La leyenda del Cid: 21

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La leyenda del Cid de José Zorrilla


La leyenda del Cid

II[editar]

VII[editar]

Costumbres de aquella era
caballeresca y feroz,
en que degollando moros
se glorificaba a Dios,
y que no había un exceso
que no obtuviera sanción,
como tuviera por móvil
honra, fe, patria o amor.

Estaba Diego Laínez
recostado en un sillón,
acabado su yantar
en su oscuro comedor.
Entornados tiene aposta
ventana, puerta y balcón;
porque a quien sin honra vive
le ofende la luz del sol.
Su familia silenciosa
está de él en derredor,
esquivando sus miradas
por velarle su aflicción.
Ninguno hizo en aquel día
a los manjares honor:
porque tampoco Laínez
bocado de ellos probó.
Laínez y su familia
y Vivar todo, están hoy
sufriendo de honda impaciencia
febril sobrexcitación.
Partió Rodrigo, y en tanto
que no torne vencedor,
no saben si tienen honra
ni si él por ella murió.
Diego Laínez ha hecho
voto y juramento a Dios,
si es que no torna Rodrigo,
de no dormir en colchón,
ni comer pan a manteles,
ni oír de amigos la voz,
ni ceñirse más la espada,
ni montar más su bridón,
ni hacer ni admitir visitas,
ni ver a su confesor
más que a la hora de la muerte,
ni dejar su habitación,
para no mostrar al mundo
la faz donde él recibió
y toda su raza en él
la afrenta de un bofetón!
Por eso Diego Laínez
de su mesa no tomó
más que agua y pan, sin llegar
a la mesa su sillón:
y por eso su familia
de su mesa en rededor
calla, y bocado no prueba
por no doblar su aflicción.

Y así se pasó la siesta,
y la tarde se pasó,
y la noche se venía
de su crepúsculo en pos:
y la sombra por la tierra
se iba extendiendo veloz,
y el cielo tornando negro
iba su azul pabellón;
y conforme iba muriendo
la luz que infunde valor,
muriendo iba la esperanza
del viejo en el corazón.
¡Si su hijo ha sido vencido!....
¡Si su mañero ofensor
le ha hecho caer en un lazo!....
¡Si la acendrada pasión
que tiene a Jimena le hace
posponer la honra al amor!....
Si él abandonó su causa…,
si Dios a él abandonó…
y el viejo al pensar en esto,
por no perder la razón,
cierra los ojos y reza
fervorosamente a Dios.

Entraba un paje las lámparas
a encender con un farol,
a tiempo que las campanas
tocaban a la oración,
cuando tropel de caballos
a lo lejos se sintió,
y por la calle adelante
crecer y acercarse el son.
Púsose en pié el buen Laínez:
y al repentino rumor,
paso su alma a sus oídos
y su pulso se paró.
Toda su familia en pié
viéndole, se levantó;
todos como el viejo atentos
y trémulos de emoción.
Llegó el tropel a la puerta
de la casa y se paró:
mas no osó nadie arriesgar
palabra ni exclamación.
Sintieron subir a un hombre
la escalera, el corredor
atravesar y en la estancia
Rodrigo se presentó.

«¡Hijo mío!» — exclamó el viejo:
y atajándole la voz,
le dijo el mancebo: — «Padre,
ya podéis mañana al sol
mostrar vuestra faz ya limpia:
la mano que os ultrajó
podéis colgar a la puerta
en lugar del aldabón.»

Y asiéndola en su escarcela,
prenda de venganza atroz,
la mano que cortó al conde
sobre la mesa arrojó.

Lanzó el anciano un suspiro
de inmensa satisfacción,
al ver la mano que lava
la mancilla hecha a su honor;
y su familia, que el aire
del aliento comprimió
para ver y oír, del pecho
soltó la respiración.

Costumbres de aquella era
caballeresca y feroz,
en que acogotando moros
se glorificaba a Dios;
y en que no había un exceso
ni un crimen sin galardón,
como tuviese por móvil
honra, fe, patria y amor.
Laínez, con una seña
a su gente despidió,
y la familia en silencio
salió de la habitación.




La leyenda del Cid de José Zorrilla

Introducción: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII; Capítulo I: I - II - III - IV - V - VI; Capítulo II: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX; Capítulo III: I - II - III - IV - V - VI - VII VIII; Capítulo IV: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X - XI - XII - XIII; Capítulo V: I - II - III - IV - V - VI - VII; Capítulo VI: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII; Capítulo VII: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII; Capítulo VIII: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX; Capítulo IX: I - II - III - IV - V; Capítulo X: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X - XI - XII; Capítulo XI: I - II - III - IV - V - VI - VII; Capítulo XII: I - II - III - IV - V - VI - VII; Capítulo XIII: I - II - III - IV; Capítulo XIV: I - II - III - IV; Capítulo XV: I - II - III - IV;