Límites del entendimiento humano (DFV)

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Nota: En esta transcripción se ha mantenido la ortografía original.


Límites del entendimiento humano

UN día se preguntaba a Newton, por qué andaba cuando quería andar, y como se movían su brazo y su mano a su voluntad. Newton respondió bravamente, que no lo sabia. Pero a lo menos, se le replicó, el que tan bien ha conocido la gravitación de los planetas, sabrá por qué razón giran estos en un sentido mas bien que en otro: y respondió, que tampoco lo sabia.

Los que enseñaron que el Océano está salado para que no se corrompa, y que las mareas se han hecho para conducir nuestros navíos a los puertos, se vieron un poco avergonzados cuando se les replicó, que el Mediterráneo tiene puertos y no tiene reflujo. Muschembrock ha caído también en esta inadvertencia.

¿Quien ha podido explicar con precisión, como un leño se convierte en su fogón en un carbón encendido, y por qué mecánica se inflama la cal con el agua fría?

¿Se conoce bien el primer principio del movimiento del corazón de los animales? ¿Se sabe claramente como se obra la generación? ¿Se ha adivinado lo que nos da las sensaciones, las ideas y la memoria? Nosotros no conocemos la esencia de la materia mas bien que los niños que tocan su superficie.

¿Quien nos enseñará por que mecánica ese grano de trigo que arrojamos a la tierra, se transforma en una caña terminada por una espiga, y como un mismo suelo produce una manzana en la rama de un árbol, y una castaña en otro? Muchos doctores han dicho: ¿Qué no sé yo? Montagne decía: ¿Qué sé yo?

Desapiadado decidor, pedagogo de frases, hablador solapado, que buscas los límites de tu entendimiento; en la punta de tus narices los tienes. [1]

¿Podrás, dime, enseñarme,
Hablador importuno,
Los sutiles resortes,
Que hacen mover el mundo?
¿Como crecen las plantas,
Y producen sus frutos? &c.


  1. Véase el Discurso en verso sobre el hombre, vol. de los Poemas, ed. estereotip.