campo quedó por los escitas; los muertos llegaron a doscientos mil; muchos los prisioneros, y entre ellos el rey Bayaceto, espanto poco antes de tantas naciones» (Mariana): esto es, de aquel gran número de naciones.

«Quien pudiera pintar el gran contento,
El alborozo de una y otra parte,
El ordenado alarde, el movimiento,
El ronco estruendo del furioso Marte,
Tanta bandera descogida al viento,
Tanto pendón, divisa y estandarte,
Trompas, clarines, voces, apellidos,
Relinchos de caballos y bufidos!».

(Ercilla)

Como si dijera aquel gran número de banderas, pendones, etc.; ejemplo notable por la énfasis de muchedumbre que va envuelta en el singular de tanto; sin embargo de que ordinariamente la demostración del singular de este adjetivo recae sobre la cantidad continua, y la del plural sobre el número.

«Cuando el cuadrillero tal oyó, túvole por hombre falto de seso» (Cervantes). «Estoy (dijo Sancho) por descubrirme, y ver en qué parte estamos. -No hagas tal -respondió don Quijote» (el mismo). Tal en estos dos ejemplos es sustantivo, y significa propiamente tal cosa, semejante cosa; pero se toma en el mismo concepto de identidad que significaríamos diciendo, esto oyó, no hagas eso; bien que indicando algo de notable en el hecho o dicho.

«Hablando con Sancho le dijo (la duquesa): -Advertid, Sancho amigo, que doña Rodríguez es muy moza y que aquellas tocas más las trae por autoridad que por los años. -Malos sean los que me quedan por vivir -dijo Sancho-, si lo dije por tanto» (Cervantes). Por tanto es por eso.

342 (179). Tal, significando identidad, se junta a menudo con el artículo: «El tal caballo ni come, ni duerme, ni gasta herraduras» (Cervantes). El tal es este de que se trata.

«Mire, señor -dijo Sancho-, que aquí no hay encanto ni cosa que lo valga; que yo he visto por entre las verjas una uña de un león verdadero; y saco por ella que el tal león, cuya debe de ser la tal uña, es mayor que una montaña» (Cervantes); el tal es este, y la tal, esta.

«¿Qué dijera el señor Amadís si lo tal oyera? (Cervantes); si eso oyera.

343 (180). Cual no se diferencia de tal, ni cuanto de tanto, sino en que son relativos, esto es, en que sirven para enlazar proposiciones.

«Algunos malsines, hombres malos, cuales tienen muchos los palacios, afirmaban al rey que la reina su mujer era bastarda, y que con aquel casamiento se afeaba la majestad real» (Mariana): si ponemos tales por cuales, la proposición incidente formará un paréntesis flojamente enlazado con la proposición principal; pero el sentido será el mismo.

344 (181). Tal y cual se contraponen a menudo: «Tal suele ser la muerte, cual ha sido la vida»; hay en este ejemplo un elemento repetido: semejante la muerte, semejante la vida; esta repetición es el medio de que se vale la lengua para expresar la semejanza recíproca de las dos cosas comparadas.

345 (182). Hemos visto que tal puede equivaler a este; cual toma el mismo sentido de identidad, equivaliendo a que: «Ofreció Gomerón que a su vuelta entregaría el castillo, dejando entre tanto órdenes secretas, cuales se verán a su tiempo» (Coloma). Cuales tiene aquí el sentido de que, bien que con cierta énfasis sobre la calidad de aquellas órdenes. Pero lo más ordinario, en este sentido de identidad, es combinar el artículo definido con cual, como antes vimos que se combinaba con tal. Desaparece entonces la énfasis, y el cual, lo cual, se hacen enteramente sinónimos de que.

«Hay otra gloria mayor, que es la que llaman esencial, la cual consiste en la visión y posesión del mismo Dios» (Granada). «Pidió Cortés a sus capitanes que discurriesen sobre la materia, encomendando a Dios la resolución; lo cual encargó muy particularmente a fray Bartolomé de Olmedo» (Solís).

346 (a). Tenemos por consiguiente dos modos de variar la forma del relativo que, adaptándola a los diversos géneros y números: el primero, de que hemos hablado arriba (§ 167), consiste en anteponer el artículo; el segundo, en combinar el artículo con el relativo de cualidad.

347 (b). La construcción de cual con el artículo, desconocida, si no me engaño, en castellano antes del siglo XIV, se hizo después muy socorrida, y por la facilidad con que se presta al enlace de las proposiciones distinguiendo el género y número de los antecedentes, dio lugar a aquellos interminables períodos que después se hicieron de moda, llenando páginas enteras, con tanta fatiga de la atención y del aliento.

348 (183). Cuanto tampoco se diferencia de tanto sino en que, como relativo, sirve para enlazar proposiciones. Además de emplearse como adjetivo bajo diferentes formas, que se aplican a los varios géneros y números, se usa como sustantivo neutro bajo la forma cuanto.

«Cuanto contento encierra
Cantar su herida el sano,
Y en la patria su cárcel el cautivo,
Y entre la paz la guerra,
Tanto en cantar mi libertad recibo».

(Lope)

Es como si dijera igual contento encierra... igual contento recibo. «Accediose a todo cuanto el pueblo exigía»: a todas las cosas, cosas iguales el pueblo exigía. «Cuanto pidió, tanto obtuvo»: iguales cosas pidió, iguales obtuvo. En los dos últimos ejemplos, cuanto es sustantivo neutro, como sus antecedentes todo y tanto.

349 (a). La contraposición de cuanto a tanto es frecuente, y en ella la repetición de un elemento sustancialmente idéntico es el medio de que se vale la lengua para indicar la igualdad de las dos cosas entre sí, como contraponiendo tal y cual se indica la semejanza recíproca. La contraposición de los puros demostrativos a los relativos, por la que repitiéndose un mismo elemento bajo dos formas, se indica una relación recíproca, es frecuente en castellano, como iremos viendo; y no lo ha sido menos en las lenguas madres latina y griega.

350 (184). Cuanto lleva a veces envuelto su antecedente: «Cuantos entraron en la nave perecieron», esto es, tantos hombres cuantos. Pero lo más notable en el uso de este adjetivo es el posponérsele a menudo el antecedente: «A despecho de la misma envidia y de cuantos magos vio Persia, ha de poner su nombre en el templo de la inmortalidad» (Cervantes). De tantos magos cuantos vio Persia hubiera sido el orden natural. La involución del antecedente es frecuentísima en el sustantivo: «Cuanto se le dijo fue en vano»: desenvolviendo el antecedente diríamos tanto cuanto o todo cuanto, expresiones equivalentes a todo lo que.

351 (185). Cual y cuanto se usan como interrogativos acentuándose: «¿Cuál de estos dos edificios te parece mejor?», «¿Cuántos buques han sido tomados al enemigo?», «¿Cuál es más, resucitar a un muerto o matar a un gigante?», «¿Cuánto falta para terminar la obra?». Cuál y cuánto son sustantivos en estos dos últimos ejemplos.