Sentencias notables sobre la libertad natural (DFV)

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Nota: En esta transcripción se ha mantenido la ortografía original.


Sentencias notables sobre la libertad natural.

En todos los países, y particularmente en Francia se has hecho colecciones de los asesinatos jurídicos, que han cometido con la cuchilla de la justicia la tiranía, el fanatismo, y aun tambien el error y la debilidad.

Hay algunas sentencias de muerte, que apénas podrian espiar años enteros de venganza, y que horrorizarán á los siglos venideros. Por ejemplo, la sentencia dada por el tribunal de Carlos de Anjou contra el legítimo rey de Nápoles y de Sicilia; la de unos sacerdotes y unos frailes contra Juan Hus; y la de unos ciudadanos fanáticos contra el rey de Inglaterra Carlos I.

Despues de estos atentados enormes, cometidos en ceremonia, vienen los asesinatos jurídicos cometidos por la cobardia, la bestialidad, y la supersticion: y estos son innumerables. En otros artículos referirémos algunos de ellos.

Es esta clase se deben colocar principalmente los procesos de sortilegio, sin olvidar jamas que hasta en nuestros dias, en el año de 1750, la justicia sacerdotal del obispo Vnrtzburgo ha condenado á una religiosa, señora de calidad, al suplicio del fuego por hechicera. Repito aquí esta aventura de que he hablado en otras partes para que no se olvide: porque se olvida demasiado y demasiado apriesa.

Quisiera que todos los dias del año un pregonero público, en lugar de gritar, como lo hacen en Alemania y en Holanda, la hora que es (cosa que todo el mundo sabe sin él), dijera: En el dia de hoy, Magdeburgo y todos sus habitantes fueron reducidos á cenizas en las guerras de religion. En 14 de mayo á las cuatro y media de la tarde fué asesinado Henrique IV, solo por la razon de que no era bastante sumiso al papa. En tal dia se cometió en tal ciudad tal crueldad abominable con el nombre de justicia.

Estas continuas advertencias serian utilísimas.

Pero seria menester gritar aun mas recio los juicios pronunciados en favor de la inocencia contra los perseguidores. Por ejemplo, propongo que todos los años los dos gaznates mas fuertes que se pueden encontrar en Paris y en Tolosa pronuncien en todas las encrucijadas las siguientes palabras: "En tal dia como hoy cincuenta magistrados del consejo restablecieron la memoria de Juan Calas por un voto unánime, y obtuvieron para la familia las liberalidades del mismo rey, en cuyo nombre Juan Calas habia sido condenado injustamente al mas horroroso suplicio."

Tampoco seria malo que á la puerta de cada ministro hubiese otro pregonero que dijese á todos los que van á pedir lettres-de-cachet (órdenes del rey reservadas para la prision ó destierro de alguno) para apoderarse de los bienes de sus parientes y aliados, ó deudos:

"Señores, temed el seducir al ministro con falsas esposiciones y abasar del nombre del rey, que es peligroso tomarlo en vano. En el mundo hay un licenciado Gerbier que defiende la causa de la viuda y del huérfano oprimidos bajo el peso de un nombre sagrado. Este es el mismo que ha obtenido en la barra del parlamento de Paris la abolicion de la sociedad de Jesus. Escuchad atentemente la leccion que ha dado á la sociedad de san Bernardo, juntamente con el licenciado Loiseau, que es otro protector de las viudas."
"Primero es ménester que sepais que los RR. PP. Bernardos de Clervaux poseen diez y siete mil fanegas de bosque, siete grandes herrerias, catorce grandes cortijos, y cantidad de feudos, de beneficios y aun de derechos en los paises estrangeros. La renta del convento llega á doscientas mil libras: el tesoro es inmenso; el palacio abacial es el de un príncipe. Todo esto es muy justo, y no mas que un débil premio de los grandes servicios que hacen los bernardos al estado."
"Sucedió que un joven de diez y siete años, llamado Castilla de apellido y de nombre Bernardo, creyó por esta última razon que debia hacerse monje bernardo; que es como se discurre á los diez y siete años y algunas veces tambien á los treinta: tuvo pues su noviciado en Lorena en la abadia de Orval. Cuando llegó el caso de pronunciar sus votos, le faltó la gracia, no firmó, se fué, y volvió á ser hombre. Se estableció en Paris, y al cabo de treinta años, despues de haber hecho un pequeño caudal, se casó y tuvo hijos."
"El R. Padre procurador de Clervaux, llamado F. Mayor, digno procurador y hermano del abad, supo en Paris por una muchacha aventurera que este Castilla habia sido bernardo en otro tiempo, y conspira el reclamarlo en calidad de desertor, aunque realmente no se habia enganchado, y hacer pasar á su muger por una concubina, y poner á sus hijos en el hospital en calidad de bastardos. Para esto se asoció con otro bribon con la esperanza de repartir los depojos. Ambos van á la oficina de las lettres-de-cachet, esponen sus agravios en nombre de san Bernardo, obtienen la órden contra Bernardo de Castilla, van y lo prenden y á su muger y sus hijos, se apoderan de todos sus bienes, y se los van á comer donde todo el mundo sabe."
"Bernardo de Castilla es encerrado en Orval en un calabozo, donde murió al cabo de seis meses de miedo de que no pida justicia. Su muger es conducida á otro calabozo en san Pelagio, que es una casa de reclusion de mugeres perdidas: y de los tres hijos el uno murió en el hospital."
"En este estado subsistieron las cosas durante tres años, al cabo de los cuales la viuda de Castilla obtuvo su libertad. Dios es justo, y dió un segundo marido á esta viuda. Este marido, llamado Launai, es un hombre de cabeza que descubre todos los fraudes, todos los horrores y todas las maldades empleadas contra su muger. Ambos intentan un proceso á los frailes. [1] Es cierto que Fray Mayor, que se llama Don Mayor, no ha sido ahorcado; pero al convento de Clervaux le ha costado la fiesta cuarenta mil escudos: y no hay convento en el mundo que no prefiera ver ahorcar á su procurador al perder su dinero."
"Que esta historia os enseñe, Señores, á tener mucha sobriedad en materia de lettres-de-cachet. Sabed, que el licenciado Elias de Beaumont [2], ese célebre defensor de la memoria de Calas, y el licenciado Target, ese otro protector de la inocencia oprimida, han hecho pagar veinte mil francos de multa al que por sus intrigas habia arrancado una lettre-de-cachet, para hacer sacar á la condesa de Lanzise moribunda fuera del seno de toda su familia, y robarle todos sus títulos."
"Cuando los tribunales fallan semejantes sentencias, se oyen los palmoteos desde el fondo de la gran Cámara hasta las puertas de Paris. Cuidado, señores, con no pedir ligeramente lettres-de-cachet."

Un Ingles, que leia este articulo, ha preguntado lo que es una lettre-de-cachet, y no ha sido posible hacérselo comprender.



  1. La sentencia es del año de 1764.
  2. La sentencia es del año de 1770. También hay otras semejantes, pronunciadas por los parlamentos de las provincias.