Primera Gramática de la lengua Castellana: 1.04

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Primera Gramática de la lengua Castellana
LIBRO PRIMERO, EN QUE TRATA DE LA ORTHOGRAPHÍA
Capítulo IIII, de las letras et pronunciaciones de la Lengua latina.​
 de Antonio de Nebrija

Dize nuestro Quintiliano en el primero libro de sus Oratorias Instituciones, que el que quiere reduzir en artificio algún lenguaje, primero es menester que sepa si de aquellas letras que están en el uso sobran algunas, et si, por el contrario, faltan otras. E por que las letras de que nos otros usamos fueron tomadas del latín, veamos primero cuántas son las letras que están en el uso de la lengua latina, et si de aquellas sobran o faltan algunas, para que de allí más ligera mente vengamos a lo que es proprio de nuestra consideración. E primera mente dezimos assí: que de veinte et tres figuras de letras que están en el uso del latín: a, b, c, d, e, f, g, h, i, k, l, m, n, o, p, q, r, s, t, u, x, y, z, las tres c, k, q, tienen un sonido, et por consiguiente las dos dellas son ociosas, et presupongo que sean la k, q; et que la x no es necessaria, por que no es otra cosa sino breviatura de cs; et que la y griega et la z sola mente son para las diciones griegas; et que la h no es letra, sino señal de espíritu et soplo. Tan bien, por el contrario, dezimos que faltan dos vocales, como más larga mente lo disputé en otro lugar: una que suena entre e, i; otra que suena entre i, u. Las cuales, por que en el latín no tenían figuras, ni desde la niñez nos otros acostumbramos a las pronunciar, agora en ninguna manera las podemos formar ni sentir; et mucho menos hazer diferencia entre la i iota et la y sotil, siendo tanta cuanta puede ser maior entre dos vocales. Faltan esso mesmo dos consonantes, las cuales representamos por i, u, cuando no suenan por sí, mas hiriendo las vocales; et entonces dexan de ser i, u, et son otras cuanto a la fuerça, mas no cuanto a la figura. Por que no puede ser maior distancia entre dos letras, que sonar por sí, o sonar con otras; et assí como diximos que la c, k, q, son una letra, por que tienen una fuerça, assí, por el contrario, dezimos agora que la i, u, son cuatro pues que tienen cada dos fuerças; por que la diversidad de las letras no está en la diversidad de las figuras, mas en la diversidad de la pronunciación. et por que, como dize Plinio en el libro séptimo de la Istoria Natural, los latinos sienten en su lengua la fuerça de todas las letras griegas, veamos cuántas son las diversidades de las bozes que están en el uso del latín. et dezimos que son por todas, veinte et seis: ocho vocales: a, e, i, o, u, y griega, con las otras dos, cuias figuras diximos que faltavan en el latín; diez ocho consonantes: b, c, d, f, g, l, m, n, p, r, s, t, z, la i, u, cuando usamos dellas como de consonantes, et en las diciones griegas tres consonantes que se soplan: ch, ph, th. Assí que por todas son las veinte et seis pronunciaciones que diximos: a, b, c, ch, d, e, f, g, i, i consonante, l, m, n, o, p, ph, r, s, t, th, u, u consonante, y griega, z, et las dos vocales de que arriba diximos. Llamaron se aquellas ocho vocales, por que por sí mesmas tienen boz sin se mezclar con otras letras; llamaron se las otras consonantes, por que no pueden sonar sin herir las vocales. Estas se parten en doze mudas: b, c, ch, d, f, g, p, ph, t, th, i, u consonantes, et en seis semivocales: l, m, n, r, s, z. Mudas se dizen aquellas, por que en comparación de las vocales cuasi no tienen sonido alguno; las otras semivocales, por que en comparación de las mudas tienen mucho de sonoridad. Lo cual acontece por la diversidad de los lugares donde se forman las bozes: por que las vocales suenan por sí, no hiriendo alguno de los instrumentos con que se forman las consonantes, mas sola mente colando el espíritu por lo angosto de la garganta, et formando la diversidad dellas en la figura de la boca; de las mudas, la c, ch, g, apretando o hiriendo la campanilla más o menos: por que la c suena limpia de aspiración; la ch, espessa et más floxa; la g, en media manera, por que comparada a la c es gruessa, comparada a la ch es sotil. La t, th, d, suenan expediendo la boz, puesta la parte delantera de la lengua entre los dientes, apretándola o afloxándola más o menos; por que la t suena limpia de aspiración; la th, floxa et espessa; la d, en medio, por que comparada a la th es sotil, comparada a la t es floxa. La p, ph, b, suenan expediendo la boz, después de los beços apretados más o menos; por que la p suena limpia de aspiración; la ph, espessa; la b, en medio, por que comparada a la ph es sotil, comparada a la p es gruessa. La m suena en aquel mesmo lugar, mas, por sonar hazia dentro, suena escuro, maior mente, como dize Plinio, en fin de las diciones; la f con la v consonante, puestos los dientes de arriba sobre el beço de baxo, et soplando por las helgaduras dellos; la f más de fuera, la v más adentro un poco. Las medio vocales todas suenan arrimando la lengua al paladar, donde ellas pueden sonar mucho, en tanto grado, que algunos pusieron la r en el número de las vocales; et por esta razón podríamos poner la i consonante entre las semivocales. De donde se convence el manifiesto error de los que assí pronuncian la ch como la c, cuando se siguen a, o, u, et cómo la pronuncian falsa mente en el castellano, cuando se siguen e, i; la th como la t-, la ph como la f; la t, cuando se sigue i et después de la i otra vocal, assí como la c; et por el contrario, los que en otra manera pronuncian la c, g, cuando se siguen a, o, u, que cuando se siguen e, i; et los que assí pronuncian la i griega como la latina, como más copiosa mente lo provamos en otro lugar.

Prólogo
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LIBRO II : I - II - III - IIII - V - VI - VII - VIII - IX - X
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LIBRO IIII : I - II - III - IIII - V - VI - VII
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