Propiedad (DFV)

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Nota: En esta transcripción se ha mantenido la ortografía original.


Propiedad.

Liberty and property, es el apellido de guerra de los Ingleses; y vale mas que San Jorge y mi derecho, San Dionisio y mi alegria; porque es la voz de la naturaleza.

Desde la Suiza hasta la China poseen los labradores tierras en propiedad. Solamente el derecho de conquista ha podido despojar á los hombres en algunos países de un derecho tan natural.

La ventaja general de una nacion es la del soberano, la del magistrado y la del pueblo, tanto en la paz como en la guerra. Sepamos ahora, si esta posesion de tierras concedidas á los labradores es útil al soberano y á los súbditos.

Para que sea útil al soberano es menester que pueda producir mas rentas y mas soldados. Es pues necesario ver si aumentarán el comercio y la poblacion. Es indudable que el poseedor de un terreno cultivará mucho mejor su hacienda que la agena. El espíritu de propiedad dobla las fuerzas del hombre: y se trabaja para sí y para su familia con mas vigor y con mas gusto que para un amo. El esclavo que vive en poder de otro, tiene poca inclinacion al matrimonio; y aun teme con frecuencia hacer esclavos como él. Su industria está ahogada, su alma se embrutece, y sus fuerzas jamas se ejercitan en toda su elasticidad. Al contrario el poseedor desea una muger con quien repartir su felicidad, y tener hijos que le ayuden en su trabajo: su muger y sus hijos son toda su riqueza. El terreno de este cultivador en manos de una familia laboriosa puede llegar á ser diez veces mas fértil que ántes. El comercio general se aumentará; y el tesoro del soberano tendrá mas utilidades, y los campos producirán mas soldados. Luego es evidente que el soberano saca ventajas de la propiedad de los particulares. La Polonia estaria tres veces mas poblada y mas rica, si el labrador no fuera esclavo.

La propiedad particular no es ménos ventajosa para los señores. A un señor que posee diez mil fanegas de tierra cultivadas por esclavos, no le producirán mas que una renta muy corta, frecuentemente absorvida por los reparos, y reducida á nada por la intemperie de las estaciones. ¿Qué será si la tierra es mucho mayor y si el terreno es ingrato? En este caso solo posee un grande desierto. Un señor no puede ser rico, sino ínterin que lo sean sus vasallos; y su felicidad depende de la de estos. Si esta felicidad se estiende hasta tener su tierra muy poblada, si falta terreno para tantas manos laboriosas, en lugar que ántes faltaban estas, entónces los cultivadores sobrantes se esparcen por las ciudades y los puertos de mar, en los talleres de los artesanos y en los ejércitos. La poblacion habrá producido todo este gran bien; y la posesion de las tierras concedidas á los cultivadores por un censo que enriquece á los señores, habrá producido esta poblacion.

Otra especie de propiedad hay todavía mas útil que es la exenta de todo censo, y que no paga mas que los tributos generales impuestos por el soberano para el bien y conservacion del Estado. Esta propiedad es la que ha contribuido particularmente á la riqueza de Inglaterra, de Francia y de las ciudades libres de Alemania. Los soberanos que exentaron los terrenos de sus dominios, tuvieron primeramente una gran ventaja, porque vendieron muy caras estas franquicias; y en el dia tienen muchas mas, principalmente en Inglaterra y en Francia, por los progresos de la industria y del comercio.

En el siglo XVI dió la Inglaterra el gran ejemplo de exentar todas las tierras dependientes de la Iglesia y de los frailes. Era una cosa muy odiosa y muy perjudicial al Estado ver á unos hombres dedicados por su instituto á la humildad y á la pobreza, hechos los señores de las mas hermosas tierras del reino, tratando á los hombres sus hermanos como á unos animales de carga. La grandeza de este corto numero de sacerdotes envilecia á la naturaleza humana: y sus riquezas particulares empobrecian á lo demas del reino. El abuso se ha destruido, y la Inglaterra se ha hecho rica.

En todo lo restante de la Europa ni el comercio ha florecido, ni las artes se han honrado, ni las ciudades han crecido, ni se han hermoseado, hasta que los siervos de la corona y de la Iglesia han tenido tierras en propiedad. Y debe observarse cuidadosamente que si la Iglesia ha perdido unos derechos que no le pertenecian, la corona ha ganado la estension de sus derechos legítimos; porque la Iglesia, cuya primera institucion es imitar á su legislador humilde y pobre, no está originariamente fundada para engordar con el fruto de los trabajos de los hombres; y el soberano que representa el Estado, debe economizar el fruto de estos mismos trabajos para el bien del mismo Estado y para el esplendor de su trono. En todas partes donde el pueblo trabaja para la Iglesia, está pobre el Estado: y en todas partes donde trabaja el pueblo para él y para el soberano, está rico el Estado.

Entónces estiende el comercio por todas partes sus brazos: la marina mercantil se hace la escuela de la marina militar: se forman grandes compañias de comercio; y el soberano encuentra en loa tiempos dificiles recursos desconocidos anteriormente. Así vemos que en los Estados austriacos, en Inglaterra y en Francia toman los príncipes prestadas unas cantidades cien veces mayores que las que les podian arrancar por la fuerza cuando yacian los pueblos en la esclavitud.

Todos los labradores no son ricos, ni es menester que lo sean: porque se necesitan hombres que no tengan mas que sus brazos y una buena voluntad. Pero hasta estos hombres que parecen el desecho de la fortuna, participarán de la felicidad de los demas. Ellos serán libres de vender su tabajo al que se lo pague mejor: esta libertad será para ellos su propiedad; la esperanza cierta de un salario justo los sostendrá; y educarán con alegría sus familias en sus oficios trabajosos y útiles. Esta clase de hombres, tan despreciables en el concepto de los poderosos, es principalmente la que compone el plantel de los soldados. Y así, desde el cetro hasta la hoz y el callado, todo se anima, todo prospera y todo toma una fuerza nueva por la accion de este solo resorte.

Despues de haber visto si es ventajoso á un estado que los cultivadores sean propietarios, falta saber hasta donde puede estenderse esta concesion. Ha sucedido en mas de un reino que el siervo libre se ha hecho rico por su industria y se ha puesto en el lugar de su antiguo señor empobrecido por su lujo: ha comprado sus tierras, y ha tomado sus nombres: la antigua nobleza se ha envilecido, y la nueva no ha sido mas que envidiada y despreciada: todo ha sido confundido. Los pueblos que han sufrido estas usurpaciones han sido el juguete de las naciones que se han preservado de esta plaga.

Los errores de un gobierno pueden servir de leccion á los demas, que deben aprovecharse del bien que ha hecho y evitar el mal en que ha caido.

Es tan fácil oponer el freno de las leyes á la codicia y al orgullo de los ricos nuevos, fijar la estension de los terrenos que deben comprar, y prohibirles la adquisicion de grandes tierras señoriales, que nunca un gobierno firme y sabio podrá arrepentirse de haber manumitido la eslavitud, y de haber enriquecido á la indigencia. Un bien jamas produce un mal, sino cuando es llevado á un estremo vicioso; y entónces cesa de ser un bien. Los ejemplos de las demas naciones advierten; y esto hace que los pueblos últimamente civilizados sobrepujen frecuentemente á los maestros, cuyas lecciones han tomado.