Resurrección/1 (DFV)

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Nota: En esta transcripción se ha mantenido la ortografía original.


Resurrección. Sección I.

El padre Malebranche prueba la resurreccion por las orugas que se convierten en mariposas. Pero todo el mundo ve que esta prueba es tan ligera como las alas de los insectos de que está tomada. Ciertos pensadores que calculan, hacen objeciones arisméticas contra esta verdad tan bien probada. Dicen que los hombres y los animales se nutren y crecen con la sustancia de sus predecesores. El cuerpo de un hombre reducido á polvo, esparcido en el aire y que vuelve á caer sobre la tierra, se convierte en legumbre ó en trigo. Y asi Cain se comió una parte de Adam; Enoch se comió á Cain; Irad á Enoch; Maviael á Irad; Matusalem á Maviael; de forma que no hay ninguno de nosotros que no haya tragado una partecita de nuestro primer padre: por cuya razon se ha dicho que somos antropófagos. Nada hay mas manifiesto despues de una batalla: no solamente matamos á nuestros hermanos; sino que al cabo de dos ó tres años nos los hemos comido á todos, cuando se han recojido las cosechas sobre el campo de batalla; tambien serémos nosotros comidos á nuestro turno. Ahora bien, ¿como daremos, á cada uno la parte de cuerpo que le pertenezca sin perder nada del nuestro, cuando llegue el caso de resucitar?

Esto dicen los que desconfian de la resurreccion; pero los resusitadores les han respondido muy conducentemente.

Un rabino, llamado Samai, demuestra la resurreccion por este pasage del Éxodo: "Yo he aparecido á Abraham, á Isaac y á Jacob, y les he prometido conjuramento que les daré la tierra de Canaan." Es así, dice este rabino, que á pesar de este juramento, no les ha dado Dios esta tierra: luego resucitarán para gozar de ella, con el fin de que se cumpla el juramento.

El profundo filósofo Don Ag. Calmet encuentra en los vampiros una prueba todavía mas concluyente. Él ha visto de estos vampiros, que salían de los cementerios para chupar la sangre á las gentes dormidas: es claro que no podian chupar la sangre de los vivos, si estuvieran todavía muertos: luego habian resucitado. Esto es perentorio.

Una cosa todavía mas cierta es que en el dia del juicio caminarán todos los muertos por debajo de la tierra como topos, segun dice el Talmud, para ir al valle de Josafat, que está entre la ciudad de Jerusalem y el monte Olivete. Muy apretados nos encontrarémos en este vallé, pero no hay mas qne reducir los cuerpos proporcionalmente, como los diablos de Milton en la sala del Pandemonium.

Esta resurreccion se hará al son de la trompeta, segun dice san Pablo. Necesariamente habrá muchas trompetas, porque los truenos casi no se oyen mas que en tres ó cuatro leguas á la redonda. Tambien se pregunta, cuantas trompetas habrá; los teólogos no han hecho todavía este cálculo; pero ellos lo harán.

Dicen los Judios que la reina Cleopatra, que sin duda creia la resurreccion como todas las señoras de aquellos tiempos, preguntó á un fariseo, si resucitariamos desnudos. El doctor le respondió, que resucitariamos muy bien vestidos; porque el trigo que se siembra y muere en la tierra, resucita hecho espiga con túnica y con barbas. Este rabino era un teólogo escelente, que discurria como Don Ag. Calmet.